miércoles, 24 de enero de 2007

Una Cena romana

CONVIVIUM

1._INTRODUCCIÓN
2._HORARIO
3._ ¿QUÉ COMÍAN LOS ROMANOS?
4._MENÚ (COMIDA Y EBIDA)
5._CEREMONIA
6._ ETIQUETA Y COSTUMBRES


1.____ INTRODUCCIÓN _____


“Non amplitud, sed munditer convivium; plus salis quam umptus”.Cornelius Nepus.
Para el banquete romano se utilizaba el término “convivium”, también se usaba el término latino “cenatio” y el llamar al habitáculo donde se cenaba “triclinium”, deriva de los lechos que eran usados para comer.
A lo largo de la explicación se detalla y desglosa el funcionamiento de un “triclinium”, de qué se componía, cuál era el uso y función de cada objeto, cómo estaba decorado, cómo funcionaba en general y que personas estaban encargadas del mismo y cómo era un “convivium” en una casa de clase patricia.
El visitante se sumergirá en las costumbres de una auténtica cena romana, con los rituales de sus gentes, donde poder saborear los manjares y beber los caldos de esta fascinante época.
¡Túmbate, disfruta, saborea y vive nuestro “convivium” al que estás invitado!

2._ __ HORARIO_____


La cena constituía la comida más importante del día. Se hacía muy pronto, sobre nuestras horas 16 y 17 y, si por cualquier motivo ésta se retrasaba, se hacía una merienda sobre las 16 horas actuales.
Se cenaba después del baño después de la hora octava en invierno y de la novena en verano.
En cuanto a la hora en la que terminaba dependería mucho de la cena pero solía ser antes de que llegara la oscuridad en verano y en el transcurso de la primera hora nocturna en invierno.

3. ___ ¿QUÉ COMÍAN LOS ROMANOS? _____


Eran especialmente apreciados los peces, crustáceos y mariscos del mediterráneo. Las carnes y productos lácteos y legumbres y verduras de toda Italia.
La alimentación de los romanos aunque nos parezca mentira, no difería mucho de la nuestra con la excepción del “garum” que era utilizadísimo, la miel para platos que no eran postres, mucha pimienta, especias y hierbas. Los aceites de Picenum y de Sabina. De Hispania la salmuera para los huevos. De la Galia la charcutería. De Oriente las especies. Vimos y frutas de todo el orbe. Los higos de Chios. Limones y granadas de Africa. Los dátiles procedentes de los oasis y las ciruelas de Damasco.

4.____ MENU ____________


Nos vamos a centrar en recrear una cena de clase media-alta. Además tomamos como base distintas fuentes escritas donde se describe un menú llamémoslo moderado y frugal de esta época y que para nuestras costumbres nos parece desmesurado. Pero en este punto, no debemos olvidar que los romanos no tenían un desayuno y comida como los que actualmente tenemos costumbre tomar, pues su desayuno constaba de un vaso de agua y como mucho algo de pan y queso sobrante del día anterior, y la comida era algo ligero, estilo las comidas anglosajonas de hoy en día.
Dejaremos a un lado las excentricidades y exageraciones como las que describe Petronio pues no era lo usual.
Los excesos no estaban bien vistos y se inclinaban hacia las costumbres republicanas que se heredaron de la población campesina del Lacio.
Cicerón, advierte a su hijo a la hora de sentarse a la mesa que “el apetito debe estar subordinado a la razón”.
La cena romana (ad ovo usque ad mala) constaba de tres tiempos en cuanto a la comida y estaba compuesta de 7 platos o “fercula”: los entremeses, 3 entrantes y dos asados, dos postres y la “comissatio” o sobremesa (optativa):

1º.- “Gustaticium”.
Es lo que hoy llamaríamos entremeses que podrían estar compuestos por huevos, alcaparras, aceitunas, dátiles, “allec” (restos sólidos de “garum” sobre el pan), pistachos, hogazas de pan, “ephippium” (paté de aceitunas negras, especies, vinagre y aceite) y queso con hierbas.
Este plato se describió por Catón en “De agricultura” y por Virgilio en “Appendix Vergiliana”
A estas entradas se pueden añadir o sustituir por otras como “defrutum”, mosto hervido con mucha miel para servirlo con queso, también legumbres…..
En los aperitivos se usaba sobretodo la pimienta y algo de picante para abrir el apetito.

2º. Tres entradas y dos asados.
Las entradas podía estar compuestas por ejemplo por “porros cum colicolorum” (puerros envueltos en hojas de col), albóndigas de calamares en salsa de cebolla,”tisanam barricam”(sopa de cebada),”fabam vitellianam” (puré de habas a la viteliana),”polypus”(pulpo)……..
La segunda parte estaba generalmente compuesta de dos asados y podía ser de carne, pescado o ambos.
Dentro de este apartado se comía cerdo, pollo .El buey, el ciervo y aves exóticas estaban reservadas para los más pudientes.
Aquí entrarían platos como pollo numídico, pierna de cerdo con cebada acompañado de ensaladas decorando o como guarnición…..

3º._ “Secundae Mensae”
Era lo que hoy conocemos por postre. Tiene este nombre pues era habitual que para esta nueva fase gastronómica los invitados pasaran a otra mesa.
Para los postres romanos se usaba en gran cantidad leche, miel y en algunos también pimienta.
Los postres iban desde frutos secos a frutas pasando por platos más elaborados tales como los dátiles rellenos de frutos secos, pimienta y caramelizados con miel, las “tyropatinam” (natillas), pátina de peras…….
Por supuesto algunos, si tenían espacio en sus estómagos, terminaban con la manzana.
Plinio el joven escribía que en la confección de un buen menú han de alternarse los platos suaves o dulces, con otros más condimentados y fuertes, pues tal estrategia sirve para estimular el paladar de los comensales y seguir ingiriendo y degustando.

4º._ BEBIDA
Toda la cena romana estaba regada de caldos de distintos matices y lugares de origen .El “mulsum” se servía con las entradas y tenían especial importancia los caldos durante los postres como veremos más adelante.
Igual que actualmente había clasificación para los vinos y se guardaban en ánforas con etiquetas acerca de su origen.
Los vinos rara vez se tomaban solos pues se rebajaban con agua y en las clases mas pudientes se enfriaban con nieve.
No es raro descubrir que ciertos anfitriones, servían hasta tres tipos de vinos distintos a sus invitados y en función de su posición social, es decir, para él y sus más apreciados invitados el mejor, y los peores para otros de distinto estrato social. Esta práctica claro está dependía del anfitrión y de sus modales y se ganaba con ello muchas críticas.


5.______CEREMONIA ________

PREPARATIVOS.
Antes de referirnos a los preparativos tenemos que tener en cuenta la importancia en las casa romanas de la cocina. La cocina (“culina”) era la contenedora del fuego y era el lugar de los lares. No olvidemos que los lararios se colocaban en un lugar próximo a la cocina.
Todo el mundo romano estaba embebido de su mundo místico y en las casa pasaba igual. La despensa era denominada “penus” y era el lugar de los penates.
También podían existir habitaciones de tamaños reducidos “cella penaria” o “promotuarium” a modo de pequeñas despensas, “carnarium”, o habitáculo para almacenar la carne colgada en ganchos,“apothecas” habitáculos orientados al norte donde se guardaban los vinos y cualesquiera otros recintos que pudieran contener, aceites, legumbres, depósitos etc.
Antes de un banquete, los esclavos desde el primer rayo de sol limpiaban y adecentaban la domus dirigidos por un esclavo de categoría superior. La señora de la casa daba incesantes órdenes al “atriense” al “dispensator” encargado de las finanzas de la casa y por lo tanto responsable de adquirir los ingredientes o al “cocus” o “pistor” ayudantes de los anteriores.
Los cocineros y a lo largo de la cena los trinchadores (que hacían exhibiciones y se formaban en prestigiosas academias) tenían una importancia vital pues, de sus habilidades dependía el buen curso de la velada. Con la cena no sólo se pretendía demostrar una posición, unas influencias o unas amistades, sino agradar a los invitados y que todo fuera extraordinario para poder disfrutar de la mutua compañía.
El jefe de cocina recibía el nombre de “archimagirus” y el despensero “cellarius”.
Las invitaciones a estos banquetes, podían hacerse de forma directa y verbal o bien mediante un esclavo (“nomenclator”, “uocator”o “invitator”) al que se enviaba a las casas de los invitados o mediante un emisario.
La matrona hacia una ofrenda de comida, flores y el fuego en el larario de la “domus”.

OBJETOS
Aparte de los utensilios propios de los eslavos para limpiar como trapos y escobas, por los cocineros para preparar la comida, como cuchillos, cucharas etc. había otros objetos tales como recipientes, fuentes, platos, vasos……
En cuanto a los materiales de los mismos, dependían de las riquezas de los anfitriones pues podían ser de cerámica, de bronce, de plata, de oro, de vidrio e incluso algunos tenían incrustaciones de pedrería.
La comida junto a estos objetos y muebles de la casa, la decoración etc. determinaban la condición del anfitrión por lo que tenían gran importancia.

YA LLEGAN LOS INVITADOS…..
Las cenas se servían después de que los invitados hubieran tomado sus baños y llegaban perfectamente limpios y perfumados.
El “nomenclator” era el encargado de ir nombrando a cada uno de los invitados y los designaba en cada lecho y dentro de este en el espacio que por posición social, amistad etc. debía ocupar.


COLOCACIÓN
En los “triclinia”se revivía la “salutatatio” que tenia lugar en el atrio pues se diferenciaba perfectamente la posición social de cada comensal, la jerarquía frente al que convidaba y la estima en el que el patrón tenía a cada uno.
Los invitados y anfitriones se tumbaban sobre los “triclinia”, que eran signo de una determinada clase social, elegancia y aunque nos resulte curioso hoy en día, de comodidad.
Los “ticlinia” eran mesas cuadradas que formaban una U. La zona donde no había lecho para tumbarse es la que utilizaban sirvientes y esclavos para servir, limpiar, colocar y retirar platos, vasos y demás utensilios.
Pero no todo “triclinium” tenía forma de U pues los había redondos los “stibadium”o de dos espacios “biclinium”. Se utilizaban y ubicaban, siempre que los dueños fueran pudientes, de distinta forma pues había habitaciones destinadas a albergar “triclinia” en verano orientados al norte con grandes puertas y ventanales para poder apreciar espléndidos peristilos exquisitamente ornamentados con toda clase de árboles, plantas y flores, fuentes y obras de arte (pictóricas en los murales que cobijaban el peristilo y escultóricas, ya fuera propiamente en el jardín o en los pasillos del propio peristilo) y, de invierno orientados al sur y más recogidos y resguardados.
Los “triclinia” estaban adornados de muy diversas maneras pero lo habitual eran mosaicos que hicieren con sus teselas las propias formas del los lechos, o podían representarse desperdicios tras un banquete etc.
En cuanto a las paredes, techos, artesonados y demás, dependía mucho de los gustos de los dueños de la casa. Para los comedores de invierno se utilizaban los hipocaustos y braseros y dado que las ventanas en ellos eran pequeñas así como sus puertas, y por ende, la ventilación era escasa a fin de conservar el calor, se recomendaba utilizar colores oscuros Como el bermellón, el ocre con zócalos u ornamentos en negro a fin de camuflar en la medida de lo posible el color negruzco que impregnaba las paredes debido a los materiales de combustión de las lucernas y braseros.
Los de verano solían contener otros colores más vivos y alegres bien abiertos para contemplar el peristilo en primavera y verano. Incluso algunos se encontraban al aire libre cubiertos por toldos y pérgolas.

El típico “triclinium” con forma de U, tenía una longitud que era el doble, más o menos a su anchura. Se componían de unas mesas de madera donde se colocaba un colchón, cubrecama y cojines.
Los cojines separaban cada plaza y en la parte de la cabecera donde éstos se situaban, era más elevada que los pies de manera que quedaba por encima de las mesas donde se colocaban bebidas y comidas con el fin de tener un amplio panorama de lo que había y de llegar a los manjares con mayor facilidad.
Los “triclinia” tenían una capacidad para entre 7 y 9 comensales. El comedor que los albergaba tenía una capacidad para 27 -32 comensales es decir 3 “triclinia” o 4.

Los “triclinia” se componían virtualmente de tres espacios perfectamente diferenciados donde existía a la hora de colocar a cada invitado una estricta jerarquía y etiqueta que rara vez era modificada.


LECTUS MEDIUS: Lecho de honor, no tenía a nadie enfrente y dentro de éste, el mejor sitio era la parte derecha el llamado “locus consularis”.
LECTUS SUMUM: En importancia se situaba a la izquierda del anterior y dentro de éste el sitio de honor era el de la izquierda denominado “fulcrum”.
LECTUS IMUS: A la derecha del medius, y dentro de éste la mejor posición, el “fulcrum”, lo componía la parte izquierda.


En cada “triclinium” se acomodaban entre 7 y 9 comensales. Si había más, se disponía de otros “triclinia”.Pensemos que un comedor romano tenía capacidad para unas 27 a 36 personas, es decir, tres ó cuatro “triclinia”.
En el medio del “triclinium” se ponían como mucho dos mesas, que solían ser de mármol o madera. La mesa del centro tenía el nombre de “cilliba” a la que solía acompañar otra, “cilibatum,” que hacía la función de auxiliar y sobre ella descansaban las bebidas.
Se esperaba de todo comensal que mantuviera las costumbres y el decoro propio de su sexo y condición social.

VESTIMENTA Y ASEO
Una vez posicionado en el lugar a ocupar durante la velada, se procedían a quitar las sandalias y lavar los pies bien los esclavos del anfitrión o los que incluso pudiera llevar el invitado. La costumbre de lavar los pies, refleja el carácter ritual que tenían estas cenas para los romanos A continuación los hombres que se lo pudieran permitir se despojaban de las farragosas togas y se ponían la “synthesis”, una muselina ligera muy cómoda y que incluso a veces se cambiaban entre platos.

ACOMODO
Se tumbaban con su codo izquierdo acomodado en un cojín y extendían su servilleta que habían traído cada uno de su casa aunque también las podía ofrecer el anfitrión. Dicha servilleta, servia para llevarse (costumbre bien vista) restos o trozos de la comida que componía la cena, a casa, los “apophoreta”.
En cuanto a desde cuando empiezan a utilizarse estos lechos, parece que es a partir del año 187 a.C que llegan procedentes de Oriente y pasan por distintos cambios de formas y materiales. Los primeros eran de oro o plata de estilo púnico hasta que estos desaparecen del todo con la guerra civil de Sila.
Hasta el siglo I a.C como dice Plinio eran de madera de arce o roble, redondos macizos y no muy grandes. Es en la época de Augusto, es cuando comenzaron a hacerse cuadrados y encajados.
La posición de los niños y mujeres en el comedor fue evolucionando desde situarse a los pies del”pater familias” a ponerse en una silla delante del mismo. Esta evolución claro está dependería de cada ambiente, de la moral de cada “domus” etc.
Esta costumbre de reclinarse para cenar es ciertamente antigua para los hombres en Roma, pues en los sepulcros etruscos hay representaciones de esta manera (aunque aquí aparecen también las esposas tumbadas, pero ¡ojo! que la posición de las etruscas en su sociedad en nada se parecía al comportamiento que se esperaba de una matrona romana).
Generalmente hasta que no se hubiera alcanzado la edad adulta los hijos no asistían a estos banquetes.
En cuanto a las mujeres se mantuvo durante largo tiempo la costumbre de permanecer sentada a los pies o frente al marido para evitar comportamientos deshonestos.
Llegados más o menos a la época Imperial, las mujeres de forma más bien general, se tumban en los “triclinia”junto a sus maridos, lo que supone un importante paso adelante para las mismas y un reconocimiento dentro de la vida social.
Por supuesto, toda matrona que se precie ha de mantener un decoro y actitud con la comida y sobretodo con el vino intachables. Para evitar “descarrilamientos” en las féminas, éstas se encontraban en todo momento vigiladas por sus maridos y familiares pero para el caso de alguno estuviere tentado a incitar a una dama sirva el ejemplo en un comedor de Pompeya en el que hay un grafito en el que se lee que no hay que mirar con concupiscencia a la esposa ajena.


COMIENZA EL BANQUETE
La comida y la bebida se llevaban por los “ministratores” en el orden en el que se explicó en el menú. Entre los platos se limpiaba la mesa con un paño por el sirviente correspondiente.
El “structor” troceaba y repartía los alimentos. Esta figura contaba con una instrucción el corte y preparado de la comida extraordinario. Su habilidad incluso servía para entretener a los comensales.
Los comensales, no utilizaban tenedores aunque para algunos alimentos si se utilizaban cucharas No se utilizaban habitualmente en este tipo de comidas cuchillos y se cogían los alimentos sólidos con las manos, por lo que la comida romana estaba perfectamente desmenuzada.
Los instrumentos que los comensales y sobretodo los cocineros utilizaban eran diversas clases de cuchillos, mondadientes, y cuchara como el cacillo o “trulla”, la cuchara o “lingala” de más de 1 cl.de capacidad y una cuchara puntiaguda o “cochlea” destinada a mariscos y huevos.
Se cogía con las yemas de los dedos procurando no mancharse todo el dedo y la mano. Había esclavos los “analecta” (se ocupaban del lavado de pies inicial, de manos y limpiado de mesa) dedicados al lavado de las manos de los comensales que pasaban frecuentemente con agua fría perfumada, como el agua de rosas. Este sirviente posteriormente secaba las manos con un trapito que llevaba en la otra mano.
Los “ministradores” durante toda la cena no dejaban de llenar copas reponían panecillos etc .Dentro de este tipo de esclavos, había dos categorías, los que se encargaban de la comida y los de la bebida.
Los escanciadores eran muy apreciados y se prefería que fueran sirios o frigios por lo exótico de sus rasgos.
Los más jóvenes (con pelo largo) se encargaban de servir el vino y en algunos ambientes hacían las veces de amantes. Esta práctica era repudiada por algunos sectores que criticaban el exhibicionismo que el amo hacía de los mismos y que se usaran para prácticas sodomitas pues la pederastia estaba” menos peor vista”.
Los “ministradores” estaban uniformados y sabían perfectamente cual era su lugar y su dedicación.
Una vez servidos los entremeses, los sirvientes retiraban platos, limpiaban mesa y manos y se pasaba a los entrantes regados con “mulsum”.
Durante toda la cena había un maestresala que era un esclavo de cierta categoría que era el que anteriormente habian preparado el comedor y se encargaba, vigilando en todo momento, de dirigir a los esclavos que servían, limpiaban, rellenaban copas…..
Los desperdicios eran tirados al suelo, sin que estuviera esta costumbre mal vista. Por ello Vitruvio, recomienda para este tipo de salas mosaicos que contengan desperdicios (como raspas o huesos) o bien, que le pavimento sea negro y poroso pues se nota menos la suciedad y los poros pueden absorber la grasa.

ENTRETENIMIENTOS Y DIVERSIONES y RITUALES
La diversión que primaba en toda cena romana sin duda eran las conversaciones, los chistes, los cotilleos, la última lucha de gladiadores o las tramas políticas. Además y dependiendo del bolsillo y los gustos y clase del anfitrión durante toda la cena se les entretenía por ejemplo con música, gladiadores, y en algunos casos por desgracia con escenas de tortura, personas con discapacidades físicas o psíquicas…..
Se pasaba un esqueleto a los comensales y cada uno de ellos repetía “carpe diem” como forma metafórica de decir aprovechad el hoy y el ahora que mañana no se sabe que pasará.
Tras las entradas y una vez degustados los asados acróbatas y bailarinas entretenían a los comensales.

POSTRES y “COMISSATIO”
Para el postre se cambiaba la mesa, y se barrían los desperdicios.
Antes de pasar al postre propiamente dicho se jugaba a las adivinanzas, a una especie de bingo o el anfitrión regalaba y ofrecía a sus invitados tarritos de perfume para que se refrescaran. Además se ponía a cada comensal una corona de flores anuncio de que llegaba el postre. El postre ser servía con algún tipo de representación de Priapo guardan de la huerta y alimentos de la “domus” (aunque algunos comedores ya contaban con representaciones fálicas de grandes tamaños adosadas a paredes).
Este ritual de perfume, los inciensos (de mirra, canela, cinamomo..) y flores cumple una función especifica que es la de desodorizar el habitáculo, y refrescar tanto el ambiente como a los comensales. Estos perfúmeles no se traían y extendían antes pues su aroma podría desvirtuar el gusto de los platos servidos.
Consumido el postre, podría haber bufones o bailarinas con castañuelas gaditanas. También podía haber pequeñas representaciones de comedias y lecturas de trozos de obras y poesías.
En esta fase, si el anfitrión era acaudalado y generoso, obsequiaba a los invitados con perfume, mondadientes, una obra literaria, un esclavo, un “stibadium”……
Terminada la cena se seguía en algunos ambientes (los más pudientes) con la “commisatio” (especie de borrachera protocolaria) en la que se bebía un trago el vino siguiendo las instrucciones que el anfitrión pusiese. Solían beberse de 1 a 11 copas y se brindaba por la salud o la buena suerte se la bebía el anfitrión y la pasaba al siguiente siguiendo el mismo ritual todos los comensales.


6.____ETIQUETA Y COSTUMBRES ________


Los eructos constituían una cortesía justificada e incluso los médicos de la época de Marcial recomendaban no solo los eructos sino los gases intestinales.
Las necesidades fisiológicas tales como orinar, no requerían que el comensal se levantara de la mesa pues los esclavos del anfitrión o los que el propio invitado llevara ponía una bacina en su pene y posteriormente lo limpiaba.
Los esclavos que el propio invitado pudiera llevarse, no hace falta decir que estaban dedicados y pendientes exclusivamente a cualquier necesidad de su amo. Estos esclavos se colocaban junto a los pies de sus amos de pie, nuca sobre el triclinium.
No era extraño que en estas cenas “se colaran personajillos” que en foros, portales, termas etc. adulaban al anfitrión a fin de que les invitara prometiéndoles estupendas conversaciones, chismes, bromas etc. Otras veces para conseguir una invitación, aplaudían desmesuradamente una actuación pública del que iba a invitar o representaban públicamente su gran decepción por no haber sido invitados, obligando al anfitrión, para no quedar mal, a invitarlo.
También era costumbre en ambientes altos, que un invitado de gran nivel, se llevara a un amigo o cliente sentándolo a su lado.
Cuando algo caía jamás se recogía del suelo y se volvía a poner en la mesa pues esto sería un mal augurio. Se barría. Lo vertido al suelo pertenecía al mundo de los muertos, de los manes que estaban bajo la mesa.
El ritual de lavarse las manos en cada plato aparte de la indudable función de limpieza, cumple otra espiritual pues este acto de purificación es en homenaje a los espíritus que pudieran haber sido ultrajados. Para evitar esto, también se podía tirar al suelo azafrán, condimento que era utilizado para purificar sus ritos los sacerdotes.

Durante algunas cenas, se realizaba un ritual de quema de comida (“libata”) ofrecida a los lares del hogar. También se hacían libaciones y se brindaba en gratitud a los lares o se pedía salud o buena suerte. En algunas épocas también se rendía culto ala emperador.

Por Decimus Fulvius Agricola

lunes, 25 de septiembre de 2006

SEGEDA

El pasado día 23 de Septiembre los miembros de la Asociación Cultural Provincia Hispania Novae Romae acudieron a Mara, municipio de la provincia de Zaragoza, invitados por la Fundación Segeda para visitar el yacimiento arqueológico celtibero de Segeda.

MARA

Mara es un municipio aragonés de la provincia de Zaragoza, comarca de Calatayud, situado en la ribera izquierda del
río Perejiles, a 688 m. sobre el nivel del mar.

Destacan sus casas construidas con piedra de yeso y una iglesia mudéjar que acaba de restaurarse en el año 2001.
En el año 1950 tenía 744 habitantes, descendiendo a 230 en el año 2001.
Su población se dedica a la agricultura, ganadería e industrias situadas en lugares próximos. La instalación en el año 2002 de una fabrica de cableado generó una momentanea la llegada de obreros. La implantación de la Zona Arqueológica de Segeda posibilitará el desarrollo en un futuro inmediato.
Las fiestas de invierno son el 20 de enero, en honor de San Fabián y San Sebastía, y las de verano, el 16 de agosto, en honor de San Roque.
A partir del año 2002 se están desarrollando otras dos celebraciones populares de carácter histórico, el día 15 de Marzo, Los Idus
y el día 23 de Agosto,
La Vulcanalia.

SEGEDA


La Zona Arqueológica de Segeda se encuentra en una de las múltiples depresiones interiores del Sistema Ibérico Central, la abierta por el valle del
río Perejiles, que desemboca en el Jalón en las proximidades de Calatayud, en frente del cerro de Bámbola, donde se sitúa Biliblis Itálica. Por lo que la autovía de Aragón, que une Zaragoza con Madrid, se nos presenta como la vía de acceso más rápida.
Pero también se puede acceder por la carretera, y futura autovía, que une Valencia con Zaragoza. Entre Daroca y Mainar aparece una vía secundaria que atraviesa Langa del Castillo, y desde Miedes conduce a
Mara y Belmonte de Gracián. En este recorrido puede apreciarse el cambio existente entre el ecosistema del Campo Romanos, con monocultivo de cereal entre masas de carrasca y el que surge en el valle del río Perejiles. Su encajonamiento favorece una elevación de las temperaturas medias anuales y permite aumentar el espectro de cultivos, con la aparición de huertas y arbolado de frutales y viñedo. Los rendimientos agrícolas pueden explicar la concentración poblacional existente en este territorio desde época altomedieval, con una gran proximidad de los núcleos urbanos, entre 3 y 4 kilómetros.

Segeda es el nombre de una ciudad celtibérica, citada por los escritores grecolatinos Apiano, Diodoro y Floro, como ciudad de los
belos en los acontecimientos del 154 antes de Cristo que serán desencadenantes de la guerra numantina. Posteriormente Estrabón se refiere a Segeda, al mencionarla junto con Pallantia, como perteneciente a los arevacos, y aunque muestra distinta adscripción étnica suele aceptarse entre los investigadores como la misma ciudad. La última referencia corresponde a Esteban de Bizancio que en su obra del 530 después de Cristo sobre nombres etnográficos identifica Segida como ciudad celtibérica. Con este mismo topónimo existen otras tres ciudades hispanas, citadas por Plinio y Ptolomeo como existentes en la etapa alto imperial: Segida Restituta Julia en los célticos; Segida Augurina de los turdetanos y Segida de los túrdulos. También se relaciona una cuarta, la bastetana Segisa.

El nombre de Segeda es la lectura clásica del término celtibérico de Sekeida, que se conserva en las monedas acuñadas en la propia ciudad. La etimología de dicho topónimo es celta y su significado según el indoeuropeista Francisco Villar estaría relacionado con el concepto de "la poderosa".

La ciudad de Segeda se encuentra en el yacimiento arqueológico del Poyo de Mara (
Segeda I). Tras su destrucción en el año 153 antes de Cristo, se levantó junto a sus ruinas una nueva ciudad con su mismo nombre, dada la pervivencia de la leyenda monetal, localizada en Durón de Belmonte de Gracián (Segeda II). [F. Burillo Mozota]

[Fuente:
www.segeda.net]

Desde esta pagina la Asociación Provincia Hispania Novae Romae agradece a los responsables del yacimiento arqueologico la hospitalidad y el trato recibidos, en especial, a Raul y a Espe por acompañarnos durante toda la mañana y resolver todas las dudas que tuvimos.

martes, 19 de septiembre de 2006

Historia y Culto de la Diosa Furrina

Diosa Furrina

En la religión romana existían una serie de cultos de especial importancia debido a su antigüedad. Casi todos los dioses tenían sus propios sacerdotes, si bien, algunos de ellos como fue el caso de Julio César no tenía un sacerdote directamente relacionado con su ceremonia y era un Pontífice, el que debía hacer las funciones. Sin embargo, otros dioses y diosas poseían un sacerdote llamado “Flamen”.

A lo largo de los primeros tiempos desde la fundación de Roma, el 21 de abril de 753 a. de C. según la tradición. Los romanos fueron asimilando los primeros ritos a cultos relacionados con las fuerzas de la naturaleza de corte animista, como fue el caso de la diosa Furrina instituida según la tradición por el rey Numa, de origen sabino y sucesor del primer rey de Roma que fue Rómulo.

Aquellos primeros dioses fueron los que crearon el primer Panteón Romano y por ser los primeros, tuvieron una especial importancia. Si bien, sus sacerdotes no tenían más “ventajas” respecto a sus colegas en que sus cultos eran muy anteriores a los demás y por lo tanto disfrutaban de una especial consideración pública. Aunque no debemos olvidar que los cargos eclesiásticos eran elegidos por los Comicios, siendo de esta manera otra forma de hacer política. No obstante no fue hasta mucho tiempo después que esto ocurrió, en aquellos momentos sencillamente eran elegidos entre la clase patricia, que dominaban la vida política y religiosa de la incipiente nación en detrimento del resto de ciudadanos, lo que provocó desavenencias bastante intensas que no cruentas.

Existían tres “Flamines maiores” que correspondían a los tres dioses más importantes y eran:

- Flamen Dialis (Júpiter).

- Flamen Martialis (Marte).

- Flamen Qurinalis (Quirino). Asociado a Rómulo.

Los “Flamines minores” eran:

- Flamen Carmentalis. Profecías y oráculos

- Flamen Flacer. Dedicado al héroe y al coraje.

- Flamen Florealis. Flores, primavera y nuevo comienzo.

- Flamen Furinalis. Manantial del Janículo, del agua en movimiento y bosque sagrado en el Janículo.

- Flamen Palatualis. Guardián del Palatino.

- Flamen Pomonalis. Pomona diosa de los frutos.

- Flamen Volcanalis. Vulcano dios del fuego y los volcanes.

- Flamen Volturnalis. Dios del río, también asociado al viento del sudeste.

La diosa Furrina poseía un pequeño bosque en el Janículo y un manantial que lo surtía de agua. Actualmente está situado en la villa Sciarra frente a la vía Dandolo. Según se sabe por las pocas crónicas que hace referencia al culto de la diosa Furrina, el bosque era extremadamente denso y escarpado, lo que dificultaba enormemente su ascenso.

Hoy en día el bosque ha quedado reducido a una pequeña porción de lo que era, pero aún conserva gran parte del misterio que siempre lo rodeó y es precisamente ese “encanto” el que hace de la villa un lugar poco frecuentado por turistas, que prefieren adentrarse en lugares menos lúgubres.

Durante el siglo I a. de C. se hicieron referencias muy vagas en torno a la diosa Furrina y a su Flamen. Por ejemplo Terencio Varrón hace una de esas referencias al decir y cito textualmente: “… este era un honor tomado de los antiguos, asimismo se había instituido un sacrificio anual dirigido por el Flamen Furianlis, aunque actualmente no sepamos más que su nombre”.

La diosa Furrina desde los primeros tiempos se cree que fue identificada, o tal vez confundida, con las griegas “Erinias” o lo que es lo mismo con las “Furias”. Sin embargo, existe otra opinión al respecto. Tras la conquista de Etruria por los romanos asumieron parte de la parafernalia de esa cultura como propia. Por ejemplo la toga, la silla curul, los lictores, la diosa Minerva, los augurios y a quienes los leían los augures, la famosa estatua de la loba y muchas cosas más y entre ellas, tal vez a la diosa Furrina, esto último sostenido por Lauerna. Lo cual nos lleva a un callejón sin salida, si tomamos como referencia que fue el rey Numa el que propició la creación del culto a Furrina. Por lo tanto habría más de dos siglos de diferencia y no podría haber sido en tiempo de la conquista de Etruria la entrada de la diosa. Conquista que comenzó tras la expulsión de Tarquino “El Soberbio” y la instauración de la República en el siglo IV a. de Cristo. Ahora bien, esta suposición de que el rey Numa fue el creador del culto, se basa en que él fue quien creó el Pontificado y algunas reformas importantes a la naciente religión, teoría que personalmente apoyo entre otras razones porque fue precisamente en esos momentos, en que los dioses romanos eran de corte animista y Furrina, sin lugar a dudas, lo es. Ya que las dos diosas más importantes tomadas de los etruscos fueron Minerva la diosa de la sabiduría y Laverna, de la que hablaré posteriormente, ninguna de ellas es animista.

En las sociedades primitivas el culto animista es generalizado, como en el caso de la cultura druídica celta, mientras que en sociedades más evolucionadas se tiende a adorar a deidades más concretas. Dejando de lado los aspectos generales de la naturaleza, circunscribiéndolos a atributos propios de ciertas divinidades, que por regla general tienen menos importancia. Salvo excepciones como sería el caso del Zeus Olímpico que poseía el dominio del rayo en el caso de los griegos o el de Júpiter Óptimo Máximo de los romanos, pero son casos concretos y no generalizados.

Algo en lo que todos los especialistas están de acuerdo, es que se trata de un culto antiquísimo y que ya en el siglo II a. de C. había desaparecido. Y esto se deduce tras el asesinato del tribuno de la plebe Cayo Graco en el bosque de Furrina también conocido como “Lucus Furrianalis”, sin que se haga más referencia a la diosa que por ese hecho e incluso se tome como pretexto, para decir que aquel paraje estaba bajo la influencia de algo malo y perverso. Sin ahondar más en el asunto, dando por sentado que todo el mundo conocía el lugar y de lo que se trataba, pero sin conocer más detalles del culto.

Un siglo después apareció una lucerna, datada en tiempos del principado de Augusto, durante unas excavaciones y se representaba a Furrina con el número tres, así como con una antorcha y una jarra de agua, sin que apareciera una imagen de la misma. Estos eran aditamentos típicos de una deidad infernal y ligada al agua. Por lo tanto la diosa Furrina no era considerada una entidad benévola y, además, se debe añadir que su templo estaba fuera de Roma en un paraje no habitado y sin cultivos. Solamente se sacaba de la ciudad a los dioses y diosas que eran considerados como anormales y no benéficas. Si bien no debemos entender esa anormalidad como una tara o deficiencia, si no como algo que la hace diferente a los dioses bondadosos y benéficos por naturaleza, como podría ser el caso de la diosa Venus con sus múltiples advocaciones.

Curiosamente hasta finales del siglo II d. de C. en tiempos de Septimio Severo, se siguieron celebrando las “Furrinalias”, que eran las celebraciones a la diosa. Se sabe que era una celebración sagrada de la primavera, tal vez con características similares a la de “Anna Perenna” (el resurgimiento de la primavera) que se conmemoraba en los idus de marzo. Aunque esta hipótesis, que en lo personal sostengo, es totalmente indemostrable. Me baso en el hecho de que la diosa Furrina debía ser aplacada para que el hombre no sufriera su ira y que los crímenes fueran castigados. Debiendo tener una celebración a parte a la que se realizaba a la primavera en marzo, para que no interfiriera una con la otra. Entre otras razones por que cada deidad exigía una conmemoración diferente. Pero teniendo como base las aguas en movimiento que proporcionan la vida en los campos de labor, coincidiendo con la época del florecimiento en los mismos, de ahí la similitud entre ambas celebraciones.

En definitiva es una diosa dual, por una parte colabora en la creación de la vida gracias al benéfico movimiento de agua que proporciona y por otro lado tenemos ante nosotros, a una diosa que puede llegar a ser cruel si la situación lo amerita. Pero que no puede desligarse una cosa de la otra y por lo tanto, los ciudadanos romanos deben adorarla en su conjunto de cualidades, aunque alguna le pueda ser perjudicial. Lo que en ella se venera en ese resurgimiento de vida es el movimiento del agua, no el agua en sí. Solamente ella tiene poder sobre su manantial no sobre el resto de manantiales, pero sí tiene poder sobre el movimiento del agua de los manantiales y ríos. De poco serviría adorar a la primavera, a la nueva vida que surge en la misma gracias al elemento más importante de todos, si el movimiento del mismo que hace que baje por montañas y laderas no se produce. En definitiva se trata de una diosa buena y mala a la vez y seguramente fue eso lo que determinó que dejara de adorarse por no ser “conveniente” a la situación del momento del Pueblo Romano, dándole su atributo benéfico a otra deidad y el atributo malvado siendo olvidado por no ser positivo para nadie. Sobre todo teniendo presente que Roma podría sufrir su castigo por algunas acciones no del todo honorables que había cometido.

A principios del siglo XX, más concretamente en 1908 se iniciaron una serie de excavaciones en el “templo siríaco” por Glaucker. En aquel entonces no logró localizar el templo original, que seguramente debió de ser destruido o desmantelado para confeccionar el otro y es por ello que no se ha encontrado vestigios de edificación. Aunque el material de construcción y ofrendas como tejas y alfarería si aparecieron, lo que da como resultado que con casi total seguridad, el edificio tuvo que ser aprovechado al menos en parte.

Glaucker sí descubrió los conductos que alimentaban la piscina romana, probablemente original del templo de Furrina, que la surtían de agua desde tiempos inmemoriales y distribuyéndola por toda aquella zona, tal como manifestó en su trabajo publicado en 1912 sobre dichas excavaciones. En época mucho más reciente, se ha encontrado el manantial que está constituido por un pozo de poco de más de once metros de profundidad y de él surgen cuatro galerías de más de dos metros de altura.

En definitiva sería necesario realizar una nueva excavación con más profundidad para poder determinar si todavía existe algo del templo de la diosa Furrina en aquel bosque.

Algunos han sido los autores que han hecho referencia a la diosa de una manera u otra, pero todos ellos desconocen casi todo de la misma y por lo tanto hablan de “oídas” o por referencia a otros autores más antiguos. Como el ya mencionado Terencio Varrón en sus libros sobre la lengua latina V, VI y VII, más concretamente dice lo siguiente: “Fur(r)ina, -ae: Nombre de una antigua divinidad, de carácter desconocido: nunc vix nomen notum paucis, dice Varrón en De Lengua Latina VI, 19. De donde: fur(r)inalis, Fur(r)inalia. Martianus Capella la asocia a Fura. ¿En correlación con fur? ¿O es de origen etrusco? Según Lauerna. Algo en lo que no estoy de acuerdo con Lauerna por lo mencionado más arriba y con Capella por lo siguiente.

Fur es ladrón pero con un sentido de secreto, frente al latro que sería el de carterista de nuestros días que trabaja a plena luz de día. La deidad Laverna es de origen etrusco, es la diosa de los ladrones en referencia a fures no a latrones, de ahí la conclusión de Capella. Lavernones decían los antiguos romanos a los ladrones. Luego entonces diferenciaban perfectamente a qué clase de ladrones se referían, no confundiéndolos y mezclando a los dioses que les eran propicios a esos “profesionales”. En otras palabras, Furrina no era la diosa de los ladrones, aunque la raíz de su vocablo sea similar en ambas palabras, pero con significados distintos.

Para un romano varios dioses podían ser identificados con cosas similares, que no iguales. Por ejemplo, una puerta con su marco tenía casi una docena diferente de dioses que protegían la entrada de la casa, además, de los dioses Lares que protegían a la vivienda en sí. Precisamente el que los romanos se dirigieran a los ladrones como lavernones, significa que solamente esa diosa era la responsable del bienestar de los cacos, ya que todo ladrón era llamado igual. Sin hacer distinción alguna entre ellos, aunque cometiera o no un robo, utilizando lo oculto o lo secreto como medio para lograr su crimen como sería el caso de fures.

Tenemos que tener muy presente que el latín es un idioma extremadamente preciso y que lo que se dice en él, es exactamente lo que se desea decir, sin que exista la posibilidad de malentender lo que se desea expresar. Por esta razón, entre otras, la utilización de una palabra determinada para referirse a un ladrón y no otra, induce a pensar que Furrina no tiene nada que ver en el asunto, de no ser así se distinguiría a qué clase de ladrón se refiere y no metiéndolos en el mismo saco a todos. En otras palabras, se identifica al que comente una acción, no a la acción en sí que tiene diferentes palabras para ser identificada.

Pero hay un dato de importancia capital para no confundir a Furrina con las actividades de Laverna. La primera era honrada por el pueblo de los quirites, los romanos, mientras que a la segunda solamente la adoraban los ladrones. Existen casos similares como Venus Laercia que era la diosa protectora de las prostitutas, y que solamente ellas adoraban. En otras palabras, si Furrina hubiera tenido algo que ver con los ladrones, el Pueblo de Roma nunca la hubiera adorado en masa, cosa que sí ocurría en las “Furrinalias” y por lo tanto sería una incongruencia que los romanos, adoraran a una diosa que los perjudicaba por completo como era el caso de Laverna.

Marco Tulio Cicerón en su obra “De Natura Deorum” (de la naturaleza de los dioses), Plutarco en “Sus Vidas Paralelas” y algunos otros autores además de los ya referidos, no aportan nada concluyente sobre Furrina. Por lo tanto descubrir los orígenes del culto y cómo era, es sencillamente una tarea casi imposible con el material del que se dispone en la actualidad. Sin embargo, Marco Tulio Cicerón es el único que arroja algo de luz sobre la cuestión de las “Furrinalias”.

Por los mitologistas de tiempos de Cicerón el nombre fue relacionado con el verbo furere y el sustantivo furia en el plural (no usándose en el singular en este sentido) se aceptó como el equivalente de las Erinias griegas, algo en lo que no estoy completamente de acuerdo. También se relacionó a furvus, fuscus, siendo su significado uno de los espíritus de la oscuridad que observaba las vidas de los hombres y frecuentaba sus moradas, aunque eso la relegaría a mera agente de los dioses y por tanto carecería de significación para haber tenido a un Flamen y una festividad de la importancia de las “Furrinalias”.

Una función especial de las Erinias en Virgilio es el de emisarios empleadas por los dioses mayores para provocar malas conductas, disputas y odio en la tierra, algo que por otra parte no se le puede atribuir a Furrina por completo, ya que ella jamás fue considerada una representante de los dioses, si no una diosa en sí misma. Independientemente de que entre sus funciones estuvieran esas atribuidas a las Erinias, al menos en parte.

Furrina, al parecer, también es diosa de la fuente del Janículo y las aguas en movimiento como ya he mencionado. Es, además, la protectora de la paz social y castiga cuantos crímenes puedan perturbarle. Representa la idea fundamental de que el orden ha de ser protegido contra las fuerzas anárquicas. Y, naturalmente, una de sus funciones es la de castigar los crímenes y restablecer el equilibrio social. Podría tratarse de una diosa que pone a los hombres en tesituras en la que su libre albedrío debe jugar un papel determinante en su conducta y si el quirite (ciudadano romano) comete el error de realizar un crimen, es castigado por ella. No obstante esto no son más que suposiciones, lo que se sabe es que era la deidad del bosque circundante al Janículo y su manantial, lugar donde se celebraban las “Furrinalias”. Por lo tanto nos hallamos ante una deidad con dos vertientes, similar a la del dios Jano. Por un lado castiga a los hombres malvados o que han cometido crímenes y por otra parte es la que conserva la paz social, precisamente al castigar los crímenes. Un libro muy importante para ahondar en el tema es "Les Flamines et leurs dieux" de Fasciano.

Personalmente creo que se dejó de adorar a la diosa Furrina en el momento en que las circunstancias sociales y por ende políticas cambiaron. Simplemente se trató de un cambio en los gustos y necesidades de una sociedad, que vio con malos ojos a una diosa, que podía lanzar su ira sobre el Pueblo Romano si éste cometía delitos de manera deliberada o inducía a ellos. Era mejor dejar de adorarla y olvidarla, a someterse a sus designios y soportar su venganza.

En el siglo II a. de C. cuando cae Cartago de manera definitiva, es un buen momento para dejar de idolatrarla para siempre. Un culto que por otra parte ya estaba en desuso, ya que la tercera Guerra Púnica comienza con un acto de deshonor para Roma, por lo tanto la República debía ser castigada por Furrina. Por descontado que se trata de una teoría que no se puede comprobar actualmente y seguramente se dejó de adorarla con anterioridad y simplemente lo ocurrido en aquel entonces, fue una consecuencia del olvido de Furrina, que para aquella época ni siquiera era recordada en su justa medida.

Con los datos de que se dispone he recreado como podría ser la celebración de las Furrinalias.

Furrinalias

Día de celebración: 25 de julio.

Durante ese día se celebrarían unos juegos o “ludi” en honor de Furrina. Serían convocados por parte del Flamen en las kalendas de quintilis, es decir, el día uno de julio. Un concurso literario de poesía, como eje central se tomaría la primavera, el resurgimiento de la naturaleza el desencuentro entre los hombres y la lucha de los quirites (ciudadanos romanos) por superar las dificultades que los dioses ponen en su camino si no tienen un comportamiento adecuado con ellos.

El 25 se saldría al campo, al menos uno de los días y celebrarían una comida campestre, que consistirá en verduras frescas, fruta y pan, se bebía vino mezclado con agua del manantial de Furrina en partes iguales, en cantidad moderada y se celebrarían juegos en familia. Estarían prohibidas las apuestas de todo tipo en esos juegos, para no crear disputas y que la diosa no fuera molestada. Tras la comida, habiéndose reservado una porción para ella en un lugar de la mesa, regresarían a casa y en ella continuarían con los juegos familiares. En caso de que hubiera niños impúberes estarían exentos de beber vino. Su bebida debía ser agua del manantial durante las Furrinalias y su alimentación la adecuada a su edad.

La música era una parte esencial en las celebraciones, por ello la que se escuchaba había de ser adecuada a la celebración, esta debía de ser amena y exenta de violencia, cuyas letras la incitaran o animaran.

Sacrificios y honras a Furrina

Se debía de apelar a Furrina para que fuera favorable al pueblo de Roma, pero solamente el oficiante debía decir las palabras y hacer los sacrificios y este no era otro que el Flamen Furinalis.

Oración pronunciada por el Flamen Furinalis en honor de la diosa Furrina, durante la celebración de las Furrinalias, si bien no tenemos certeza de cual debía de ser la letanía correcta debemos dirigirnos a una oración más sencilla y general, apelando para que Furrina sea favorable al pueblo romano sea cual sea su dominio de acción:

Latín:

"Furrina , quod bonum faustum felix fortunatumque sit populo romano quiritibus quodque hodie tibi fieri opportet, eius rei ergo tibi sacrum fiat thure et vino. Te quaeso precorque uti faveas populo romano quiritibus.

<:> Furrina, eius rei macte hoc thure pollucendo esto. Fito volens propitia populo romano quiritibus.

<:> Furrina, eiusdem rei ergo macte hoc vino inferio esto. Fito volens propitia populo romano quiritibus".

Español:

"Furrina, con el propósito de que el bien supremo, la felicidad, la buena suerte sean con el pueblo y los ciudadanos romanos, porque es apropiado ofrecerte sacrificio hoy (25 de Julio), por estas razones serás honrada con el incienso y el vino. Te suplico y te pido que de esta forma favorezcas al pueblo y a los ciudadanos romanos.

[ofrecer el incienso diciendo:] Furrina, por estos motivos seas honrada con esta ofrenda de incienso. Sé de buena gana propicia al pueblo y a los ciudadanos romanos.

[ofrecer el vino diciendo:] Furrina, por estos mismos motivos seas honrada con este vino que libamos en tu honor. Sé de buena gana propicia al pueblo y a los ciudadanos romanos”.

El Santuario

El Santuario elegido para honrar a la diosa Furrina debió ser del tipo etrusco. Por ejemplo en el siglo I a. de C. cuando Julio César ordenó construir el templo de Venus Genitrix, éste era un típico templo de concepción latina, heredera de los etruscos muy parecido al de la “Fortuna Viril”. Solamente se conservan dos templos completos de época republicana y el que se supone más antiguo es el de “Hércules Olivario” está construido imitando a una choza de los primeros tiempos de Roma, similar a que debió utilizar Rómulo y sus seguidores.

Al fondo de la cella, donde se encuentra el altar, se situaría una jarra de agua y una antorcha y en el ara el número tres. Ésta debía estar permanente encendida, para honrar a la diosa Furrina, asimismo la jarra de agua debía estar llena, siendo renovada continuamente con agua proveniente de su manantial.

Agradecimientos: Deseo agradecer la ayuda prestada para orientarme en el camino correcto al Ilustris Pontifex Lucentinus. Asimismo también agradezco la colaboración en la realización de la oración a la diosa Furrina al Ilustris Pontifex Graecus.

Caivs Ivlivs Barcinvs Ciconivs.

llustris Flamen Furinalis.

Kalendas sextilis MMDCCLIX a.U.c.

Francisco Javier Martinez Ibañez

lunes, 9 de enero de 2006

JANO QUIRINO Y SU CELEBRACIÓN DEL 9 DE ENERO

El Pontífice Máximo celebraba el "agonium" del 9 de enero, la fiesta propia del dios Jano: "Janus Agonali luce piandus erit". En tal período el rex sacrorum sacrificaba un carnero negro, en la Regia, el edifico del Foro. Los romanos regalaban al dios pasteles en forma de rueda, el clásico roscón como anillo del tiempo, como deseo de un buen ciclo anual.
Todavía hoy, el día 9 de enero, se celebra en España la fiesta patronal de los arquitectos.

El templo de Jano Quirino estaba situado en el siglo I d.C. cercano a la Curia, en la calle Argiletum, en una zona importante que unía el Foro y las áreas residenciales en el noreste. Era un templo pequeño, realizado en madera, características que sugieren que el culto era de origen antiguo.

Varios hechos lo confirman: Las listas más antiguas de los dioses por lo general comenzaban con su nombre; él era también llamado "DIVOM DEUS", una forma muy antigua en latín que significaba " el dios de los dioses "; y su imagen se puede encontrar en las monedas romanas más antiguas.
Jano también recibe el nombre de "Principium Deorum" el dios del principio, teniendo este término un significado sagrado.
"PRINCIPIUM" se escribía en griego como ARKHÉ. Es por ello que Jano es el dueño del ARKHÉ.

El edificio era de forma perfectamente cúbica y de dimensión de 20 codos (8,88 m.) en altura y en cada uno de los lados de su planta cuadrada.
El recinto central del templo estaba remarcado por las doce columnas que equivalían a los doce signos zodiacales, en el mosaico central y delante de la figura del dios se presentaba la rueda cósmica.
El pavimento tenia mosaicos alegóricos al cielo, el mar y la tierra y en lugares específicos el símbolo del nudo de Salomón.

La figura del dios situada sobre un pedestal en el eje central del edificio miraba simultáneamente a oriente y occidente. Su posición permitía que en el momento que las puertas del templo estuvieran abiertas el dios podía influir de manera directa en la actividad de los hombres.

Por ello en tiempo de guerra, la máxima expresión de caos, el templo permanecía con sus puertas abiertas como plegaria para la intermediación del dios para la consecución del nuevo equilibrio de la paz.

Su estatua ostentaba en la mano derecha el número 300 y en la izquierda el 55 como alusión exacta a la totalidad de la duración del año romano antiguo, o sea el "anillo" del tiempo.

El templo del Argiletum no era el único lugar donde los Romanos adoraron a Jano. Del otro lado del Tiber, un altar fue dedicado a este dios en la colina de Ianus (Ianiculum).
Un segundo altar fue erigido sobre la colina Oppius, que desempeñaba un papel principal en las ceremonias de iniciación cuando los niños se hacían hombres.

El cónsul Marcus Duillius construyó un templo sobre el Mercado de la Verdura (el Foro Holitorium), después de su victoria naval de Mylae (260 a.C.). Fue reconstruido más tarde por el emperador Tiberius. En este templo, doce altares fueron erigidos y dedicados a los doce meses.
También existió el Arco de Ianus Quadrifons, en el Velabrum.

El Dios Jano Quirino y Rómulo que se divinizó en él son los fundadores mitológicos de la ciudad de Roma.
Existía una raíz común para los términos quirites, curia y quirinus; la raíz co-virio que significa colectividad, conjunto de individuos o personas y por extensión ciudad. Fue Rómulo el creador de las curias como estamento principal de la organización social de los romanos, función que cumple el dios Jano Quirino como protector de los habitantes de las ciudades. Quirites era el nombre que se les daba a los ciudadanos romanos en su calidad de no soldados en tiempos de paz. Al nombre quirites, pues, se le contrapone el nombre milites (ejército, soldados). Su templo se encontraba emplazado dentro de la ciudad en una zona muy próxima a la Curia.

Jano Quirino es un dios paralelo a Marte y contrapuesto a él. Jano Quirino, al venir de quirites, es el dios tranquilo opuesto al dios de la guerra, en algunos textos se le considera como un dios simétrico a Marte, incluso se le menciona como "Marte pacífico", por eso está su templo dentro de la ciudad, a diferencia del templo de Marte que se encuentra extramuros. Dice Vitruvio: " A Marte dándole su templo fuera de la ciudad no habrá guerras y discordias civiles".

Quirino vela por los ciudadanos. Era honrado en la antigua colina del Quirinal, la mas alta de las siete de la ciudad de Roma, mediante unas fiestas llamadas Quirina.

El templo de Jano, debido a las características mistéricas de su culto, se respetaba como lugar de iniciación y conocimiento para sus devotos. El dios era el protector de los astrónomos y de los arquitectos, practicantes de disciplinas que, en la tradición, han estado ligadas y comparten un carácter iniciático. El camino que conducía hasta su templo, un sendero de uso peatonal exclusivo, era la representación de un camino de iniciación a misterios y conocimientos interiores, que ligaban al devoto con el cosmos. Este sendero recibía el nombre de "Callis Ianus" (Sendero de Jano) y era utilizado como camino de culto e iniciación personal. El ritual comprendía que, al final del camino, el devoto se introducía en el templo por la puerta de oriente, realizando un recorrido en sentido de las agujas del reloj y, tras rodear la imagen del dios, salir por la puerta de occidente. De esta forma, purificaba su espíritu al contacto directo con el eje del mundo.

© Carlos Sánchez-Montaña

viernes, 16 de diciembre de 2005

Fundación de LUCUS AUGUSTI

"El Bosque Sagrado de Augusto"
12 a.C.

Paulo Fabio Máximo subió la colina siguiendo a su agrimensor, era verano y el día presumía iba a ser caluroso, al llegar a la cima volvió su mirada al camino recorrido y lo que vio le lleno de gozo, las vistas sobre el valle del río eran espléndidas, se divisaba en dirección oeste un vasto territorio de bosques de robles a lo largo de la ladera de la colina, la madera existente era suficiente para iniciar los primeros trabajos. En dirección contraria, hacia el este, el terreno era más pendiente hasta llegar al valle más cercano por el que transcurren varios regatos, afluentes del río principal del lado oeste.

El lugar escogido era el más alto de la colina cercana a la fuente de aguas termales descubierta en la orilla del río, y desde allí se podía divisar todo el entorno; al norte, por la cresta de la colina, se podía realizar con facilidad el acceso al territorio del norte, y por el sur, en suave pendiente se alcanzaba la confluencia de los ríos cercanos.

El agrimensor, un técnico de reputado prestigio en la milicia, había fijado la groma en el punto que sería el centro de la futura ciudad. "El instrumento poseía una mira que le permitió al amanecer haber fijado la salida del sol, lo que le proporcionó el oriente real en la fecha y así determinar la orientación del decumanus; luego pudo fácilmente trazar el cardo, perpendicular al decumanus en el punto central inicialmente fijado.
Sobre los ejes así obtenidos y mediante distancias iguales a partir del cruce se obtenía la superficie de la futura ciudad." Un cuadrado perfecto de 2.160 codos de lado.

Pero antes de iniciar los trabajos de replanteo, Paulo Fabio Máximo tuvo que consultar los auspicios al objeto de asegurarse, mediante signos visibles, de que los dioses no se oponían al establecimiento de una ciudad en el lugar escogido. Los augures le confirmaron los bueno auspicios; en el mismo momento en que un correo de Roma trajo a la expedición la noticia del nombramiento de AUGUSTO como Pontífice Máximo de la religión en el imperio, dos rapaces sobrevolaban el bosque designado para fundar la nueva ciudad.

Paulo Fabio Máximo "revestido con una toga dispuesta a la antigua usanza, cogió las estevas de un arado de bronce, tirado por una ternera y un toro blancos, y trazó un surco alrededor de la futura urbe, siguiendo la misma línea a lo largo de la cual habrían de levantarse las murallas. En el transcurso de la ceremonia el fundador procuró cuidadosamente que toda la tierra levantada por la reja cayese al interior del recinto, y tras él los asistentes recogieron los terrones que a veces saltaban fuera y los volvían a echar donde el rito establecía. Al llegar al sitio previsto para las puertas, el ejecutante levantaba el arado con el fin de dejar un espacio libre de toda consagración. Cuando el oficiante alcanzó el punto de partida, la ciudad quedó virtualmente fundada."

"El ritual de delimitación del territorio debería ser completado por otros dos, ambos ceremonias de consagración. Uno de ellos estaba dedicado a los dioses infernales. En un lugar situado en el centro de la futura ciudad se excava una fosa circular llamada mundus en la que eran depositadas ofrendas a "Los de Abajo". Y un último rito que tenía por objeto colocar a la ciudad futura bajo protección de los dioses de "Lo Alto", y singularmente de una tríada integrada por Júpiter, Juno y Minerva. En el futuro se construiría un templo llamado Capitolio, situado en la parte más alta de la ciudad, en la zona próxima al punto señalado por el agrimensor, desde donde los dioses podrían observar todo lo que iba a ocurrir en la futura urbe."

Paulo Fabio Máximo, agradecido a César y satisfecho por la elección de un bosque tan bello para fundar la capital del convento, la consagró bajo quién le había dado orden de fundarla y con el nombre de BOSQUE SAGRADO DE AUGUSTO, y así poner a ésta bajo su protección. Todo lo que albergase los muros de la ciudad también sería consagrado a Augusto, dios protector de la gens imperial reinante. Era el año 12 a.C.

"V(rbis) C(onditori) A(ugusto) M(omumentum)
Caesari
Paullus Fabius
Maxumus
Legat(us) Caesaris"

Así quedó escrito para los siglos venideros en los cuatro monolitos fundacionales de la ciudad. Paulo Fabio Máximo, legado del César dedicaba la ciudad a Augusto su fundador y César de Roma.

© Carlos Sánchez-Montaña

Imágenes: www.lucusaugusti.net

Fuente bibliográfica:
PIERRE GRIMAL "Les Villes Romaines"
Vergara Editorial S.A. 1956

Por G. Minicius Agrippa : 5:28 PM

Comments:
sr montaña. mi ignorancia no me permite imaginar lo que usted describe :
no todas las fundaciones eran EXACTAMENTE iguales a la que un día dió origen a la Roma quadrata y que conocemos por estar bellamente reflejada en escritos es dificil de entender que el agrimensor et alii delimitaran el territorio de la capital del conventus ¡FALTABAN SIGLOS para el tal conventus y más para su supuesta capitalidad.
hay bibliografía más reciente .
un sludo

# posted by Anonymous

lunes, 28 de noviembre de 2005

PEPUS MACHACUS CHUSQUERUS o Sobre reconstrucciones históricas

En cuanto a reconstrucccionismo histórico se refiere, o reenactment como dicen los anglofonos, me he encontrado con las siguientes afirmaciones:


  • En la web de A.C.M.A.: http://personal2.iddeo.es/juanrey/equipos.htm: Participar en una reconstrucción histórica es mucho más que disfrazarse de soldado de otra época. Es un cuidadoso ejercicio colectivo de rigor y responsabilidad, cargado de significado, que exige respeto a la historia y al trabajo bien hecho, porque sólo así resulta verdaderamente divertido. ............................................Para tomar parte en una reconstrucción histórica del nivel que A.C.M.A. defiende no es necesario disponer de un enorme número de piezas, ni que todas sean genuinas y fechadas en época de guerra. Somos conscientes de que para un coleccionista, salir al campo con prendas u objetos conseguidos con mucho esfuerzo y mucho dinero invertido no es lo más aconsejable para poder dormir bien esa noche. ................ En todo caso, lo que se conoce internacionalmente como “re-enactment” es una actividad colectiva, que exige participantes capaces de hacer una inversión importante para equiparse, pero si el nivel de exigencia acerca del material utilizado se hace excesivamente elevado se impedirá el acceso a muchos aficionados que están lejos de poder alcanzar, con sus propios recursos, ese nivel. Y si no se consigue un número de participantes adecuado, las reconstrucciones carecerán de la importancia y la brillantez que ............deseamos lograr. La cuestión estará en determinar, con detalle, lo que en esta materia se considera aceptable para tomar parte en una reconstrucción histórica en el seno de los grupos aliados surgidos a partir de A.C.M.A, y también lo que se considera recomendable y hasta deseable, en su caso. A.C.M.A. desea manifestar su criterio y que éste sea tenido en cuenta, pero también, y ésta es nuestra finalidad principal, servir de instrumento de apoyo a cuantos se acerquen a nosotros para buscar consejo o proveerse de cuanto precisen para participar en reconstrucciones históricas bien organizadas.
  • En el blog de Provincia Hispania Novae Romae: http://www.nrhispania.org/blog/2005_06_01_nrhispania_archive.html#111867647833878128: Nuestra intención es recrear el momento en que, a finales del siglo I a.C., el ejército romano sufrió una evolución rapidísima, paralela a la revolución política y social que estaba sufriendo la sociedad romana. Es el momento en que después de innumerables guerras civiles, la república va a dejar paso a otro sistema de gobierno, Roma se ha convertido en la potencia hegemónica en el mundo occidental, extendiendo su gobierno sin cesar, y las legiones son la punta de lanza de esa expansión. Nos interesa reflejar no solamente el aspecto militar de las mismas, sino también su función civilizadora. Nos interesa el ejército que construía ciudades, vías, puentes, acueductos. El ejército que garantizaba la ciudadanía a los extranjeros que se alistasen, a la vez que les integraba en una cultura y les daba una lengua común.

    Y queremos profundizar en el conocimiento de dicho ejército y transmitirlo a los demás a través de diferentes iniciativas, que van desde acciones de arqueología práctica, probando en la realidad las diversas teorías sobre temas militares, participando en eventos públicos, conferencias y exhibiciones, montando exposiciones con nuestros materiales o realizando visitas a colegios y centros de enseñanza. Y queremos enriquecer la experiencia con reconstrucciones de la vida civil, tanto de los trabajadores más humildes como de los políticos más poderosos. Todo ello de una forma didáctica, con la intención divulgadora que nos movía cuando empezamos el proyecto.

Con estos dos ejemplos como premisa entiendo que la reconstrucción histórica no es una fiesta tipo carnaval sino una labor de estudio del pasado que se recrea y de difusión de lo que se ha aprendido.

En la web de la Legio VIIII Hispana me encuentro con una magnifica descripción de los elementos necesarios para hacer la reconstrucción historica de una legión romana y encuentro también una serie de enlaces que nos dirigen hacia otras webs donde se nos explica como contruir artesanalmente una determinada pieza y se nos dice hasta que cantidad de tiempo se va a emplear en la misma (hasta cientos de horas se dice).

Tras toda esta lectura vengo a entender que el reconstruccionismo histórico además de ser caro es complicado y para dedicarse a él se necesita (además de dinero) mucha paciencia y ganas de dedicarse al estudio del periodo que se quiere reconstruir.

Y tras quedarme admirado por la labor que realizan algunos grupos de reconstrucción histórica me quedo pasmado y asombrado al encontrarme con legionarios romanos que calzan playeras de ultima generación, o que llevan puesto el reloj, o que llevan el movil colgado del balteus........

En todo evento de reconstrucción histórica se realiza una especie de dramatización (y que me disculpen los puristas si no empleo el termino adecuado) en la que se pueden apreciar cargas, defensas, combates y diversas maniobras, además de oir gritar las ordenes en correcto latín, tras todo ello llega el momento de calma en el que el legionario de turno explica al publico profano la historia, al armamento y demás parafernalia militar y en su presentación va y te dice que es un optio del cuarto manipulo de la segunda cohorte de la Legio Equis y que se llama PEPUS MACHACUS CHUSQUERUS......

Con lo cual para mí ha echado abajo toda la magnifica labor de reconstrucción militar romana, porque entiendo que la reconstrucción histórica no ha de quedarse solo en lo militar, los legionarios también tenian vida civil y momentos de descanso que tembién hay que reconstruir y si homenajeamos a las legiones ¿porque no homenajeamos a sus legionarios dandoles nombres con visos de exactitud histórica?

Pepus Machacus Chusquerus, nombre que me he inventado sobre la marcha, y que garantizo que nunca he oido es solo un ejemplo para decir que debemos cuidar los nombres que emplean los legionarios de los grupos de reconstrucción historica y no porqué uno se llame Arturo puede "latinizar" ese nombre a Arcturus, hay que hacer una correcta labor de reconstrucción histórica acerca de los nombres que se van a emplear si no terminaremos con que uno los miembros de la legión en cuestión se llama: Publio Gayo Sexto, lo cual seria igual que encontrarnos a un señor que se llame Pablo Carlos Angel (y este tipo de nombres solo los he oido en algunos culebrones televisivos).

Con todo esto llegamos a que hay un aspecto olvidado de las reconstrucciones historicas, tal vez por ser el menos vistoso, la recosntrucción de los aspectos civiles de la historia, cuya complicación o coste son seguramente menores a los de la reconstrucción militar, pero que debe ir unido a dicha reconstrucción militar.

"Fabricar" o más propiamente dicho confeccionar una tunica, una toga o unas caligae debe ser laborioso si se pretende atenerse a una realidad histórica.

Pero todo ello no sirve de nada si las maniobras militares que se realizan en un evento no son las correctas o si el color de una toga no es el adecuado para un ciudadano de a pié o si se emplean nombres de cachondeo para llamarse los unos a los otros, leasé Pepus Machacus Chusquerus.

Nada cuesta hacer una reconstrucción también de los nombres y adecuar los nombres que se van a utilizar a un minimo de rigor historico, por ello y siguiendo las pautas ofrecidas por la web de Nova Roma cuando uno busca un nombre romano con ese minimo rigor historico debe ttener en cuenta las siguientes reglas:

El nombre de un romano se denomina trianomina porqué está compuesto por tres partes Praenomen, Nomen y Cognomen.

Los praenomina que se utilizaron en la antigua Roma fueron bastantes pocos, por lo que un praenomen del tipo Pepus carace de base histórica, y los normalmente empleados fueron:


Appius
Aulus
Decimus
Gaius
Gnaeus
Kaeso
Lucius
Mamercus
Manius
Marcus
Numerius
Oppius
Publius
Quintus
Servius
Sextus
Tiberius
Titus


Appia
Aula
Fausta
Gaia
Gnaea
Iulla
Lucia
Mania
Marcia
Numeria
Oppia
Paula/Polla
Postuma
Publia
Quinta
Salvia
Servia


Algunos de estos praenomen fueron utilizados exclusivamente por los miembros de la determinadas gentes. (Por ejemplo Kaeso y Numerius eran utilizados por miembros de la Gens Fabia, Appius por los de la Gens Claudia y Mamercus por los ge la Gens Aemilia)



Los nomina son los nombres de las gentes romanas, lo que serian los clanes, y los que se relacionan en la web de Nova Roma son unos 177 nomina históricos:


Acilius
Aeternius
Ambrosius
Antius
Aquil(l)ius
Atrius
Caedicius
Calvisius
Cicereius
Comicius
Coruncanius
Dexius
Duvius
Flaminius
Furius
Gellius
Haterius
Hirtius
Iunius
Larcius
Lucilius
Marcius
Minicius
Naevius
Nonius
Ogulnius
Ovidius
Pedius
Plautius
Pomponius
Postumius
Quin(c)tius
Rubellius
Salvius
Sentius
Sestius (o Sextius)
Suetonius
Tarquitius
Titinius
Trebius
Ulpius
Velius
Vespasius
Vitellius
Volumnius


Aebutius
Afranius
Anicius
Antonius
Arrius
Aurelius
Caelius
Caninius
Claudius
Cominius
Curius
Didius
Equitius
Flavius
Gabinius
Geminius
Helvius
Horatius
Iuventius
Laronius
Lucretius
Marius
Modius
Nautius
Norbanus
Opimius
Ovinius
Peducaeus
Pleminius
Pontius
Publilius
Rabuleius
Rutilius
Scribonius
Sergius
Sicinius
Sulpicius
Terentius
Titurius
Trebonius
Valerius
Ventidius
Villius
Vibius


Aelius
Albinius
Annaeus
Apollonius
Asinius
Baebius
Calidius
Cassius
Cloelius
Cornelius
Curtius
Domitius
Fabius
Folius
Galerius
Genucius
Herennius
Hortensius
Labienus
Licinius
Lutatius
Memmius
Mucius
Nerius
Numicius
Oppius
Ovius
Petronius
Poetelius
Popillius
Pupius
Romilius
Salonius
Sellius
Sertorius
Sosius
Tarpeius
Tetrilius
Titurnius
Tuccius
Vatinius
Vergilius
Vipsanius
Vitruvius


Aemilius
Albius
Annius
Appuleius
Atilius
Caecilius
Calpurnius
Catilius
Cocceius
Cornuficius
Decius
Duilius
Fabricius
Fulvius
Geganius
Gra(t)tius
Hermenius
Iulius
Laelius
Livius
Manlius
Menenius
Munatius
Nigidius
Octavius
Otacilius
Papirius
Pinarius
Pompeius
Porcius (o Portius)
Quin(c)tilius
Roscius
Sallustius
Sempronius
Servilius
Statilius
Tarquinius
Tetrinius
Trebellius
Tullius
Vedius
Veturius
Virginius
Volcatius


Pero esta lista no está completa ni es exhaustiva ya que en ella no aparece, por ejemplo, la gens Curiatia, ni otros nomina empleados durante la etapa imperial de Roma.



El tercer nombre de un romano era el cognomen, que consistia en un nombre de reconocimiento, una especie de apodo o alias que distinguia a los diferentes individuos dentro de la misma Gens, y su uso no se oficializó, es decir no apareció en documentos publicos hasta el año 100 a.C.. Durante la Republica, el cognomen se transmitia de padre a hijo, de forma que con él se podia distinguir a una familia individual dentro de una Gens. A menudo el cognomen describia un rasgo caracteristico fisico o de la personalidad de la persona que lo llevaba.

Por todo ello el uso de un cognomen es algo más abierto, Nova Roma ofrece también un listado bastante largo de cognomina que se puede consultar en http://www.novaroma.org/via_romana/names.html , pero como ejemplo podemos citar los cognomina más famosos como son:

Agrippa que significa "el que nació de pié"

Caesar que significa "el de larga cabellera"

Caepio que significa "el que vende cebollas"

Capito que significa "el de la gran cabeza"

Cicero, "el garbanzo"

Mancinus, "el zurdo"

Niger, "el de piel oscura"

Pertinax, "el cabezota"

Scaeva, "el manco"

Tacitus, "el taciturno"

Verres, "el cerdo"

Vulso, "el que tiene espasmos"



Así que con estos datos uno puede hacer reconstruccion historica del nombre, dando un paso más allá de la mera reconstrucción militar o civil o de lo que los profanos en la materia dan por llamar "vestirse" o "disfrazarse" de romano.

jueves, 29 de septiembre de 2005

¿Por que Santiago viene a la Gallaecia?

Santiago apóstol en el occidente del imperio.

Y dentro de la Gallaecia, ¿por que su presencia en el convento Lucense?, cuya capital es la ciudad de Lucus Augusti y núcleo de población de mayor importancia en este territorio.

En los evangelios se relata que Santiago fue uno de los tres Apóstoles testigos de la Transfiguración y que luego Jesús le invitó, también con Pedro y su hermano Juan, a compartir mas de cerca su oración en el Monte de los Olivos.

"La Liturgia de la Transfiguración, como sugiere la espiritualidad de la Iglesia de Oriente, presenta en los apóstoles Pedro, Santiago y Juan, una "tríada" humana que contempla la Trinidad divina."
(La gloria de la Trinidad en la Transfiguración) Juan Pablo II, 28 abril 2000

Es a partir de ese momento cuando se produce una unión fundamentada en el secreto de los tres personajes arquetípicos de la religión antigua. Tal como establece aun en nuestros días la iglesia de oriente y el propio Papa JPII reconocía: "Una tríada humana que contempla la Divinidad"

Los tres personaje arquetípicos de la tradición primordial.

El Iacobus originario fue Santiago el Mayor, su hermano era Juan, el que luego sería el Evangelista, y ambos fueron los llamados hijos del Trueno.

Y con ellos el personaje central de tríada, Pedro, el príncipe de la iglesia. El término príncipe estaba de gran actualidad para nombrar al que era destacado entre sus iguales, el emperador de Roma Augusto, era quién en el imperio recibía ese nombre en el inicio del siglo I.

Los Hechos de los Apóstoles relatan que éstos se dispersaron por todo el mundo para llevar la Buena Nueva.
La permanencia y muerte del apóstol san Juan en Éfeso no son mencionadas en el Nuevo Testamento, pero son atestiguadas tan pronto como a finales del siglo II por San Ireneo (Adv. Haer., III, iii, 4), Polícrates, Obispo de Éfeso (Eusebio,Hist. Eccl., V, xxi), Clemente de Alejandría, el “acta Joannis”, y un poco más adelante por Justino y los montanistas.

La tradición bizantina siempre ha señalado a Éfeso como la ciudad donde se encuentra la tumba del profeta. Otra tradición, que puede ser confiable, aunque más antigua, hace de Éfeso el escenario de la muerte de santa María Magdalena.
Por otro lado, la opinión de que la Santísima Virgen murió allí no tiene fundamento en ningún testimonio antiguo; el texto citado con frecuencia es un escrito ambiguo del Concilio de Éfeso (431), que quiere decir simplemente que en Éfeso había una iglesia de la Virgen en aquella época.

Sin embargo si está muy documentado que era Éfeso, la sede del Templo a Artemisa (Diana en el panteón Romano). Éfeso se convirtió en la Puerta de Oriente, no solo por su carácter comercial, sino como puerta de iniciación a los misterios de la diosa madre, representados por la diosa Luna Diana-Artemisa. No es de extrañar que en los concilios celebrados en los primeros siglos se buscase una íntima relación entre la ciudad de la diosa Luna y la Virgen María, e incluso con Maria Magdalena.

Según una antigua tradición Santiago el Mayor se fue a España. Primero a Galicia, donde estableció una comunidad cristiana, y luego a la cuidad romana de Cesar Augusto, hoy conocida como Zaragoza. A su muerte en Palestina, sus discípulos lo trajeron de nuevo al convento Lucense para ser enterrado.
La costa donde desembarcaron era la occidental de Galicia, muy próxima a la costa del Fin de la Tierra, a la costa donde se emplazaba en ese momento el ara solis, el templo del Sol.

La iglesia católica presenta como un hecho histórico establecido que San Pedro trabajó en Roma durante la última parte de su vida y finalizó su vida terrenal por el martirio. En cuanto a la duración de su actividad Apostólica en la capital Romana, la continuidad o no de su residencia allí, los detalles y éxito de sus trabajos y la cronología de su arribo y de su muerte, todas estas cuestiones son inciertas y pueden resolverse solamente mediante hipótesis más o menos bien fundadas. El hecho esencial es que Pedro murió en Roma: esto constituye el fundamento histórico del reclamo de los Obispos de Roma sobre el Primado Apostólico de Pedro.

La residencia y la muerte de San Pedro en Roma fuera de la doctrina de la fe católica no posee más credibilidad histórica que la presencia de Juan en Efeso y de Santiago en Lucus Augusti, sin embargo un juramento debía enlazar a todos aquellos que estaban bajo la protección de estos santos cristianos y como muestra perdurable de lo que en el pasado pagano fue la Tríada Sagrada.

Sant Yago deriva del latín Sanctus Iacobus o Iagus: Santiago, Jacobo, Diego, Jaime, Xaime, Jaume, Iago, Jacques, Jacqueline, James, Giacomo.....
Tanto Yago como Juan tienen relación directa con la palabra latina Ianua:Puerta, camino, y con Ianus el dios principal romano. Jano dueño y señor de las puertas.

Ianua foris, puerta protegida por Jano.

No es casualidad que Juan se dirija según la tradición a Efeso, la puerta (ianua) de oriente, y Iago a Lucus Augusti la puerta (ianua) de occidente. Son los hijos del trueno los que se dirigen a ocupar las dos puertas de la cosmogonía de Jano.

En la antigüedad el templo de Jano en Roma contaba con la figura del dios bifronte, dueño de las llaves de oro y plata, situado sobre un pedestal pétreo en el eje central del edificio. Su doble cara miraba simultáneamente a ambas puertas del templo, una hacía oriente y otra a occidente.

Fue Agripa quien dispuso en su Orbis Terrarum la cosmogonía del imperio. En ella presentaba la consecución del "Nuevo Centro" que es fijado en la ciudad de Roma, Agrippa traza un nuevo círculo sagrado que contiene en su interior los territorios que Roma gobierna, el trazado de este nuevo círculo determina que Roma es el Centro, Efeso la puerta de oriente del mundo romano y el Noroeste de Hispania, en el Finis Terrae, la puerta de occidente.

Son los dos "Ianues", los hijos del trueno, (hijos gemelos de Júpiter Dianus (Jano), el dios del cielo), los que ocupan el lugar equidistante y equivalente de las dos puertas de iniciación. La puerta de la Luna y la del Sol. Su nombre determina su posición geográfica, su hermandad es su equilibrio.

Y entre ellos y como príncipe de la iglesia: Pedro.

Pedro viene de Petreus, piedra. No es casual que él se dirija a ocupar la ciudad donde existe el centro: La piedra dorada. El miliarium aureum, el centro de la cosmogonía y del imperio. Y que sea Pedro, el príncipe, quién se apodere del símbolo de las dos llaves de Jano.
Una en oro y otra en plata, como las llaves de las puertas a los misterios y que custodian los hermanos Ianues, los hijos del trueno.

Juan en oriente, la puerta de Plata, y la llave de plata a los misterios de la diosa Luna.
Iago en occidente, la puerta de oro, y la llave de oro a los misterios del dios sol.

San Pedro, la piedra sobre la que se fundó la Iglesia católica y cabeza visible de ella, Santiago el Mayor santo patrón de los alquimistas y los astrólogos y San Juan Evangelista santo patrón de los maestros constructores asistieron según el evangelio de Marcos al misterio de la Transfiguración de Cristo en el Monte Tabor y tras esta experiencia mística viajaron a las tres capitales del imperio romano, ocupando la posición que en el rito antiguo les correspondía.

Si en un mapa actual del Mediterráneo, sobre lo que fueron los dominios de Roma en época de Augusto, trazamos una línea que una la antigua ciudad de Efeso con Lucus Augusti, en el Finis Terrae del N.O. de Hispania, en la Gallaecia, esa línea así dibujada pasará por la ciudad de Roma rememorando el decumanus trazado por Agrippa en su Orbis Terrarum.

Una línea geográfica que une Efeso, Roma y Lucus Augusti en el siglo I d.C. o lo que es lo mismo, une a Santiago con Pedro y Juan, la tríada humana de La Liturgia de la Transfiguración.

La antigua liturgia del Primero
La palabra sagrada que sólo puede ser comunicada por el concurso de tres
personas....


Ianua foris, la puerta sagrada de Jano

Compostela adquiere en la edad media la “herencia” que el convento Lucense recibió durante el siglo I a.C.
Lucus, cuyo significado es bosque sagrado, tiene relación etimológica con palabras que determinan lugar como locus, y sagrado como logia. Lucus designa un lugar sagrado.
El convento Lucense tenía como poderes antiguos y entre otros: ser el territorio del Finis Terrae, del Ara Solis, de las Aras Sestianas, del Miño, de Lucus Augusti, “el bosque sagrado de Augusto” e innumerables santuarios a los Lares en sus caminos, cuna de Prisciliano y de Egeria y final de Callis Ianus.

El convento Lucense, como su nombre acredita, es convento sagrado, tierra sagrada para Augusto, la etimología de su fundación lo dice claro para los siglos venideros, aunque ahora leamos muchas cosas sin saber que significan realmente.

El llamado convento Lucense fue poseedor de poderes de carácter pagano, y estos fueron expropiados por el catolicismo en siglos posteriores. La historiografía católica presenta innumerables invenciones que solo intentan enmascarar el origen de los cultos antiguos en Hispania.

En la edad media el lugar llamado “Campus Stellae” Campo de la Estrella (Compostela), en el convento Lucense, recibe la invención de la tumba de Santiago. Esa invención solo es una redefinición de lo que “habitaba” en su territorio. En la antigüedad los lugares señalados por las estrellas en el cielo, son los lugares sagrados.
El convento Lucense es la tierra de la puerta de occidente, Ianua foris, puerta protegida por Jano y es a partir de la edad media cuando el poder católico refunda un nuevo lugar bajo apariencia cristiana.

Sin embargo esta refundación es solo un cambio político de conveniencia, se traslada el poder sagrado desde la antigua ciudad de Lucus Augusti, capital del territorio en la época antigua a un nuevo lugar sagrado en Compostela, bajo el dominio franco y asturiano.

Así cada año santo, que se celebra cuando el 1 de Augusto, día del calendario dedicado al dios sol, coincide con el día de la semana dedicado al mismo dios, “dies solis”, domingo, -1 de agosto en domingo-, en el Campo de la Estrella, y siguiendo el ritual del dios Jano, se abre la Ianua foris en la plaza de la Quintana, puerta abierta a oriente, según el rito pagano. (Quintana tiene en su nombre origen romano, señala a la puerta que comunica con el centro, con el lugar donde reside el que manda, con el primero).

En la puerta interior protegida por Jano, Ianua foris, está escrito su nombre en griego, Arjo, "Principium Deorum", el Dios del Principio, el Primero.

Todos los peregrinos que viajan a la tierra santa de occidente solicitan su protección y bendición al cruzar, según el rito antiguo, por debajo de ella.
Este ritual se produce hoy igual que desde hace 2000 años en el convento Lucense. Inicialmente en Lucus Augusti, ahora en el Campus Stellae.

Lo importante permanece..... en el Convento Lucense.

Imágenes en:
http://www.arqweb.com/lucusaugusti/santiago.asp

Publicado con el permiso del Autor:
Carlos Sánchez-Montaña
Arquitecto
Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona
Especialidad de Urbanismo, Historia y Proyecto
www.lucusagusti.net