martes, 2 de octubre de 2007
ROMA HBO: Impresiones o de como somos capaces de enrollarnos hablando de una peli
Jesús Quintana Herrero (14-12-2005)
Bueno, vistos los dos primeros capitulos comento algunas cosas para los que no la habeis visto en ingles.
Las voces en general creo que estan bien elegidas, algunas incluso muy bien, sobre todo en los personajes femeninos. El problema a mi entender es que dos de los personajes principales tienen unas voces pateticas. Lucio Voreno por un lado y sobre todo Caton. Lo que han hecho con ese personaje es lamentable.
Respecto a la traduccion una de cal y una de arena. Nunca entendere por que pasan estas cosas en las traducciones. Hay momentos en que esta muy bien, incluso cuando se aleja del dialogo original, brillante incluso y hay otros en que sencillamente es absurda. A veces incluso sin sentido. ¿Por que traducen muy bien algunas cosas realmente complicadas y en algunas de las triviales sencillamente la cagan?. Creo que nunca lo sabremos. Los nombres propios en general dejan bastante que desear y los teminos tipicos de la epoca estan relativamente bien aunque no todos.
Para el olvido cosas como Marco Antonio entrando en casa de Acia (termino latino creo, en la serie mantienen Atia), y gritando Dios mio!, cuando en el original dice Dioses!. O ya que la serie resume todos los tribunos de la plebe en Marco Antonio cuando este es investido en ingles al menos dicen "ya eres tribuno de la plebe", mientras que en castellano dice "ya eres el tribuno de la plebe". O ya al absurdo cuando al final del segundo capitulo aparece un tipo gritando, sin confusion posible, "Cesar is in Italy" o sea Cesar esta en Italia, y lo traducen por "Cesar esta en Roma" ¿¿¿¿?????, ¿alguien lo entiende?. Muchos podran decir que solo son detalles.
Afortudamente la mayor parte de las veces asi es, y lo unico que hacen es contribuir a empobrecer la impresion de la serie, sin estropearla, pero incluso mi madre, que no tiene ni idea de todo esto, comento que habia "cosas raras".
Otro detalle es que me parecio que los relativamente abundantes terminos que usa la serie inglesa en latin han sido eliminados. En otros capitulos aparecen cosas en griego y demas.
En fin, la serie sigue siendo buena pero, ¿por que tienen que hacer estas cosas?
Marcus Curiatius Complutensis (14-12-2005)
Españolitos que somos......es la unica explicación posible ;-) Habria que ver si en las otras traducciones a lenguas hispanicas la han metido tan hasta el fondo (la pata), en cuanto a Catón solo una palabra "patetico". El "Cesar está en Roma" fué el remate final a las traducciones. En cuanto a personajes Tito Pullo es el swazeneger de la serie.
G. Minicius Agrippa (14-12-2005)
Para impresión la recreación del taurobolio de Acia-Atia. De imaginarlo y describirlo a verlo. Me impresionó.
Aplaudo el esfuerzo de esta escena, quizás con una cronología adelantada, pero que reviste al personaje de la fuerza que la ficción le otorga. Supongo que en los siguientes Octavia ganará protagonismo como
consejera de Octavio.
L.Minicius Sceptius (14-12-2005)
En EEUU, la serie se terminó de emitir dos o tres semanas antes de estrenarla aquí, pero desde luego los doblajes son, en general, malos. Se comen partes como cuando César, en un buen momento ante Bruto le dice "Estoy mal" en vez de aquello de "Estoy en los límites de mi ingenio" que suena mejor. Catón es insufrible, como una especie de "paisa, barato barato". Han cortado y traducido simplonamente, pero es algo que al menos echen aquí la serie, mal emitida, por cierto, pero al fin y al cabo la ponen.
Por otro lado, dejando de lado la inexactitud histórica que se ve en toda ella, es más cercana que otras (Pienso en "Augustus" o "Cleopatra", folletines modernos mal realizados), quizá porque los autores son aficionados al tema, aunque uno de ellos, John Millius, es dado a los ambientes "decadentes" y "bárbaros". Millius es el director de "Conan", entre otras cosas... Se agradece en la versión original que los actores, británicos en su mayor parte, sigan el modelo de "Yo, Claudio" con menos ampulosidad.
En fin, al menos una serie que no está del todo mal. Refleja las cuestiones políticas, la intriga, un cierto papel de las mujeres que las deja casi como "chicas de alcoba"... aunque claro, el verdadero valor, quizá, habría sido ir antes, a los tiempos de Mario y Sila, y hacer la serie desde ahí. Pero entre el público general, ¡quién los
conoce! se trata de ganar dinero. Ah, y las concesiones de la muñequeras macarras de cuero, aparte de las camisetas kukuxumusu "SPQR" son detalles que bien se pueden obviar, por que si no... (Aunque no los cascos con anilla superior... esos que tanto aprecia Octa Sr. :-P)
Q. Fabius Uranicus Cantaber (14-12-2005)
Por supuesto que hay "detallitos" que hacen saltar las alarmas pero, en general, ha estado mejor de lo que yo esperaba.
La recreación de las calles de Roma es lo que más me ha gustado (se nota que han tirado de la planimetría de Pompeya con buen gusto y mejores resultados que en otras series y películas). Impresiona ver el Foro en tres dimensiones y es realmente novedoso contemplarlo con los templos "a todo color" tal como parece ser que era en la antigüedad. Los detalles de la vida cotidiana son ya un poco más discutibles. por ejemplo, a mi me da la impresión que la gente lleva la toga al estilo griego, bien ceñida y enrollada al cuerpo. También está el estereotipo de que Roma era una ciudad ruidosa y sucia: lo era, efectivamente, pero creo que los productores han gastado demasiado en maquillaje y mugre para ambientar. No se donde leí que la megalópolis de Nueva York no alanzó hasta 1975 un consumo de agua superior al de Roma en tiempos de Cesar (y eso con casi 10 veces más población). los interiores de las casas son interesantes, aunque la casa de Atia me parece demasiado espaciosa (yo le colocaría una docena de calumnas en el implubium, más que nada por seguridad). La casa del centurión Lucio Vorenus en Roma me parece muy espaciosa para ser un humilde cubil... casi es mas grande que mi propia domus.
Efectivamente, el doblaje llega a ser esperpéntico en el personaje de Catón, cosa que dan ganas de quitar el sonido cuando se advierte ademán de que vaya a abrir la boca. Es cierto, eché en falta algún que otro latinajo o expresiones típicas. El colmo fue cuando a los megaprotas en misión de salvamento del águila de oro (¿no eran de plata y eran el símbolo de la legión, no enseña personal del general?) les roban los caballos y solo se le ocurre gritarles "¡hijos de Plutón!": con lo castizo y romano que hubiera quedado un "¡hijos de puta!" clásico. En eso han pecado de pacatos, aunque no se si es cosa de los traductores hispanos o del original inglés.
De los temas sobre el armamento y la parte militar no opino, no es mi especialidad. Por cierto, ¿son creibles esos cascos de cuero que llevan algunos soldados o guardasespaldas de Pompeyo en algunas escenas? interesante también las primeras escenas de combate, con el ingenioso sistema de cambio de lineas a toque de silvato: rápido y eficaz.
Me pareció curioso la proliferación masiva de velas para iluminar los interiores. Tengo entendido que eran muy caras y que el aceite era el principal combustible para las luminarias. De la recreación de las ceremonias religiosas... mmmm... recordad la pantomima del sacerdote y sus acólitos dando vueltecitas en torno a Marco Antonio para investirle como "el" Tibuno.
Lo que si me alegro, y mucho, fue ver durante los créditos iniciales ver fugazmente una recreación de un calendario pintado en los muros de una casa. me pareció francamente bonito y revisaré la escena para verlo mejor y fijarme detalladamente en los dibujos alegóricos de los meses, sin duda sacados de algún mosaico. Yo diria que los calendario se colocaban en las plazas públicas o en los templos, no en los callejones donde poca gente va a consultarlos. En un momento dado de la serie aparece un sacerdote o algo así (por la capa con capulla que lleva, que casi parece un monge trapense de luto) que se dirige por las calles de madrugada para cambiar la fecha en el enorme calendario público. El sistema de la época era ese, insertar un clavo de bronce en el agujero correspondiente a la fecha del día para que todo el mundo lo supiese al primer vistazo. Lo qu noo me dió tiempo a ver era el diseño del extrañísimo calendario, ya que estaba llenos de pequeños nichos colocados de forma un tanto caótica sin orden aparente. También, despues de insertar la bola de bronce, aprieta unas teclas que... en fin, que me lo revisaré fotograma a fotograma para ver qué puñetas estanba manipulando el susodicho.
La trama es bastante imaginativa, pero tampoco hay que ponerse purista en exceso: demosles un poco de licencia literaria. (¿De verdad Cesar perdió su aguila de oro a manos de unos malvados y silenciosos hispanos pintados de azul "a la escocesa" capaces de atrabesar todo el campamento legionario magníficamente vigilado hasta entrar en el Pretorium sin que nadie se entere, salir tan tranquilos y tener tiempo aún para secuestrar a Octavio y ser derrotados por dos supermachotes romanos que habian aberiguado donde estaba el águila antes incluso de que ellos llegaran a su destino?)
Yo le daria un aprobado airoso.
A.Minicius Iordannes Pompeianus (14-12-2005)
Me parece que comparto las dos últimas opiniones que han salido por aquí sobre la serie. De todas formas hay algo que me ha llamado mucho la atención de los mensajes aquí enviados: nos hemos centrado en criticar la traducción y no otras cosas, como ha ocurrido en otras ocasiones (por ejemplo, en la miniserie de Julio César). Yo creo que sólo este hecho es bastante significativo.
Con respecto a la serie en sí, la verdad es que me parece una curiosa mezcolanza. Hay reconstrucciones interesantísimas (i. e. el calendario ya comentado aquí -por cierto, Uranicus, ¿no te suena el modelo empleado? ¿No se conservaba uno muy parecido?-; las calles de Roma, con el detalle de los letreros pintados...), que en ocasiones incluso requiere explicaciones para su completa comprensión que, por desgracia, no se dan (i. e. la importancia del estandarte para la legión, el taurobolio....).
Por cierto, hablando del taurobolio, la escena no me parece un anacronismo. El culto a Cibeles/Magna Mater se atestigua en Roma desde el siglo III a.C. y al menos desde el 191 a.C. tenía un templo en el Palatino. Eso sí, quien recibía el "baño" era uno de los sacerdotes, así que supongo que en la serie se podría interpretar que Attia era una sacerdotisa de Cibeles, lo cual tampoco sería improbable.
Bueno, como decía, en esta mezcolanza también hay licencias al imaginario colectivo, como es el caso del senado romano, que recuerda mucho al cuadro de C. Maccari, que coexisten con violentas transgresiones de este mismo imaginario (i. e. la famosa frase de César al cruzar el Rubicón -soy consciente de que posiblemente no la dijera, pero que quereis, yo la he echado de menos ;;))-).
Y, por último, hay flagrantes "delitos", como es la imagen de César. ¿Dónde está ese calvo lujurioso del que se mofaban los legionarios? Tampoco me gusta demasiado la familia de Augusto. Tengo la impresión de que han juntado a las dos Octavias (Maior y Minor) en una sola y, creo, eso ha generado algún que otro "pequeño" problema de guión, especialmente en el planteamiento del personaje de Attia.
G.Minicius Agrippa (14-12-2005)
Salve Pompeianus:
Comparto en general tus comentarios, sobre la familia de Octavio está claro que los guionistas han necesitado cubrir huecos oscuros de la historia académica para poder preparar la llegada de Octavio en el último capítulo. (Creo que en los siguientes alucinamos). La historia de libro no explica la razón por la que un adolescente alcanza la posición de heredero de César con éxito. Sus apoyos debían de partir de su familia directa y una personalidad de la familia muy especial.
Los guionistas han recurrido al taurobolio para apuntar la fortaleza de Attia. Que sin duda es un recurso de tres estrellas.
Por lo que yo sé durante la republica los cultos mistéricos de Cibeles estaban participados por el pueblo más que por los patricios, es a partir del siglo I d.C. cuando estos se empiezan a interesar por ello hasta llegar a su apoteosis del siglo III.
Decimus Fulvius Agricola (14-12-2005)
Yo, como Uranicus, también doy un aprobado alto a la serie, aunque el doblaje me haya decepcionado bastante. Las voces originales transmiten más vivacidad.
Uno de los puntos que más me ha atraído de la serie es que cómo refleja la naturalidad con que eran vistos tanto el sexo como la violencia, en una sociedad acostumbrada a bregar con situaciones difíciles.
A Uranicus le quería comentar que unos capítulos más adelante vuelve a salir el calendario que tanto le llamó la atención. Quizá esas secuencias le puedan dar más pistas del manejo que le dan los creadores de la serie.
Por cierto, Sceptius comentaba el casco con anillo de los legionarios. Los he visto en un fotograma de la serie y me llamaron mucho la atención. ¿Alguien podría decirme qué utilidad se supone que tenía esta anilla?
A. Minicius Iordannes Pompeianus (14-12-2005)
No es necesario buscar cosas demasiado raras. Octavio era nieto de la hermana de Julio César (o sea, César era tio-abuelo suyo y Attia era sobrina de César). No tengo muy claro el resto del arbol familiar, pero creo que sería el único familiar vivo que le quedaba, ¿no?
Efectivamente, el periodo más importante del culto a Cibeles fue a partir de Augusto, pero no hay que menospreciar su influencia en la República.
Ya he comentado en el mensaje anterior el templo que existía en el Palatino. Junto a ello, por Valerio Maximo se sabe que ya en una fecha tan temprana como el 101 a.C. un "ciudadano ilustre" se consagró sacertode de Cibeles.
La exacta difusión de su culto entre la clase alta durante la República no creo que lleguemos a conocerla nunca, pues no hay suficientes testimonios. Pero el caso es que hubo patricios que rindieron culto a Cibeles en ese momento. Por lo cual, presentar a Attia como sacerdotisa de ese culto no cae en un anacronismo (a menos que Cibeles no tuviera sacerdotisas, pero eso es algo que en este momento se me escapa). Y mostrar este hecho era mi intención inicial.
L.Minicius Sceptius (15-12-2005)
El tema de los grafitis a mí me encanta. Recuerdo que la primera vez que vi algo así en una película "de romanos" fue en el "Satiricon" de Fellini, y me sorprendió muchísimo. Fue la primera ocasión en que
sentí que los romanos no estaban muy lejos de nosotros... esto además tiene un desarrollo muy interesante en posteriores episodios...
Otra cosa que me llama la atención es que, últimamente, se ha puesto de moda hacer películas o series históricas con un alto grado de verosimilitud, realismo, aunque no por ello académicas, que sin embargo, pueden serlo en algunos momentos. Es un apunte más del interés de las personas por ver algo en plan "Ah, eso era así". Será producto de la educación tan mala que se tiene hoy día en las escuelas... ;-)
Cierto el tema de las batallas, es un recurso inteligente por parte de los productores. La trama no puede ser mejor, es la historia. :) aunque sigo diciendo que faltan los huevos de hacer algo así desde los tiempos de Sila y Mario... aunque bueno, siempre tendremos las pelis del infravalorado Steve Reeves... :-)
De las traducciones... es un eterno problema en este y otros países. Siempre se traduce tal cual le sople el viento al traductor de turno, aunque claro, para ser un buen traductor no solamente hay que ser un técnico; hay que tener alma de literato. Y lo digo por los que conozco, que son unos cuantos... :-)
Y las mujeres... ¡¡Si ya he visto toda la serie!! Me parece que en la HBO están dirigidos por un lobby femenino poderoso... Livia de "Los Soprano", las chicas de "Sexo en N.Y."... ¡¡Woman power!! :-D
En fin, en cualquier caso, esta serie es una buena noticia. Refleja un interés, folletinesco, como siempre (Ahora la literatura está de capa caída, y la tele, ¡¡qué gran medio!!) y además está bien que al menos lo hagan siguiendo la guía de los historiadores clásicos, con las licencias correspondientes.
Eso sí, nada nada nada es comparable con lo que Kubrick hizo en "Espartaco", donde además de lo que se ve, está lo que se lee entre líneas... y eso es muy poderoso... ¡¡Si le hubieran dejado hacer su Napoleón!!
Q. Fabius Uranicus (15-12-2005)
Este es un detalle menor, pero da idea del nivel de documentación de los responsables de la serie. No me dió tiempo a fijarme en el calendario de los créditos, pero debería ser prejuliano. Julio Cesar lo reformó en el 46 aC, así que como se aprecie que el octavo mes se llama Augustus, no aparezca Intercalaris o December tenga más de 29 días... lagarto, lagarto. Del otro, tarde unos segundos en comprender que era un calendario y me quedé tan estupefacto intentando descifrar qué estaba haciendo el personaje ese con la bola de bronce y para qué apretaba tal y cual botón que tampoco pude escrutar a fondo el resto del panel salvo ver que se trataba de fechas pintadas y coloreadas.
Tengo noticia de la existencia de restos de casi 50 calendarios históricos romanos, y ninguno está completo como para hacernos una idea global de como era el calendario de la época. Podemos extrapolar unos con otros, cosa que tiene sus riesgos pues ha habido muchos cambios, y atrevernos a dar una reconstrucción mas que apañada y veraz en un 90%. El problema es que de los 50 calendarios conocidos solo uno es de época anterior a la muerte de Cesar.... y está hecho añicos. Creo que están expuestos en los Museos Capitolinos, así que a lo mejor habeis tenido la oportunidad de verlos en directo y la habeis desaprobechado flagrantemente ;-P
La realidad nos dice que los calendario de entonces eran mas o menos como los muestra la serie (véase el ejemplo de los fasti Verulani, reconstruidos y expuestos en el muro de la catedral: http://www.prolocoveroli.it/iti1.html). Se sabe con certeza que uno de ellos estaba grabado en piedra en el Foro romano, aunque no se sabe nada de el, ni su tamaño ni la información que facilitaba aparte de la lista de los días y sus fastos. El resto estaria en plazas o lugares públicos (en piedra) o en el interior de los templos (pintados en frescos). La cosa es que a Cesar y sus sucesores les entro una fiebre tremenda de crear fiestas y nuevos festivales con juegos, así que cualquier calendario se quedaba trasnochado a los pocos años. Eso nos ha venido muy bien porque los viejos servian de piedras para contruir o se pintaba encima: eso al menos ha hecho que algunos nos llegaran con más o menos fortuna. En cambio no tenemos prueba ninguna de los cambios que se hicieron antes del 84 aC.
El modelo tiene que ser, por fuerza, el de los Fasti Antiates Maiorum (o Veteres), encontrado en Anzio en 1915 (http://www.elenalandi.it/restauro_virtuale.htm), típico calendario con letras rojas y negras de facil lectura pero poca información. Se supone que la gente conocía de sobra todas las implicaciones religiosas y ceremoniales de cada jornada, así que se emitian detalles obvios... para desgracia de las generaciones futuras.
Lo que me intriga, y no he podido dormir a gusto, es lo de la dichosa bola de bronce incrustada, que ya me gustaría saber de donde se han sacado ese modelo que no es real. ¡Ojo!, no es real prque no se ha encontrado nada parecido, pero eso no quita que no sea plausible. Se conocen pequeños calendarios "de pared", de los que tenemos todos en casa, en el que no se detallaban todos los meses sino que solo los días de un mes prototípico y se insertaba un pequeño calvo en la fecha. cada día alguien se encargaba de cambiar el clavo al siguiente lugar para que todo el mundo pudiera saber la fecha. Esto, llevado a gran escala, es lo que hace el encargado ese subiendose a la escalera y desafiando a la fortuna y a la ley de la gravedad.
Si yo fuera Pontifex Maximus montaría algo tal que así de lustroso.... con un hermosos reloj de sol al lado para completar el "pack": Tempus fugit.
Supongo que en futuros capítulos se abordará la faceta de Cesar de promulgador masivo de edictos y entre ellos a ver si se dice algo del nuevo calendario... aunque me temo que le darán más planos a los achuchones a Cleopatra. En realidad, fueron los achuchones de Cleo los que le inspiraron la reforma y que Roma se pasara al bando de las civilizaciones con un calendario solar.
[Jesus Quintana dixit]
Yo no note ninguna proliferacion de velas. A que escenas te refieres?. Si que recuerdo que en la taberna lo que tenian era lamparas de aceite y que en los altares de las calles habia velas si, como ofrendas supongo.
La escena de la taberna es una, pero también en las de interiores de prostíbulos, casas y templos. Apenas vi un mínimo puñado de lamparas de aceite. Por cierto, eran velas de parafina de la mejor calidad, no de amarillenta cera de apis melifera de las de toda la vida. Las velas eran caras de hacer si las comparamos con el poco esfuerzo de llenar una lamparilla con aceites. Eran útiles para los militares para marcar los cambios de guarda nocturnas: las velas de igual grosor se consumen a una velocidad equivalente y se vigila hasta que se consuman cierta longitud para dar la voz de cambio de vigilia. Entre los civiles esto era un lujo hasta el alto Imperio.
lunes, 12 de marzo de 2007
El lupanar de Pompeya
http://www.lostiempos.com/oh/11-03-07/11_03_07_actualidad2.php
Fotos EFE y archivo
El antiguo burdel de la ciudad romana fue descubierto en el siglo XIX Estuvo cerrado un año y nuevamente se abrió al público en octubre de 2006. es el edificio más visitado y comentado del sitio arqueológico. Testimonio de las costumbres sexuales de la época
No es el más suntuoso ni el más importante, pero es el edificio que mayor cantidad de visitantes atrae. Desde su reapertura en octubre del año pasado, cientos de curiosos y turistas no quieren perderse la oportunidad de conocer por dentro el lupanar de Pompeya, el lugar donde 2.000 años atrás las prostitutas prestaban sus servicios en la ciudad romana que quedó sepultada por la violenta erupción del volcán Vesubio el año 79 después de Cristo.
En Pompeya, la prostitución no estaba prohibida y eran los esclavos (de ambos sexos) traídos de otros países como Grecia, los que en su mayoría se dedicaban a esta actividad. Una de las características del lupanar, descubierto por los investigadores en 1862, es que fue construido exclusivamente como lugar de citas y no cumplía otras funciones como ocurría con una veintena de sitios en los que también se ejercía la prostitución, pero que a la vez eran posadas, hosterías y casas particulares.
La edificación tuvo un primer intento de restauración en 1949 cuando los arqueólogos trabajaban tratando de recuperar las zonas de la ciudad antigua afectadas por la Segunda Guerra Mundial; sin embargo, no fue hasta 2005 que se inició una intervención completa con una inversión de $us 250.000.
El lupanar está ubicado en la zona más antigua de la ciudad. En la intersección de dos de sus calles secundarias, y cerca de donde estaban ubicados los baños, tabernas y posadas. Todo el complejo arquitectónico no tiene grandes dimensiones y por eso el ingreso debe hacerse en pequeños grupos. Al entrar lo que más llama la atención son las escenas eróticas pintadas en la parte superior de las puertas de las habitaciones. En cada una de ellas aparecen parejas realizando distintas posiciones sexuales que, a decir de los investigadores, no tenía fines decorativos, sino que era una especie de "catálogo" que indicaba al cliente la "especialidad" de la persona dentro de cada cuarto.
Las camas están hechas de ladrillos y pegadas a la pared. Sobre ellas se colocaban un colchón que servía de lecho para los amantes.
En las paredes aún es posible ver las inscripciones dejadas por clientes y por las chicas que trabajaban en el lugar. Se han podido identificar apenas 120, entre grafittis, frases y nombres de las prostitutas o de sus acompañantes. Lo curioso es que muchos de esos escritos contienen mensajes similares a los que hoy uno puede leer en cualquier baño público de Italia o de Bolivia. Desde el "fulano ama a sutana", hasta los que se jactan de sus dotes sexuales.
En el piso superior se ubican cinco habitaciones con balcones desde los cuales las mujeres llamaban a los varones que pasaban por la calle. Los cuartos son más grandes que los cinco del primer piso. Se supone que estaban destinados a clientes de mayor poder adquisitivo, aunque los investigadores coinciden en señalar que este prostíbulo estaba destinado a los sectores populares, ya que los ricos contaban con sus propios esclavos y esclavas para satisfacer sus placeres.
Es probable que en Pompeya, del mismo modo que ocurría en Roma, las meretrices que trabajaban en estos sitios estaban obligadas a registrarse legalmente, pagar impuestos y seguir ciertas normas que las diferenciaba de las otras mujeres. Por ejemplo, cuando salían a la calle tenían que utilizar una túnica de color marrón rojizo y el cabello teñido, caso contrario podían colocarse una peluca amarilla. Se dividían en diversas clases, según el lugar donde trabajaban y los clientes que atendían. No todas eran ex esclavas, ya que en algunos casos provenían de familias patricias con dificultades económicas.
Los prostíbulos no eran un ámbito exclusivo para las mujeres; los hombres, especialmente ex esclavos jóvenes, se prostituían y atendían tanto a personas del mismo sexo, como a mujeres.
El lupanar que ha sobrevivido en esta vieja ciudad romana al sur de Italia parece ser sólo el testimonio de usos y costumbres sexuales que caracterizaron a todo el imperio romano. Sus paredes hablan y nos develan que pueden pasar miles de años, pero la naturaleza humana repite conductas.
miércoles, 24 de enero de 2007
Una Cena romana
1._INTRODUCCIÓN
2._HORARIO
3._ ¿QUÉ COMÍAN LOS ROMANOS?
4._MENÚ (COMIDA Y EBIDA)
5._CEREMONIA
6._ ETIQUETA Y COSTUMBRES
1.____ INTRODUCCIÓN _____
“Non amplitud, sed munditer convivium; plus salis quam umptus”.Cornelius Nepus.
Para el banquete romano se utilizaba el término “convivium”, también se usaba el término latino “cenatio” y el llamar al habitáculo donde se cenaba “triclinium”, deriva de los lechos que eran usados para comer.
A lo largo de la explicación se detalla y desglosa el funcionamiento de un “triclinium”, de qué se componía, cuál era el uso y función de cada objeto, cómo estaba decorado, cómo funcionaba en general y que personas estaban encargadas del mismo y cómo era un “convivium” en una casa de clase patricia.
El visitante se sumergirá en las costumbres de una auténtica cena romana, con los rituales de sus gentes, donde poder saborear los manjares y beber los caldos de esta fascinante época.
¡Túmbate, disfruta, saborea y vive nuestro “convivium” al que estás invitado!
2._ __ HORARIO_____
La cena constituía la comida más importante del día. Se hacía muy pronto, sobre nuestras horas 16 y 17 y, si por cualquier motivo ésta se retrasaba, se hacía una merienda sobre las 16 horas actuales.
Se cenaba después del baño después de la hora octava en invierno y de la novena en verano.
En cuanto a la hora en la que terminaba dependería mucho de la cena pero solía ser antes de que llegara la oscuridad en verano y en el transcurso de la primera hora nocturna en invierno.
3. ___ ¿QUÉ COMÍAN LOS ROMANOS? _____
Eran especialmente apreciados los peces, crustáceos y mariscos del mediterráneo. Las carnes y productos lácteos y legumbres y verduras de toda Italia.
La alimentación de los romanos aunque nos parezca mentira, no difería mucho de la nuestra con la excepción del “garum” que era utilizadísimo, la miel para platos que no eran postres, mucha pimienta, especias y hierbas. Los aceites de Picenum y de Sabina. De Hispania la salmuera para los huevos. De la Galia la charcutería. De Oriente las especies. Vimos y frutas de todo el orbe. Los higos de Chios. Limones y granadas de Africa. Los dátiles procedentes de los oasis y las ciruelas de Damasco.
4.____ MENU ____________
Nos vamos a centrar en recrear una cena de clase media-alta. Además tomamos como base distintas fuentes escritas donde se describe un menú llamémoslo moderado y frugal de esta época y que para nuestras costumbres nos parece desmesurado. Pero en este punto, no debemos olvidar que los romanos no tenían un desayuno y comida como los que actualmente tenemos costumbre tomar, pues su desayuno constaba de un vaso de agua y como mucho algo de pan y queso sobrante del día anterior, y la comida era algo ligero, estilo las comidas anglosajonas de hoy en día.
Dejaremos a un lado las excentricidades y exageraciones como las que describe Petronio pues no era lo usual.
Los excesos no estaban bien vistos y se inclinaban hacia las costumbres republicanas que se heredaron de la población campesina del Lacio.
Cicerón, advierte a su hijo a la hora de sentarse a la mesa que “el apetito debe estar subordinado a la razón”.
La cena romana (ad ovo usque ad mala) constaba de tres tiempos en cuanto a la comida y estaba compuesta de 7 platos o “fercula”: los entremeses, 3 entrantes y dos asados, dos postres y la “comissatio” o sobremesa (optativa):
1º.- “Gustaticium”.
Es lo que hoy llamaríamos entremeses que podrían estar compuestos por huevos, alcaparras, aceitunas, dátiles, “allec” (restos sólidos de “garum” sobre el pan), pistachos, hogazas de pan, “ephippium” (paté de aceitunas negras, especies, vinagre y aceite) y queso con hierbas.
Este plato se describió por Catón en “De agricultura” y por Virgilio en “Appendix Vergiliana”
A estas entradas se pueden añadir o sustituir por otras como “defrutum”, mosto hervido con mucha miel para servirlo con queso, también legumbres…..
En los aperitivos se usaba sobretodo la pimienta y algo de picante para abrir el apetito.
2º. Tres entradas y dos asados.
Las entradas podía estar compuestas por ejemplo por “porros cum colicolorum” (puerros envueltos en hojas de col), albóndigas de calamares en salsa de cebolla,”tisanam barricam”(sopa de cebada),”fabam vitellianam” (puré de habas a la viteliana),”polypus”(pulpo)……..
La segunda parte estaba generalmente compuesta de dos asados y podía ser de carne, pescado o ambos.
Dentro de este apartado se comía cerdo, pollo .El buey, el ciervo y aves exóticas estaban reservadas para los más pudientes.
Aquí entrarían platos como pollo numídico, pierna de cerdo con cebada acompañado de ensaladas decorando o como guarnición…..
3º._ “Secundae Mensae”
Era lo que hoy conocemos por postre. Tiene este nombre pues era habitual que para esta nueva fase gastronómica los invitados pasaran a otra mesa.
Para los postres romanos se usaba en gran cantidad leche, miel y en algunos también pimienta.
Los postres iban desde frutos secos a frutas pasando por platos más elaborados tales como los dátiles rellenos de frutos secos, pimienta y caramelizados con miel, las “tyropatinam” (natillas), pátina de peras…….
Por supuesto algunos, si tenían espacio en sus estómagos, terminaban con la manzana.
Plinio el joven escribía que en la confección de un buen menú han de alternarse los platos suaves o dulces, con otros más condimentados y fuertes, pues tal estrategia sirve para estimular el paladar de los comensales y seguir ingiriendo y degustando.
4º._ BEBIDA
Toda la cena romana estaba regada de caldos de distintos matices y lugares de origen .El “mulsum” se servía con las entradas y tenían especial importancia los caldos durante los postres como veremos más adelante.
Igual que actualmente había clasificación para los vinos y se guardaban en ánforas con etiquetas acerca de su origen.
Los vinos rara vez se tomaban solos pues se rebajaban con agua y en las clases mas pudientes se enfriaban con nieve.
No es raro descubrir que ciertos anfitriones, servían hasta tres tipos de vinos distintos a sus invitados y en función de su posición social, es decir, para él y sus más apreciados invitados el mejor, y los peores para otros de distinto estrato social. Esta práctica claro está dependía del anfitrión y de sus modales y se ganaba con ello muchas críticas.
5.______CEREMONIA ________
PREPARATIVOS.
Antes de referirnos a los preparativos tenemos que tener en cuenta la importancia en las casa romanas de la cocina. La cocina (“culina”) era la contenedora del fuego y era el lugar de los lares. No olvidemos que los lararios se colocaban en un lugar próximo a la cocina.
Todo el mundo romano estaba embebido de su mundo místico y en las casa pasaba igual. La despensa era denominada “penus” y era el lugar de los penates.
También podían existir habitaciones de tamaños reducidos “cella penaria” o “promotuarium” a modo de pequeñas despensas, “carnarium”, o habitáculo para almacenar la carne colgada en ganchos,“apothecas” habitáculos orientados al norte donde se guardaban los vinos y cualesquiera otros recintos que pudieran contener, aceites, legumbres, depósitos etc.
Antes de un banquete, los esclavos desde el primer rayo de sol limpiaban y adecentaban la domus dirigidos por un esclavo de categoría superior. La señora de la casa daba incesantes órdenes al “atriense” al “dispensator” encargado de las finanzas de la casa y por lo tanto responsable de adquirir los ingredientes o al “cocus” o “pistor” ayudantes de los anteriores.
Los cocineros y a lo largo de la cena los trinchadores (que hacían exhibiciones y se formaban en prestigiosas academias) tenían una importancia vital pues, de sus habilidades dependía el buen curso de la velada. Con la cena no sólo se pretendía demostrar una posición, unas influencias o unas amistades, sino agradar a los invitados y que todo fuera extraordinario para poder disfrutar de la mutua compañía.
El jefe de cocina recibía el nombre de “archimagirus” y el despensero “cellarius”.
Las invitaciones a estos banquetes, podían hacerse de forma directa y verbal o bien mediante un esclavo (“nomenclator”, “uocator”o “invitator”) al que se enviaba a las casas de los invitados o mediante un emisario.
La matrona hacia una ofrenda de comida, flores y el fuego en el larario de la “domus”.
OBJETOS
Aparte de los utensilios propios de los eslavos para limpiar como trapos y escobas, por los cocineros para preparar la comida, como cuchillos, cucharas etc. había otros objetos tales como recipientes, fuentes, platos, vasos……
En cuanto a los materiales de los mismos, dependían de las riquezas de los anfitriones pues podían ser de cerámica, de bronce, de plata, de oro, de vidrio e incluso algunos tenían incrustaciones de pedrería.
La comida junto a estos objetos y muebles de la casa, la decoración etc. determinaban la condición del anfitrión por lo que tenían gran importancia.
YA LLEGAN LOS INVITADOS…..
Las cenas se servían después de que los invitados hubieran tomado sus baños y llegaban perfectamente limpios y perfumados.
El “nomenclator” era el encargado de ir nombrando a cada uno de los invitados y los designaba en cada lecho y dentro de este en el espacio que por posición social, amistad etc. debía ocupar.
COLOCACIÓN
En los “triclinia”se revivía la “salutatatio” que tenia lugar en el atrio pues se diferenciaba perfectamente la posición social de cada comensal, la jerarquía frente al que convidaba y la estima en el que el patrón tenía a cada uno.
Los invitados y anfitriones se tumbaban sobre los “triclinia”, que eran signo de una determinada clase social, elegancia y aunque nos resulte curioso hoy en día, de comodidad.
Los “ticlinia” eran mesas cuadradas que formaban una U. La zona donde no había lecho para tumbarse es la que utilizaban sirvientes y esclavos para servir, limpiar, colocar y retirar platos, vasos y demás utensilios.
Pero no todo “triclinium” tenía forma de U pues los había redondos los “stibadium”o de dos espacios “biclinium”. Se utilizaban y ubicaban, siempre que los dueños fueran pudientes, de distinta forma pues había habitaciones destinadas a albergar “triclinia” en verano orientados al norte con grandes puertas y ventanales para poder apreciar espléndidos peristilos exquisitamente ornamentados con toda clase de árboles, plantas y flores, fuentes y obras de arte (pictóricas en los murales que cobijaban el peristilo y escultóricas, ya fuera propiamente en el jardín o en los pasillos del propio peristilo) y, de invierno orientados al sur y más recogidos y resguardados.
Los “triclinia” estaban adornados de muy diversas maneras pero lo habitual eran mosaicos que hicieren con sus teselas las propias formas del los lechos, o podían representarse desperdicios tras un banquete etc.
En cuanto a las paredes, techos, artesonados y demás, dependía mucho de los gustos de los dueños de la casa. Para los comedores de invierno se utilizaban los hipocaustos y braseros y dado que las ventanas en ellos eran pequeñas así como sus puertas, y por ende, la ventilación era escasa a fin de conservar el calor, se recomendaba utilizar colores oscuros Como el bermellón, el ocre con zócalos u ornamentos en negro a fin de camuflar en la medida de lo posible el color negruzco que impregnaba las paredes debido a los materiales de combustión de las lucernas y braseros.
Los de verano solían contener otros colores más vivos y alegres bien abiertos para contemplar el peristilo en primavera y verano. Incluso algunos se encontraban al aire libre cubiertos por toldos y pérgolas.
El típico “triclinium” con forma de U, tenía una longitud que era el doble, más o menos a su anchura. Se componían de unas mesas de madera donde se colocaba un colchón, cubrecama y cojines.
Los cojines separaban cada plaza y en la parte de la cabecera donde éstos se situaban, era más elevada que los pies de manera que quedaba por encima de las mesas donde se colocaban bebidas y comidas con el fin de tener un amplio panorama de lo que había y de llegar a los manjares con mayor facilidad.
Los “triclinia” tenían una capacidad para entre 7 y 9 comensales. El comedor que los albergaba tenía una capacidad para 27 -32 comensales es decir 3 “triclinia” o 4.
Los “triclinia” se componían virtualmente de tres espacios perfectamente diferenciados donde existía a la hora de colocar a cada invitado una estricta jerarquía y etiqueta que rara vez era modificada.
LECTUS MEDIUS: Lecho de honor, no tenía a nadie enfrente y dentro de éste, el mejor sitio era la parte derecha el llamado “locus consularis”.
LECTUS SUMUM: En importancia se situaba a la izquierda del anterior y dentro de éste el sitio de honor era el de la izquierda denominado “fulcrum”.
LECTUS IMUS: A la derecha del medius, y dentro de éste la mejor posición, el “fulcrum”, lo componía la parte izquierda.
En cada “triclinium” se acomodaban entre 7 y 9 comensales. Si había más, se disponía de otros “triclinia”.Pensemos que un comedor romano tenía capacidad para unas 27 a 36 personas, es decir, tres ó cuatro “triclinia”.
En el medio del “triclinium” se ponían como mucho dos mesas, que solían ser de mármol o madera. La mesa del centro tenía el nombre de “cilliba” a la que solía acompañar otra, “cilibatum,” que hacía la función de auxiliar y sobre ella descansaban las bebidas.
Se esperaba de todo comensal que mantuviera las costumbres y el decoro propio de su sexo y condición social.
VESTIMENTA Y ASEO
Una vez posicionado en el lugar a ocupar durante la velada, se procedían a quitar las sandalias y lavar los pies bien los esclavos del anfitrión o los que incluso pudiera llevar el invitado. La costumbre de lavar los pies, refleja el carácter ritual que tenían estas cenas para los romanos A continuación los hombres que se lo pudieran permitir se despojaban de las farragosas togas y se ponían la “synthesis”, una muselina ligera muy cómoda y que incluso a veces se cambiaban entre platos.
ACOMODO
Se tumbaban con su codo izquierdo acomodado en un cojín y extendían su servilleta que habían traído cada uno de su casa aunque también las podía ofrecer el anfitrión. Dicha servilleta, servia para llevarse (costumbre bien vista) restos o trozos de la comida que componía la cena, a casa, los “apophoreta”.
En cuanto a desde cuando empiezan a utilizarse estos lechos, parece que es a partir del año 187 a.C que llegan procedentes de Oriente y pasan por distintos cambios de formas y materiales. Los primeros eran de oro o plata de estilo púnico hasta que estos desaparecen del todo con la guerra civil de Sila.
Hasta el siglo I a.C como dice Plinio eran de madera de arce o roble, redondos macizos y no muy grandes. Es en la época de Augusto, es cuando comenzaron a hacerse cuadrados y encajados.
La posición de los niños y mujeres en el comedor fue evolucionando desde situarse a los pies del”pater familias” a ponerse en una silla delante del mismo. Esta evolución claro está dependería de cada ambiente, de la moral de cada “domus” etc.
Esta costumbre de reclinarse para cenar es ciertamente antigua para los hombres en Roma, pues en los sepulcros etruscos hay representaciones de esta manera (aunque aquí aparecen también las esposas tumbadas, pero ¡ojo! que la posición de las etruscas en su sociedad en nada se parecía al comportamiento que se esperaba de una matrona romana).
Generalmente hasta que no se hubiera alcanzado la edad adulta los hijos no asistían a estos banquetes.
En cuanto a las mujeres se mantuvo durante largo tiempo la costumbre de permanecer sentada a los pies o frente al marido para evitar comportamientos deshonestos.
Llegados más o menos a la época Imperial, las mujeres de forma más bien general, se tumban en los “triclinia”junto a sus maridos, lo que supone un importante paso adelante para las mismas y un reconocimiento dentro de la vida social.
Por supuesto, toda matrona que se precie ha de mantener un decoro y actitud con la comida y sobretodo con el vino intachables. Para evitar “descarrilamientos” en las féminas, éstas se encontraban en todo momento vigiladas por sus maridos y familiares pero para el caso de alguno estuviere tentado a incitar a una dama sirva el ejemplo en un comedor de Pompeya en el que hay un grafito en el que se lee que no hay que mirar con concupiscencia a la esposa ajena.
COMIENZA EL BANQUETE
La comida y la bebida se llevaban por los “ministratores” en el orden en el que se explicó en el menú. Entre los platos se limpiaba la mesa con un paño por el sirviente correspondiente.
El “structor” troceaba y repartía los alimentos. Esta figura contaba con una instrucción el corte y preparado de la comida extraordinario. Su habilidad incluso servía para entretener a los comensales.
Los comensales, no utilizaban tenedores aunque para algunos alimentos si se utilizaban cucharas No se utilizaban habitualmente en este tipo de comidas cuchillos y se cogían los alimentos sólidos con las manos, por lo que la comida romana estaba perfectamente desmenuzada.
Los instrumentos que los comensales y sobretodo los cocineros utilizaban eran diversas clases de cuchillos, mondadientes, y cuchara como el cacillo o “trulla”, la cuchara o “lingala” de más de 1 cl.de capacidad y una cuchara puntiaguda o “cochlea” destinada a mariscos y huevos.
Se cogía con las yemas de los dedos procurando no mancharse todo el dedo y la mano. Había esclavos los “analecta” (se ocupaban del lavado de pies inicial, de manos y limpiado de mesa) dedicados al lavado de las manos de los comensales que pasaban frecuentemente con agua fría perfumada, como el agua de rosas. Este sirviente posteriormente secaba las manos con un trapito que llevaba en la otra mano.
Los “ministradores” durante toda la cena no dejaban de llenar copas reponían panecillos etc .Dentro de este tipo de esclavos, había dos categorías, los que se encargaban de la comida y los de la bebida.
Los escanciadores eran muy apreciados y se prefería que fueran sirios o frigios por lo exótico de sus rasgos.
Los más jóvenes (con pelo largo) se encargaban de servir el vino y en algunos ambientes hacían las veces de amantes. Esta práctica era repudiada por algunos sectores que criticaban el exhibicionismo que el amo hacía de los mismos y que se usaran para prácticas sodomitas pues la pederastia estaba” menos peor vista”.
Los “ministradores” estaban uniformados y sabían perfectamente cual era su lugar y su dedicación.
Una vez servidos los entremeses, los sirvientes retiraban platos, limpiaban mesa y manos y se pasaba a los entrantes regados con “mulsum”.
Durante toda la cena había un maestresala que era un esclavo de cierta categoría que era el que anteriormente habian preparado el comedor y se encargaba, vigilando en todo momento, de dirigir a los esclavos que servían, limpiaban, rellenaban copas…..
Los desperdicios eran tirados al suelo, sin que estuviera esta costumbre mal vista. Por ello Vitruvio, recomienda para este tipo de salas mosaicos que contengan desperdicios (como raspas o huesos) o bien, que le pavimento sea negro y poroso pues se nota menos la suciedad y los poros pueden absorber la grasa.
ENTRETENIMIENTOS Y DIVERSIONES y RITUALES
La diversión que primaba en toda cena romana sin duda eran las conversaciones, los chistes, los cotilleos, la última lucha de gladiadores o las tramas políticas. Además y dependiendo del bolsillo y los gustos y clase del anfitrión durante toda la cena se les entretenía por ejemplo con música, gladiadores, y en algunos casos por desgracia con escenas de tortura, personas con discapacidades físicas o psíquicas…..
Se pasaba un esqueleto a los comensales y cada uno de ellos repetía “carpe diem” como forma metafórica de decir aprovechad el hoy y el ahora que mañana no se sabe que pasará.
Tras las entradas y una vez degustados los asados acróbatas y bailarinas entretenían a los comensales.
POSTRES y “COMISSATIO”
Para el postre se cambiaba la mesa, y se barrían los desperdicios.
Antes de pasar al postre propiamente dicho se jugaba a las adivinanzas, a una especie de bingo o el anfitrión regalaba y ofrecía a sus invitados tarritos de perfume para que se refrescaran. Además se ponía a cada comensal una corona de flores anuncio de que llegaba el postre. El postre ser servía con algún tipo de representación de Priapo guardan de la huerta y alimentos de la “domus” (aunque algunos comedores ya contaban con representaciones fálicas de grandes tamaños adosadas a paredes).
Este ritual de perfume, los inciensos (de mirra, canela, cinamomo..) y flores cumple una función especifica que es la de desodorizar el habitáculo, y refrescar tanto el ambiente como a los comensales. Estos perfúmeles no se traían y extendían antes pues su aroma podría desvirtuar el gusto de los platos servidos.
Consumido el postre, podría haber bufones o bailarinas con castañuelas gaditanas. También podía haber pequeñas representaciones de comedias y lecturas de trozos de obras y poesías.
En esta fase, si el anfitrión era acaudalado y generoso, obsequiaba a los invitados con perfume, mondadientes, una obra literaria, un esclavo, un “stibadium”……
Terminada la cena se seguía en algunos ambientes (los más pudientes) con la “commisatio” (especie de borrachera protocolaria) en la que se bebía un trago el vino siguiendo las instrucciones que el anfitrión pusiese. Solían beberse de 1 a 11 copas y se brindaba por la salud o la buena suerte se la bebía el anfitrión y la pasaba al siguiente siguiendo el mismo ritual todos los comensales.
6.____ETIQUETA Y COSTUMBRES ________
Los eructos constituían una cortesía justificada e incluso los médicos de la época de Marcial recomendaban no solo los eructos sino los gases intestinales.
Las necesidades fisiológicas tales como orinar, no requerían que el comensal se levantara de la mesa pues los esclavos del anfitrión o los que el propio invitado llevara ponía una bacina en su pene y posteriormente lo limpiaba.
Los esclavos que el propio invitado pudiera llevarse, no hace falta decir que estaban dedicados y pendientes exclusivamente a cualquier necesidad de su amo. Estos esclavos se colocaban junto a los pies de sus amos de pie, nuca sobre el triclinium.
No era extraño que en estas cenas “se colaran personajillos” que en foros, portales, termas etc. adulaban al anfitrión a fin de que les invitara prometiéndoles estupendas conversaciones, chismes, bromas etc. Otras veces para conseguir una invitación, aplaudían desmesuradamente una actuación pública del que iba a invitar o representaban públicamente su gran decepción por no haber sido invitados, obligando al anfitrión, para no quedar mal, a invitarlo.
También era costumbre en ambientes altos, que un invitado de gran nivel, se llevara a un amigo o cliente sentándolo a su lado.
Cuando algo caía jamás se recogía del suelo y se volvía a poner en la mesa pues esto sería un mal augurio. Se barría. Lo vertido al suelo pertenecía al mundo de los muertos, de los manes que estaban bajo la mesa.
El ritual de lavarse las manos en cada plato aparte de la indudable función de limpieza, cumple otra espiritual pues este acto de purificación es en homenaje a los espíritus que pudieran haber sido ultrajados. Para evitar esto, también se podía tirar al suelo azafrán, condimento que era utilizado para purificar sus ritos los sacerdotes.
Durante algunas cenas, se realizaba un ritual de quema de comida (“libata”) ofrecida a los lares del hogar. También se hacían libaciones y se brindaba en gratitud a los lares o se pedía salud o buena suerte. En algunas épocas también se rendía culto ala emperador.
Por Decimus Fulvius Agricola
lunes, 25 de septiembre de 2006
SEGEDA
MARA
Mara es un municipio aragonés de la provincia de Zaragoza, comarca de Calatayud, situado en la ribera izquierda del río Perejiles, a 688 m. sobre el nivel del mar.
Destacan sus casas construidas con piedra de yeso y una iglesia mudéjar que acaba de restaurarse en el año 2001.
En el año 1950 tenía 744 habitantes, descendiendo a 230 en el año 2001.
Su población se dedica a la agricultura, ganadería e industrias situadas en lugares próximos. La instalación en el año 2002 de una fabrica de cableado generó una momentanea la llegada de obreros. La implantación de la Zona Arqueológica de Segeda posibilitará el desarrollo en un futuro inmediato.
Las fiestas de invierno son el 20 de enero, en honor de San Fabián y San Sebastía, y las de verano, el 16 de agosto, en honor de San Roque.
A partir del año 2002 se están desarrollando otras dos celebraciones populares de carácter histórico, el día 15 de Marzo, Los Idus y el día 23 de Agosto, La Vulcanalia.
SEGEDA
La Zona Arqueológica de Segeda se encuentra en una de las múltiples depresiones interiores del Sistema Ibérico Central, la abierta por el valle del río Perejiles, que desemboca en el Jalón en las proximidades de Calatayud, en frente del cerro de Bámbola, donde se sitúa Biliblis Itálica. Por lo que la autovía de Aragón, que une Zaragoza con Madrid, se nos presenta como la vía de acceso más rápida.
Pero también se puede acceder por la carretera, y futura autovía, que une Valencia con Zaragoza. Entre Daroca y Mainar aparece una vía secundaria que atraviesa Langa del Castillo, y desde Miedes conduce a Mara y Belmonte de Gracián. En este recorrido puede apreciarse el cambio existente entre el ecosistema del Campo Romanos, con monocultivo de cereal entre masas de carrasca y el que surge en el valle del río Perejiles. Su encajonamiento favorece una elevación de las temperaturas medias anuales y permite aumentar el espectro de cultivos, con la aparición de huertas y arbolado de frutales y viñedo. Los rendimientos agrícolas pueden explicar la concentración poblacional existente en este territorio desde época altomedieval, con una gran proximidad de los núcleos urbanos, entre 3 y 4 kilómetros.
Segeda es el nombre de una ciudad celtibérica, citada por los escritores grecolatinos Apiano, Diodoro y Floro, como ciudad de los belos en los acontecimientos del 154 antes de Cristo que serán desencadenantes de la guerra numantina. Posteriormente Estrabón se refiere a Segeda, al mencionarla junto con Pallantia, como perteneciente a los arevacos, y aunque muestra distinta adscripción étnica suele aceptarse entre los investigadores como la misma ciudad. La última referencia corresponde a Esteban de Bizancio que en su obra del 530 después de Cristo sobre nombres etnográficos identifica Segida como ciudad celtibérica. Con este mismo topónimo existen otras tres ciudades hispanas, citadas por Plinio y Ptolomeo como existentes en la etapa alto imperial: Segida Restituta Julia en los célticos; Segida Augurina de los turdetanos y Segida de los túrdulos. También se relaciona una cuarta, la bastetana Segisa.
El nombre de Segeda es la lectura clásica del término celtibérico de Sekeida, que se conserva en las monedas acuñadas en la propia ciudad. La etimología de dicho topónimo es celta y su significado según el indoeuropeista Francisco Villar estaría relacionado con el concepto de "la poderosa".
La ciudad de Segeda se encuentra en el yacimiento arqueológico del Poyo de Mara (Segeda I). Tras su destrucción en el año 153 antes de Cristo, se levantó junto a sus ruinas una nueva ciudad con su mismo nombre, dada la pervivencia de la leyenda monetal, localizada en Durón de Belmonte de Gracián (Segeda II). [F. Burillo Mozota]
[Fuente: www.segeda.net]
Desde esta pagina la Asociación Provincia Hispania Novae Romae agradece a los responsables del yacimiento arqueologico la hospitalidad y el trato recibidos, en especial, a Raul y a Espe por acompañarnos durante toda la mañana y resolver todas las dudas que tuvimos.
martes, 19 de septiembre de 2006
Historia y Culto de la Diosa Furrina
Diosa Furrina
En la religión romana existían una serie de cultos de especial importancia debido a su antigüedad. Casi todos los dioses tenían sus propios sacerdotes, si bien, algunos de ellos como fue el caso de Julio César no tenía un sacerdote directamente relacionado con su ceremonia y era un Pontífice, el que debía hacer las funciones. Sin embargo, otros dioses y diosas poseían un sacerdote llamado Flamen.
A lo largo de los primeros tiempos desde la fundación de Roma, el 21 de abril de 753 a. de C. según la tradición. Los romanos fueron asimilando los primeros ritos a cultos relacionados con las fuerzas de la naturaleza de corte animista, como fue el caso de la diosa Furrina instituida según la tradición por el rey Numa, de origen sabino y sucesor del primer rey de Roma que fue Rómulo.
Aquellos primeros dioses fueron los que crearon el primer Panteón Romano y por ser los primeros, tuvieron una especial importancia. Si bien, sus sacerdotes no tenían más ventajas respecto a sus colegas en que sus cultos eran muy anteriores a los demás y por lo tanto disfrutaban de una especial consideración pública. Aunque no debemos olvidar que los cargos eclesiásticos eran elegidos por los Comicios, siendo de esta manera otra forma de hacer política. No obstante no fue hasta mucho tiempo después que esto ocurrió, en aquellos momentos sencillamente eran elegidos entre la clase patricia, que dominaban la vida política y religiosa de la incipiente nación en detrimento del resto de ciudadanos, lo que provocó desavenencias bastante intensas que no cruentas.
Existían tres Flamines maiores que correspondían a los tres dioses más importantes y eran:
- Flamen Dialis (Júpiter).
- Flamen Martialis (Marte).
- Flamen Qurinalis (Quirino). Asociado a Rómulo.
Los Flamines minores eran:
- Flamen Carmentalis. Profecías y oráculos
- Flamen Flacer. Dedicado al héroe y al coraje.
- Flamen Florealis. Flores, primavera y nuevo comienzo.
- Flamen Furinalis. Manantial del Janículo, del agua en movimiento y bosque sagrado en el Janículo.
- Flamen Palatualis. Guardián del Palatino.
- Flamen Pomonalis. Pomona diosa de los frutos.
- Flamen Volcanalis. Vulcano dios del fuego y los volcanes.
- Flamen Volturnalis. Dios del río, también asociado al viento del sudeste.
La diosa Furrina poseía un pequeño bosque en el Janículo y un manantial que lo surtía de agua. Actualmente está situado en la villa Sciarra frente a la vía Dandolo. Según se sabe por las pocas crónicas que hace referencia al culto de la diosa Furrina, el bosque era extremadamente denso y escarpado, lo que dificultaba enormemente su ascenso.
Hoy en día el bosque ha quedado reducido a una pequeña porción de lo que era, pero aún conserva gran parte del misterio que siempre lo rodeó y es precisamente ese encanto el que hace de la villa un lugar poco frecuentado por turistas, que prefieren adentrarse en lugares menos lúgubres.
Durante el siglo I a. de C. se hicieron referencias muy vagas en torno a la diosa Furrina y a su Flamen. Por ejemplo Terencio Varrón hace una de esas referencias al decir y cito textualmente: este era un honor tomado de los antiguos, asimismo se había instituido un sacrificio anual dirigido por el Flamen Furianlis, aunque actualmente no sepamos más que su nombre.
La diosa Furrina desde los primeros tiempos se cree que fue identificada, o tal vez confundida, con las griegas Erinias o lo que es lo mismo con las Furias. Sin embargo, existe otra opinión al respecto. Tras la conquista de Etruria por los romanos asumieron parte de la parafernalia de esa cultura como propia. Por ejemplo la toga, la silla curul, los lictores, la diosa Minerva, los augurios y a quienes los leían los augures, la famosa estatua de la loba y muchas cosas más y entre ellas, tal vez a la diosa Furrina, esto último sostenido por Lauerna. Lo cual nos lleva a un callejón sin salida, si tomamos como referencia que fue el rey Numa el que propició la creación del culto a Furrina. Por lo tanto habría más de dos siglos de diferencia y no podría haber sido en tiempo de la conquista de Etruria la entrada de la diosa. Conquista que comenzó tras la expulsión de Tarquino El Soberbio y la instauración de la República en el siglo IV a. de Cristo. Ahora bien, esta suposición de que el rey Numa fue el creador del culto, se basa en que él fue quien creó el Pontificado y algunas reformas importantes a la naciente religión, teoría que personalmente apoyo entre otras razones porque fue precisamente en esos momentos, en que los dioses romanos eran de corte animista y Furrina, sin lugar a dudas, lo es. Ya que las dos diosas más importantes tomadas de los etruscos fueron Minerva la diosa de la sabiduría y Laverna, de la que hablaré posteriormente, ninguna de ellas es animista.
En las sociedades primitivas el culto animista es generalizado, como en el caso de la cultura druídica celta, mientras que en sociedades más evolucionadas se tiende a adorar a deidades más concretas. Dejando de lado los aspectos generales de la naturaleza, circunscribiéndolos a atributos propios de ciertas divinidades, que por regla general tienen menos importancia. Salvo excepciones como sería el caso del Zeus Olímpico que poseía el dominio del rayo en el caso de los griegos o el de Júpiter Óptimo Máximo de los romanos, pero son casos concretos y no generalizados.
Algo en lo que todos los especialistas están de acuerdo, es que se trata de un culto antiquísimo y que ya en el siglo II a. de C. había desaparecido. Y esto se deduce tras el asesinato del tribuno de la plebe Cayo Graco en el bosque de Furrina también conocido como Lucus Furrianalis, sin que se haga más referencia a la diosa que por ese hecho e incluso se tome como pretexto, para decir que aquel paraje estaba bajo la influencia de algo malo y perverso. Sin ahondar más en el asunto, dando por sentado que todo el mundo conocía el lugar y de lo que se trataba, pero sin conocer más detalles del culto.
Un siglo después apareció una lucerna, datada en tiempos del principado de Augusto, durante unas excavaciones y se representaba a Furrina con el número tres, así como con una antorcha y una jarra de agua, sin que apareciera una imagen de la misma. Estos eran aditamentos típicos de una deidad infernal y ligada al agua. Por lo tanto la diosa Furrina no era considerada una entidad benévola y, además, se debe añadir que su templo estaba fuera de Roma en un paraje no habitado y sin cultivos. Solamente se sacaba de la ciudad a los dioses y diosas que eran considerados como anormales y no benéficas. Si bien no debemos entender esa anormalidad como una tara o deficiencia, si no como algo que la hace diferente a los dioses bondadosos y benéficos por naturaleza, como podría ser el caso de la diosa Venus con sus múltiples advocaciones.
Curiosamente hasta finales del siglo II d. de C. en tiempos de Septimio Severo, se siguieron celebrando las Furrinalias, que eran las celebraciones a la diosa. Se sabe que era una celebración sagrada de la primavera, tal vez con características similares a la de Anna Perenna (el resurgimiento de la primavera) que se conmemoraba en los idus de marzo. Aunque esta hipótesis, que en lo personal sostengo, es totalmente indemostrable. Me baso en el hecho de que la diosa Furrina debía ser aplacada para que el hombre no sufriera su ira y que los crímenes fueran castigados. Debiendo tener una celebración a parte a la que se realizaba a la primavera en marzo, para que no interfiriera una con la otra. Entre otras razones por que cada deidad exigía una conmemoración diferente. Pero teniendo como base las aguas en movimiento que proporcionan la vida en los campos de labor, coincidiendo con la época del florecimiento en los mismos, de ahí la similitud entre ambas celebraciones.
En definitiva es una diosa dual, por una parte colabora en la creación de la vida gracias al benéfico movimiento de agua que proporciona y por otro lado tenemos ante nosotros, a una diosa que puede llegar a ser cruel si la situación lo amerita. Pero que no puede desligarse una cosa de la otra y por lo tanto, los ciudadanos romanos deben adorarla en su conjunto de cualidades, aunque alguna le pueda ser perjudicial. Lo que en ella se venera en ese resurgimiento de vida es el movimiento del agua, no el agua en sí. Solamente ella tiene poder sobre su manantial no sobre el resto de manantiales, pero sí tiene poder sobre el movimiento del agua de los manantiales y ríos. De poco serviría adorar a la primavera, a la nueva vida que surge en la misma gracias al elemento más importante de todos, si el movimiento del mismo que hace que baje por montañas y laderas no se produce. En definitiva se trata de una diosa buena y mala a la vez y seguramente fue eso lo que determinó que dejara de adorarse por no ser conveniente a la situación del momento del Pueblo Romano, dándole su atributo benéfico a otra deidad y el atributo malvado siendo olvidado por no ser positivo para nadie. Sobre todo teniendo presente que Roma podría sufrir su castigo por algunas acciones no del todo honorables que había cometido.
A principios del siglo XX, más concretamente en 1908 se iniciaron una serie de excavaciones en el templo siríaco por Glaucker. En aquel entonces no logró localizar el templo original, que seguramente debió de ser destruido o desmantelado para confeccionar el otro y es por ello que no se ha encontrado vestigios de edificación. Aunque el material de construcción y ofrendas como tejas y alfarería si aparecieron, lo que da como resultado que con casi total seguridad, el edificio tuvo que ser aprovechado al menos en parte.
Glaucker sí descubrió los conductos que alimentaban la piscina romana, probablemente original del templo de Furrina, que la surtían de agua desde tiempos inmemoriales y distribuyéndola por toda aquella zona, tal como manifestó en su trabajo publicado en 1912 sobre dichas excavaciones. En época mucho más reciente, se ha encontrado el manantial que está constituido por un pozo de poco de más de once metros de profundidad y de él surgen cuatro galerías de más de dos metros de altura.
En definitiva sería necesario realizar una nueva excavación con más profundidad para poder determinar si todavía existe algo del templo de la diosa Furrina en aquel bosque.
Algunos han sido los autores que han hecho referencia a la diosa de una manera u otra, pero todos ellos desconocen casi todo de la misma y por lo tanto hablan de oídas o por referencia a otros autores más antiguos. Como el ya mencionado Terencio Varrón en sus libros sobre la lengua latina V, VI y VII, más concretamente dice lo siguiente: Fur(r)ina, -ae: Nombre de una antigua divinidad, de carácter desconocido: nunc vix nomen notum paucis, dice Varrón en De Lengua Latina VI, 19. De donde: fur(r)inalis, Fur(r)inalia. Martianus Capella la asocia a Fura. ¿En correlación con fur? ¿O es de origen etrusco? Según Lauerna. Algo en lo que no estoy de acuerdo con Lauerna por lo mencionado más arriba y con Capella por lo siguiente.
Fur es ladrón pero con un sentido de secreto, frente al latro que sería el de carterista de nuestros días que trabaja a plena luz de día. La deidad Laverna es de origen etrusco, es la diosa de los ladrones en referencia a fures no a latrones, de ahí la conclusión de Capella. Lavernones decían los antiguos romanos a los ladrones. Luego entonces diferenciaban perfectamente a qué clase de ladrones se referían, no confundiéndolos y mezclando a los dioses que les eran propicios a esos profesionales. En otras palabras, Furrina no era la diosa de los ladrones, aunque la raíz de su vocablo sea similar en ambas palabras, pero con significados distintos.
Para un romano varios dioses podían ser identificados con cosas similares, que no iguales. Por ejemplo, una puerta con su marco tenía casi una docena diferente de dioses que protegían la entrada de la casa, además, de los dioses Lares que protegían a la vivienda en sí. Precisamente el que los romanos se dirigieran a los ladrones como lavernones, significa que solamente esa diosa era la responsable del bienestar de los cacos, ya que todo ladrón era llamado igual. Sin hacer distinción alguna entre ellos, aunque cometiera o no un robo, utilizando lo oculto o lo secreto como medio para lograr su crimen como sería el caso de fures.
Tenemos que tener muy presente que el latín es un idioma extremadamente preciso y que lo que se dice en él, es exactamente lo que se desea decir, sin que exista la posibilidad de malentender lo que se desea expresar. Por esta razón, entre otras, la utilización de una palabra determinada para referirse a un ladrón y no otra, induce a pensar que Furrina no tiene nada que ver en el asunto, de no ser así se distinguiría a qué clase de ladrón se refiere y no metiéndolos en el mismo saco a todos. En otras palabras, se identifica al que comente una acción, no a la acción en sí que tiene diferentes palabras para ser identificada.
Pero hay un dato de importancia capital para no confundir a Furrina con las actividades de Laverna. La primera era honrada por el pueblo de los quirites, los romanos, mientras que a la segunda solamente la adoraban los ladrones. Existen casos similares como Venus Laercia que era la diosa protectora de las prostitutas, y que solamente ellas adoraban. En otras palabras, si Furrina hubiera tenido algo que ver con los ladrones, el Pueblo de Roma nunca la hubiera adorado en masa, cosa que sí ocurría en las Furrinalias y por lo tanto sería una incongruencia que los romanos, adoraran a una diosa que los perjudicaba por completo como era el caso de Laverna.
Marco Tulio Cicerón en su obra De Natura Deorum (de la naturaleza de los dioses), Plutarco en Sus Vidas Paralelas y algunos otros autores además de los ya referidos, no aportan nada concluyente sobre Furrina. Por lo tanto descubrir los orígenes del culto y cómo era, es sencillamente una tarea casi imposible con el material del que se dispone en la actualidad. Sin embargo, Marco Tulio Cicerón es el único que arroja algo de luz sobre la cuestión de las Furrinalias.
Por los mitologistas de tiempos de Cicerón el nombre fue relacionado con el verbo furere y el sustantivo furia en el plural (no usándose en el singular en este sentido) se aceptó como el equivalente de las Erinias griegas, algo en lo que no estoy completamente de acuerdo. También se relacionó a furvus, fuscus, siendo su significado uno de los espíritus de la oscuridad que observaba las vidas de los hombres y frecuentaba sus moradas, aunque eso la relegaría a mera agente de los dioses y por tanto carecería de significación para haber tenido a un Flamen y una festividad de la importancia de las Furrinalias.
Una función especial de las Erinias en Virgilio es el de emisarios empleadas por los dioses mayores para provocar malas conductas, disputas y odio en la tierra, algo que por otra parte no se le puede atribuir a Furrina por completo, ya que ella jamás fue considerada una representante de los dioses, si no una diosa en sí misma. Independientemente de que entre sus funciones estuvieran esas atribuidas a las Erinias, al menos en parte.
Furrina, al parecer, también es diosa de la fuente del Janículo y las aguas en movimiento como ya he mencionado. Es, además, la protectora de la paz social y castiga cuantos crímenes puedan perturbarle. Representa la idea fundamental de que el orden ha de ser protegido contra las fuerzas anárquicas. Y, naturalmente, una de sus funciones es la de castigar los crímenes y restablecer el equilibrio social. Podría tratarse de una diosa que pone a los hombres en tesituras en la que su libre albedrío debe jugar un papel determinante en su conducta y si el quirite (ciudadano romano) comete el error de realizar un crimen, es castigado por ella. No obstante esto no son más que suposiciones, lo que se sabe es que era la deidad del bosque circundante al Janículo y su manantial, lugar donde se celebraban las Furrinalias. Por lo tanto nos hallamos ante una deidad con dos vertientes, similar a la del dios Jano. Por un lado castiga a los hombres malvados o que han cometido crímenes y por otra parte es la que conserva la paz social, precisamente al castigar los crímenes. Un libro muy importante para ahondar en el tema es "Les Flamines et leurs dieux" de Fasciano.
Personalmente creo que se dejó de adorar a la diosa Furrina en el momento en que las circunstancias sociales y por ende políticas cambiaron. Simplemente se trató de un cambio en los gustos y necesidades de una sociedad, que vio con malos ojos a una diosa, que podía lanzar su ira sobre el Pueblo Romano si éste cometía delitos de manera deliberada o inducía a ellos. Era mejor dejar de adorarla y olvidarla, a someterse a sus designios y soportar su venganza.
En el siglo II a. de C. cuando cae Cartago de manera definitiva, es un buen momento para dejar de idolatrarla para siempre. Un culto que por otra parte ya estaba en desuso, ya que la tercera Guerra Púnica comienza con un acto de deshonor para Roma, por lo tanto la República debía ser castigada por Furrina. Por descontado que se trata de una teoría que no se puede comprobar actualmente y seguramente se dejó de adorarla con anterioridad y simplemente lo ocurrido en aquel entonces, fue una consecuencia del olvido de Furrina, que para aquella época ni siquiera era recordada en su justa medida.
Con los datos de que se dispone he recreado como podría ser la celebración de las Furrinalias.
Furrinalias
Día de celebración: 25 de julio.
Durante ese día se celebrarían unos juegos o ludi en honor de Furrina. Serían convocados por parte del Flamen en las kalendas de quintilis, es decir, el día uno de julio. Un concurso literario de poesía, como eje central se tomaría la primavera, el resurgimiento de la naturaleza el desencuentro entre los hombres y la lucha de los quirites (ciudadanos romanos) por superar las dificultades que los dioses ponen en su camino si no tienen un comportamiento adecuado con ellos.
El 25 se saldría al campo, al menos uno de los días y celebrarían una comida campestre, que consistirá en verduras frescas, fruta y pan, se bebía vino mezclado con agua del manantial de Furrina en partes iguales, en cantidad moderada y se celebrarían juegos en familia. Estarían prohibidas las apuestas de todo tipo en esos juegos, para no crear disputas y que la diosa no fuera molestada. Tras la comida, habiéndose reservado una porción para ella en un lugar de la mesa, regresarían a casa y en ella continuarían con los juegos familiares. En caso de que hubiera niños impúberes estarían exentos de beber vino. Su bebida debía ser agua del manantial durante las Furrinalias y su alimentación la adecuada a su edad.
La música era una parte esencial en las celebraciones, por ello la que se escuchaba había de ser adecuada a la celebración, esta debía de ser amena y exenta de violencia, cuyas letras la incitaran o animaran.
Sacrificios y honras a Furrina
Se debía de apelar a Furrina para que fuera favorable al pueblo de Roma, pero solamente el oficiante debía decir las palabras y hacer los sacrificios y este no era otro que el Flamen Furinalis.
Oración pronunciada por el Flamen Furinalis en honor de la diosa Furrina, durante la celebración de las Furrinalias, si bien no tenemos certeza de cual debía de ser la letanía correcta debemos dirigirnos a una oración más sencilla y general, apelando para que Furrina sea favorable al pueblo romano sea cual sea su dominio de acción:
Latín:
"Furrina , quod bonum faustum felix fortunatumque sit populo romano quiritibus quodque hodie tibi fieri opportet, eius rei ergo tibi sacrum fiat thure et vino. Te quaeso precorque uti faveas populo romano quiritibus.
<:> Furrina, eius rei macte hoc thure pollucendo esto. Fito volens propitia populo romano quiritibus.
<:> Furrina, eiusdem rei ergo macte hoc vino inferio esto. Fito volens propitia populo romano quiritibus".
Español:
"Furrina, con el propósito de que el bien supremo, la felicidad, la buena suerte sean con el pueblo y los ciudadanos romanos, porque es apropiado ofrecerte sacrificio hoy (25 de Julio), por estas razones serás honrada con el incienso y el vino. Te suplico y te pido que de esta forma favorezcas al pueblo y a los ciudadanos romanos.
[ofrecer el incienso diciendo:] Furrina, por estos motivos seas honrada con esta ofrenda de incienso. Sé de buena gana propicia al pueblo y a los ciudadanos romanos.
[ofrecer el vino diciendo:] Furrina, por estos mismos motivos seas honrada con este vino que libamos en tu honor. Sé de buena gana propicia al pueblo y a los ciudadanos romanos.
El Santuario
El Santuario elegido para honrar a la diosa Furrina debió ser del tipo etrusco. Por ejemplo en el siglo I a. de C. cuando Julio César ordenó construir el templo de Venus Genitrix, éste era un típico templo de concepción latina, heredera de los etruscos muy parecido al de la Fortuna Viril. Solamente se conservan dos templos completos de época republicana y el que se supone más antiguo es el de Hércules Olivario está construido imitando a una choza de los primeros tiempos de Roma, similar a que debió utilizar Rómulo y sus seguidores.
Al fondo de la cella, donde se encuentra el altar, se situaría una jarra de agua y una antorcha y en el ara el número tres. Ésta debía estar permanente encendida, para honrar a la diosa Furrina, asimismo la jarra de agua debía estar llena, siendo renovada continuamente con agua proveniente de su manantial.
Agradecimientos: Deseo agradecer la ayuda prestada para orientarme en el camino correcto al Ilustris Pontifex Lucentinus. Asimismo también agradezco la colaboración en la realización de la oración a la diosa Furrina al Ilustris Pontifex Graecus.
Caivs Ivlivs Barcinvs Ciconivs.
llustris Flamen Furinalis.
Kalendas sextilis MMDCCLIX a.U.c.
Francisco Javier Martinez Ibañez
lunes, 9 de enero de 2006
JANO QUIRINO Y SU CELEBRACIÓN DEL 9 DE ENERO
Todavía hoy, el día 9 de enero, se celebra en España la fiesta patronal de los arquitectos.
El templo de Jano Quirino estaba situado en el siglo I d.C. cercano a la Curia, en la calle Argiletum, en una zona importante que unía el Foro y las áreas residenciales en el noreste. Era un templo pequeño, realizado en madera, características que sugieren que el culto era de origen antiguo.
Varios hechos lo confirman: Las listas más antiguas de los dioses por lo general comenzaban con su nombre; él era también llamado "DIVOM DEUS", una forma muy antigua en latín que significaba " el dios de los dioses "; y su imagen se puede encontrar en las monedas romanas más antiguas.
Jano también recibe el nombre de "Principium Deorum" el dios del principio, teniendo este término un significado sagrado.
"PRINCIPIUM" se escribía en griego como ARKHÉ. Es por ello que Jano es el dueño del ARKHÉ.
El edificio era de forma perfectamente cúbica y de dimensión de 20 codos (8,88 m.) en altura y en cada uno de los lados de su planta cuadrada.
El recinto central del templo estaba remarcado por las doce columnas que equivalían a los doce signos zodiacales, en el mosaico central y delante de la figura del dios se presentaba la rueda cósmica.
El pavimento tenia mosaicos alegóricos al cielo, el mar y la tierra y en lugares específicos el símbolo del nudo de Salomón.
La figura del dios situada sobre un pedestal en el eje central del edificio miraba simultáneamente a oriente y occidente. Su posición permitía que en el momento que las puertas del templo estuvieran abiertas el dios podía influir de manera directa en la actividad de los hombres.
Por ello en tiempo de guerra, la máxima expresión de caos, el templo permanecía con sus puertas abiertas como plegaria para la intermediación del dios para la consecución del nuevo equilibrio de la paz.
Su estatua ostentaba en la mano derecha el número 300 y en la izquierda el 55 como alusión exacta a la totalidad de la duración del año romano antiguo, o sea el "anillo" del tiempo.
El templo del Argiletum no era el único lugar donde los Romanos adoraron a Jano. Del otro lado del Tiber, un altar fue dedicado a este dios en la colina de Ianus (Ianiculum).
Un segundo altar fue erigido sobre la colina Oppius, que desempeñaba un papel principal en las ceremonias de iniciación cuando los niños se hacían hombres.
El cónsul Marcus Duillius construyó un templo sobre el Mercado de la Verdura (el Foro Holitorium), después de su victoria naval de Mylae (260 a.C.). Fue reconstruido más tarde por el emperador Tiberius. En este templo, doce altares fueron erigidos y dedicados a los doce meses.
También existió el Arco de Ianus Quadrifons, en el Velabrum.
El Dios Jano Quirino y Rómulo que se divinizó en él son los fundadores mitológicos de la ciudad de Roma.
Existía una raíz común para los términos quirites, curia y quirinus; la raíz co-virio que significa colectividad, conjunto de individuos o personas y por extensión ciudad. Fue Rómulo el creador de las curias como estamento principal de la organización social de los romanos, función que cumple el dios Jano Quirino como protector de los habitantes de las ciudades. Quirites era el nombre que se les daba a los ciudadanos romanos en su calidad de no soldados en tiempos de paz. Al nombre quirites, pues, se le contrapone el nombre milites (ejército, soldados). Su templo se encontraba emplazado dentro de la ciudad en una zona muy próxima a la Curia.
Jano Quirino es un dios paralelo a Marte y contrapuesto a él. Jano Quirino, al venir de quirites, es el dios tranquilo opuesto al dios de la guerra, en algunos textos se le considera como un dios simétrico a Marte, incluso se le menciona como "Marte pacífico", por eso está su templo dentro de la ciudad, a diferencia del templo de Marte que se encuentra extramuros. Dice Vitruvio: " A Marte dándole su templo fuera de la ciudad no habrá guerras y discordias civiles".
Quirino vela por los ciudadanos. Era honrado en la antigua colina del Quirinal, la mas alta de las siete de la ciudad de Roma, mediante unas fiestas llamadas Quirina.
El templo de Jano, debido a las características mistéricas de su culto, se respetaba como lugar de iniciación y conocimiento para sus devotos. El dios era el protector de los astrónomos y de los arquitectos, practicantes de disciplinas que, en la tradición, han estado ligadas y comparten un carácter iniciático. El camino que conducía hasta su templo, un sendero de uso peatonal exclusivo, era la representación de un camino de iniciación a misterios y conocimientos interiores, que ligaban al devoto con el cosmos. Este sendero recibía el nombre de "Callis Ianus" (Sendero de Jano) y era utilizado como camino de culto e iniciación personal. El ritual comprendía que, al final del camino, el devoto se introducía en el templo por la puerta de oriente, realizando un recorrido en sentido de las agujas del reloj y, tras rodear la imagen del dios, salir por la puerta de occidente. De esta forma, purificaba su espíritu al contacto directo con el eje del mundo.
© Carlos Sánchez-Montaña
viernes, 16 de diciembre de 2005
Fundación de LUCUS AUGUSTI
12 a.C.
Paulo Fabio Máximo subió la colina siguiendo a su agrimensor, era verano y el día presumía iba a ser caluroso, al llegar a la cima volvió su mirada al camino recorrido y lo que vio le lleno de gozo, las vistas sobre el valle del río eran espléndidas, se divisaba en dirección oeste un vasto territorio de bosques de robles a lo largo de la ladera de la colina, la madera existente era suficiente para iniciar los primeros trabajos. En dirección contraria, hacia el este, el terreno era más pendiente hasta llegar al valle más cercano por el que transcurren varios regatos, afluentes del río principal del lado oeste.
El lugar escogido era el más alto de la colina cercana a la fuente de aguas termales descubierta en la orilla del río, y desde allí se podía divisar todo el entorno; al norte, por la cresta de la colina, se podía realizar con facilidad el acceso al territorio del norte, y por el sur, en suave pendiente se alcanzaba la confluencia de los ríos cercanos.
El agrimensor, un técnico de reputado prestigio en la milicia, había fijado la groma en el punto que sería el centro de la futura ciudad. "El instrumento poseía una mira que le permitió al amanecer haber fijado la salida del sol, lo que le proporcionó el oriente real en la fecha y así determinar la orientación del decumanus; luego pudo fácilmente trazar el cardo, perpendicular al decumanus en el punto central inicialmente fijado.
Sobre los ejes así obtenidos y mediante distancias iguales a partir del cruce se obtenía la superficie de la futura ciudad." Un cuadrado perfecto de 2.160 codos de lado.
Pero antes de iniciar los trabajos de replanteo, Paulo Fabio Máximo tuvo que consultar los auspicios al objeto de asegurarse, mediante signos visibles, de que los dioses no se oponían al establecimiento de una ciudad en el lugar escogido. Los augures le confirmaron los bueno auspicios; en el mismo momento en que un correo de Roma trajo a la expedición la noticia del nombramiento de AUGUSTO como Pontífice Máximo de la religión en el imperio, dos rapaces sobrevolaban el bosque designado para fundar la nueva ciudad.
Paulo Fabio Máximo "revestido con una toga dispuesta a la antigua usanza, cogió las estevas de un arado de bronce, tirado por una ternera y un toro blancos, y trazó un surco alrededor de la futura urbe, siguiendo la misma línea a lo largo de la cual habrían de levantarse las murallas. En el transcurso de la ceremonia el fundador procuró cuidadosamente que toda la tierra levantada por la reja cayese al interior del recinto, y tras él los asistentes recogieron los terrones que a veces saltaban fuera y los volvían a echar donde el rito establecía. Al llegar al sitio previsto para las puertas, el ejecutante levantaba el arado con el fin de dejar un espacio libre de toda consagración. Cuando el oficiante alcanzó el punto de partida, la ciudad quedó virtualmente fundada."
"El ritual de delimitación del territorio debería ser completado por otros dos, ambos ceremonias de consagración. Uno de ellos estaba dedicado a los dioses infernales. En un lugar situado en el centro de la futura ciudad se excava una fosa circular llamada mundus en la que eran depositadas ofrendas a "Los de Abajo". Y un último rito que tenía por objeto colocar a la ciudad futura bajo protección de los dioses de "Lo Alto", y singularmente de una tríada integrada por Júpiter, Juno y Minerva. En el futuro se construiría un templo llamado Capitolio, situado en la parte más alta de la ciudad, en la zona próxima al punto señalado por el agrimensor, desde donde los dioses podrían observar todo lo que iba a ocurrir en la futura urbe."
Paulo Fabio Máximo, agradecido a César y satisfecho por la elección de un bosque tan bello para fundar la capital del convento, la consagró bajo quién le había dado orden de fundarla y con el nombre de BOSQUE SAGRADO DE AUGUSTO, y así poner a ésta bajo su protección. Todo lo que albergase los muros de la ciudad también sería consagrado a Augusto, dios protector de la gens imperial reinante. Era el año 12 a.C.
"V(rbis) C(onditori) A(ugusto) M(omumentum)
Caesari
Paullus Fabius
Maxumus
Legat(us) Caesaris"
Así quedó escrito para los siglos venideros en los cuatro monolitos fundacionales de la ciudad. Paulo Fabio Máximo, legado del César dedicaba la ciudad a Augusto su fundador y César de Roma.
© Carlos Sánchez-Montaña
Imágenes: www.lucusaugusti.net
Fuente bibliográfica:
PIERRE GRIMAL "Les Villes Romaines"
Vergara Editorial S.A. 1956
Por G. Minicius Agrippa : 5:28 PM
Comments:
sr montaña. mi ignorancia no me permite imaginar lo que usted describe :
no todas las fundaciones eran EXACTAMENTE iguales a la que un día dió origen a la Roma quadrata y que conocemos por estar bellamente reflejada en escritos es dificil de entender que el agrimensor et alii delimitaran el territorio de la capital del conventus ¡FALTABAN SIGLOS para el tal conventus y más para su supuesta capitalidad.
hay bibliografía más reciente .
un sludo
# posted by Anonymous