lunes, 25 de septiembre de 2006

SEGEDA

El pasado día 23 de Septiembre los miembros de la Asociación Cultural Provincia Hispania Novae Romae acudieron a Mara, municipio de la provincia de Zaragoza, invitados por la Fundación Segeda para visitar el yacimiento arqueológico celtibero de Segeda.

MARA

Mara es un municipio aragonés de la provincia de Zaragoza, comarca de Calatayud, situado en la ribera izquierda del
río Perejiles, a 688 m. sobre el nivel del mar.

Destacan sus casas construidas con piedra de yeso y una iglesia mudéjar que acaba de restaurarse en el año 2001.
En el año 1950 tenía 744 habitantes, descendiendo a 230 en el año 2001.
Su población se dedica a la agricultura, ganadería e industrias situadas en lugares próximos. La instalación en el año 2002 de una fabrica de cableado generó una momentanea la llegada de obreros. La implantación de la Zona Arqueológica de Segeda posibilitará el desarrollo en un futuro inmediato.
Las fiestas de invierno son el 20 de enero, en honor de San Fabián y San Sebastía, y las de verano, el 16 de agosto, en honor de San Roque.
A partir del año 2002 se están desarrollando otras dos celebraciones populares de carácter histórico, el día 15 de Marzo, Los Idus
y el día 23 de Agosto,
La Vulcanalia.

SEGEDA


La Zona Arqueológica de Segeda se encuentra en una de las múltiples depresiones interiores del Sistema Ibérico Central, la abierta por el valle del
río Perejiles, que desemboca en el Jalón en las proximidades de Calatayud, en frente del cerro de Bámbola, donde se sitúa Biliblis Itálica. Por lo que la autovía de Aragón, que une Zaragoza con Madrid, se nos presenta como la vía de acceso más rápida.
Pero también se puede acceder por la carretera, y futura autovía, que une Valencia con Zaragoza. Entre Daroca y Mainar aparece una vía secundaria que atraviesa Langa del Castillo, y desde Miedes conduce a
Mara y Belmonte de Gracián. En este recorrido puede apreciarse el cambio existente entre el ecosistema del Campo Romanos, con monocultivo de cereal entre masas de carrasca y el que surge en el valle del río Perejiles. Su encajonamiento favorece una elevación de las temperaturas medias anuales y permite aumentar el espectro de cultivos, con la aparición de huertas y arbolado de frutales y viñedo. Los rendimientos agrícolas pueden explicar la concentración poblacional existente en este territorio desde época altomedieval, con una gran proximidad de los núcleos urbanos, entre 3 y 4 kilómetros.

Segeda es el nombre de una ciudad celtibérica, citada por los escritores grecolatinos Apiano, Diodoro y Floro, como ciudad de los
belos en los acontecimientos del 154 antes de Cristo que serán desencadenantes de la guerra numantina. Posteriormente Estrabón se refiere a Segeda, al mencionarla junto con Pallantia, como perteneciente a los arevacos, y aunque muestra distinta adscripción étnica suele aceptarse entre los investigadores como la misma ciudad. La última referencia corresponde a Esteban de Bizancio que en su obra del 530 después de Cristo sobre nombres etnográficos identifica Segida como ciudad celtibérica. Con este mismo topónimo existen otras tres ciudades hispanas, citadas por Plinio y Ptolomeo como existentes en la etapa alto imperial: Segida Restituta Julia en los célticos; Segida Augurina de los turdetanos y Segida de los túrdulos. También se relaciona una cuarta, la bastetana Segisa.

El nombre de Segeda es la lectura clásica del término celtibérico de Sekeida, que se conserva en las monedas acuñadas en la propia ciudad. La etimología de dicho topónimo es celta y su significado según el indoeuropeista Francisco Villar estaría relacionado con el concepto de "la poderosa".

La ciudad de Segeda se encuentra en el yacimiento arqueológico del Poyo de Mara (
Segeda I). Tras su destrucción en el año 153 antes de Cristo, se levantó junto a sus ruinas una nueva ciudad con su mismo nombre, dada la pervivencia de la leyenda monetal, localizada en Durón de Belmonte de Gracián (Segeda II). [F. Burillo Mozota]

[Fuente:
www.segeda.net]

Desde esta pagina la Asociación Provincia Hispania Novae Romae agradece a los responsables del yacimiento arqueologico la hospitalidad y el trato recibidos, en especial, a Raul y a Espe por acompañarnos durante toda la mañana y resolver todas las dudas que tuvimos.

martes, 19 de septiembre de 2006

Historia y Culto de la Diosa Furrina

Diosa Furrina

En la religión romana existían una serie de cultos de especial importancia debido a su antigüedad. Casi todos los dioses tenían sus propios sacerdotes, si bien, algunos de ellos como fue el caso de Julio César no tenía un sacerdote directamente relacionado con su ceremonia y era un Pontífice, el que debía hacer las funciones. Sin embargo, otros dioses y diosas poseían un sacerdote llamado “Flamen”.

A lo largo de los primeros tiempos desde la fundación de Roma, el 21 de abril de 753 a. de C. según la tradición. Los romanos fueron asimilando los primeros ritos a cultos relacionados con las fuerzas de la naturaleza de corte animista, como fue el caso de la diosa Furrina instituida según la tradición por el rey Numa, de origen sabino y sucesor del primer rey de Roma que fue Rómulo.

Aquellos primeros dioses fueron los que crearon el primer Panteón Romano y por ser los primeros, tuvieron una especial importancia. Si bien, sus sacerdotes no tenían más “ventajas” respecto a sus colegas en que sus cultos eran muy anteriores a los demás y por lo tanto disfrutaban de una especial consideración pública. Aunque no debemos olvidar que los cargos eclesiásticos eran elegidos por los Comicios, siendo de esta manera otra forma de hacer política. No obstante no fue hasta mucho tiempo después que esto ocurrió, en aquellos momentos sencillamente eran elegidos entre la clase patricia, que dominaban la vida política y religiosa de la incipiente nación en detrimento del resto de ciudadanos, lo que provocó desavenencias bastante intensas que no cruentas.

Existían tres “Flamines maiores” que correspondían a los tres dioses más importantes y eran:

- Flamen Dialis (Júpiter).

- Flamen Martialis (Marte).

- Flamen Qurinalis (Quirino). Asociado a Rómulo.

Los “Flamines minores” eran:

- Flamen Carmentalis. Profecías y oráculos

- Flamen Flacer. Dedicado al héroe y al coraje.

- Flamen Florealis. Flores, primavera y nuevo comienzo.

- Flamen Furinalis. Manantial del Janículo, del agua en movimiento y bosque sagrado en el Janículo.

- Flamen Palatualis. Guardián del Palatino.

- Flamen Pomonalis. Pomona diosa de los frutos.

- Flamen Volcanalis. Vulcano dios del fuego y los volcanes.

- Flamen Volturnalis. Dios del río, también asociado al viento del sudeste.

La diosa Furrina poseía un pequeño bosque en el Janículo y un manantial que lo surtía de agua. Actualmente está situado en la villa Sciarra frente a la vía Dandolo. Según se sabe por las pocas crónicas que hace referencia al culto de la diosa Furrina, el bosque era extremadamente denso y escarpado, lo que dificultaba enormemente su ascenso.

Hoy en día el bosque ha quedado reducido a una pequeña porción de lo que era, pero aún conserva gran parte del misterio que siempre lo rodeó y es precisamente ese “encanto” el que hace de la villa un lugar poco frecuentado por turistas, que prefieren adentrarse en lugares menos lúgubres.

Durante el siglo I a. de C. se hicieron referencias muy vagas en torno a la diosa Furrina y a su Flamen. Por ejemplo Terencio Varrón hace una de esas referencias al decir y cito textualmente: “… este era un honor tomado de los antiguos, asimismo se había instituido un sacrificio anual dirigido por el Flamen Furianlis, aunque actualmente no sepamos más que su nombre”.

La diosa Furrina desde los primeros tiempos se cree que fue identificada, o tal vez confundida, con las griegas “Erinias” o lo que es lo mismo con las “Furias”. Sin embargo, existe otra opinión al respecto. Tras la conquista de Etruria por los romanos asumieron parte de la parafernalia de esa cultura como propia. Por ejemplo la toga, la silla curul, los lictores, la diosa Minerva, los augurios y a quienes los leían los augures, la famosa estatua de la loba y muchas cosas más y entre ellas, tal vez a la diosa Furrina, esto último sostenido por Lauerna. Lo cual nos lleva a un callejón sin salida, si tomamos como referencia que fue el rey Numa el que propició la creación del culto a Furrina. Por lo tanto habría más de dos siglos de diferencia y no podría haber sido en tiempo de la conquista de Etruria la entrada de la diosa. Conquista que comenzó tras la expulsión de Tarquino “El Soberbio” y la instauración de la República en el siglo IV a. de Cristo. Ahora bien, esta suposición de que el rey Numa fue el creador del culto, se basa en que él fue quien creó el Pontificado y algunas reformas importantes a la naciente religión, teoría que personalmente apoyo entre otras razones porque fue precisamente en esos momentos, en que los dioses romanos eran de corte animista y Furrina, sin lugar a dudas, lo es. Ya que las dos diosas más importantes tomadas de los etruscos fueron Minerva la diosa de la sabiduría y Laverna, de la que hablaré posteriormente, ninguna de ellas es animista.

En las sociedades primitivas el culto animista es generalizado, como en el caso de la cultura druídica celta, mientras que en sociedades más evolucionadas se tiende a adorar a deidades más concretas. Dejando de lado los aspectos generales de la naturaleza, circunscribiéndolos a atributos propios de ciertas divinidades, que por regla general tienen menos importancia. Salvo excepciones como sería el caso del Zeus Olímpico que poseía el dominio del rayo en el caso de los griegos o el de Júpiter Óptimo Máximo de los romanos, pero son casos concretos y no generalizados.

Algo en lo que todos los especialistas están de acuerdo, es que se trata de un culto antiquísimo y que ya en el siglo II a. de C. había desaparecido. Y esto se deduce tras el asesinato del tribuno de la plebe Cayo Graco en el bosque de Furrina también conocido como “Lucus Furrianalis”, sin que se haga más referencia a la diosa que por ese hecho e incluso se tome como pretexto, para decir que aquel paraje estaba bajo la influencia de algo malo y perverso. Sin ahondar más en el asunto, dando por sentado que todo el mundo conocía el lugar y de lo que se trataba, pero sin conocer más detalles del culto.

Un siglo después apareció una lucerna, datada en tiempos del principado de Augusto, durante unas excavaciones y se representaba a Furrina con el número tres, así como con una antorcha y una jarra de agua, sin que apareciera una imagen de la misma. Estos eran aditamentos típicos de una deidad infernal y ligada al agua. Por lo tanto la diosa Furrina no era considerada una entidad benévola y, además, se debe añadir que su templo estaba fuera de Roma en un paraje no habitado y sin cultivos. Solamente se sacaba de la ciudad a los dioses y diosas que eran considerados como anormales y no benéficas. Si bien no debemos entender esa anormalidad como una tara o deficiencia, si no como algo que la hace diferente a los dioses bondadosos y benéficos por naturaleza, como podría ser el caso de la diosa Venus con sus múltiples advocaciones.

Curiosamente hasta finales del siglo II d. de C. en tiempos de Septimio Severo, se siguieron celebrando las “Furrinalias”, que eran las celebraciones a la diosa. Se sabe que era una celebración sagrada de la primavera, tal vez con características similares a la de “Anna Perenna” (el resurgimiento de la primavera) que se conmemoraba en los idus de marzo. Aunque esta hipótesis, que en lo personal sostengo, es totalmente indemostrable. Me baso en el hecho de que la diosa Furrina debía ser aplacada para que el hombre no sufriera su ira y que los crímenes fueran castigados. Debiendo tener una celebración a parte a la que se realizaba a la primavera en marzo, para que no interfiriera una con la otra. Entre otras razones por que cada deidad exigía una conmemoración diferente. Pero teniendo como base las aguas en movimiento que proporcionan la vida en los campos de labor, coincidiendo con la época del florecimiento en los mismos, de ahí la similitud entre ambas celebraciones.

En definitiva es una diosa dual, por una parte colabora en la creación de la vida gracias al benéfico movimiento de agua que proporciona y por otro lado tenemos ante nosotros, a una diosa que puede llegar a ser cruel si la situación lo amerita. Pero que no puede desligarse una cosa de la otra y por lo tanto, los ciudadanos romanos deben adorarla en su conjunto de cualidades, aunque alguna le pueda ser perjudicial. Lo que en ella se venera en ese resurgimiento de vida es el movimiento del agua, no el agua en sí. Solamente ella tiene poder sobre su manantial no sobre el resto de manantiales, pero sí tiene poder sobre el movimiento del agua de los manantiales y ríos. De poco serviría adorar a la primavera, a la nueva vida que surge en la misma gracias al elemento más importante de todos, si el movimiento del mismo que hace que baje por montañas y laderas no se produce. En definitiva se trata de una diosa buena y mala a la vez y seguramente fue eso lo que determinó que dejara de adorarse por no ser “conveniente” a la situación del momento del Pueblo Romano, dándole su atributo benéfico a otra deidad y el atributo malvado siendo olvidado por no ser positivo para nadie. Sobre todo teniendo presente que Roma podría sufrir su castigo por algunas acciones no del todo honorables que había cometido.

A principios del siglo XX, más concretamente en 1908 se iniciaron una serie de excavaciones en el “templo siríaco” por Glaucker. En aquel entonces no logró localizar el templo original, que seguramente debió de ser destruido o desmantelado para confeccionar el otro y es por ello que no se ha encontrado vestigios de edificación. Aunque el material de construcción y ofrendas como tejas y alfarería si aparecieron, lo que da como resultado que con casi total seguridad, el edificio tuvo que ser aprovechado al menos en parte.

Glaucker sí descubrió los conductos que alimentaban la piscina romana, probablemente original del templo de Furrina, que la surtían de agua desde tiempos inmemoriales y distribuyéndola por toda aquella zona, tal como manifestó en su trabajo publicado en 1912 sobre dichas excavaciones. En época mucho más reciente, se ha encontrado el manantial que está constituido por un pozo de poco de más de once metros de profundidad y de él surgen cuatro galerías de más de dos metros de altura.

En definitiva sería necesario realizar una nueva excavación con más profundidad para poder determinar si todavía existe algo del templo de la diosa Furrina en aquel bosque.

Algunos han sido los autores que han hecho referencia a la diosa de una manera u otra, pero todos ellos desconocen casi todo de la misma y por lo tanto hablan de “oídas” o por referencia a otros autores más antiguos. Como el ya mencionado Terencio Varrón en sus libros sobre la lengua latina V, VI y VII, más concretamente dice lo siguiente: “Fur(r)ina, -ae: Nombre de una antigua divinidad, de carácter desconocido: nunc vix nomen notum paucis”, dice Varrón en De Lengua Latina VI, 19. De donde: fur(r)inalis, Fur(r)inalia. Martianus Capella la asocia a Fura. ¿En correlación con fur? ¿O es de origen etrusco? Según Lauerna. Algo en lo que no estoy de acuerdo con Lauerna por lo mencionado más arriba y con Capella por lo siguiente.

Fur es ladrón pero con un sentido de secreto, frente al latro que sería el de carterista de nuestros días que trabaja a plena luz de día. La deidad Laverna es de origen etrusco, es la diosa de los ladrones en referencia a fures no a latrones, de ahí la conclusión de Capella. Lavernones decían los antiguos romanos a los ladrones. Luego entonces diferenciaban perfectamente a qué clase de ladrones se referían, no confundiéndolos y mezclando a los dioses que les eran propicios a esos “profesionales”. En otras palabras, Furrina no era la diosa de los ladrones, aunque la raíz de su vocablo sea similar en ambas palabras, pero con significados distintos.

Para un romano varios dioses podían ser identificados con cosas similares, que no iguales. Por ejemplo, una puerta con su marco tenía casi una docena diferente de dioses que protegían la entrada de la casa, además, de los dioses Lares que protegían a la vivienda en sí. Precisamente el que los romanos se dirigieran a los ladrones como lavernones, significa que solamente esa diosa era la responsable del bienestar de los cacos, ya que todo ladrón era llamado igual. Sin hacer distinción alguna entre ellos, aunque cometiera o no un robo, utilizando lo oculto o lo secreto como medio para lograr su crimen como sería el caso de fures.

Tenemos que tener muy presente que el latín es un idioma extremadamente preciso y que lo que se dice en él, es exactamente lo que se desea decir, sin que exista la posibilidad de malentender lo que se desea expresar. Por esta razón, entre otras, la utilización de una palabra determinada para referirse a un ladrón y no otra, induce a pensar que Furrina no tiene nada que ver en el asunto, de no ser así se distinguiría a qué clase de ladrón se refiere y no metiéndolos en el mismo saco a todos. En otras palabras, se identifica al que comente una acción, no a la acción en sí que tiene diferentes palabras para ser identificada.

Pero hay un dato de importancia capital para no confundir a Furrina con las actividades de Laverna. La primera era honrada por el pueblo de los quirites, los romanos, mientras que a la segunda solamente la adoraban los ladrones. Existen casos similares como Venus Laercia que era la diosa protectora de las prostitutas, y que solamente ellas adoraban. En otras palabras, si Furrina hubiera tenido algo que ver con los ladrones, el Pueblo de Roma nunca la hubiera adorado en masa, cosa que sí ocurría en las “Furrinalias” y por lo tanto sería una incongruencia que los romanos, adoraran a una diosa que los perjudicaba por completo como era el caso de Laverna.

Marco Tulio Cicerón en su obra “De Natura Deorum” (de la naturaleza de los dioses), Plutarco en “Sus Vidas Paralelas” y algunos otros autores además de los ya referidos, no aportan nada concluyente sobre Furrina. Por lo tanto descubrir los orígenes del culto y cómo era, es sencillamente una tarea casi imposible con el material del que se dispone en la actualidad. Sin embargo, Marco Tulio Cicerón es el único que arroja algo de luz sobre la cuestión de las “Furrinalias”.

Por los mitologistas de tiempos de Cicerón el nombre fue relacionado con el verbo furere y el sustantivo furia en el plural (no usándose en el singular en este sentido) se aceptó como el equivalente de las Erinias griegas, algo en lo que no estoy completamente de acuerdo. También se relacionó a furvus, fuscus, siendo su significado uno de los espíritus de la oscuridad que observaba las vidas de los hombres y frecuentaba sus moradas, aunque eso la relegaría a mera agente de los dioses y por tanto carecería de significación para haber tenido a un Flamen y una festividad de la importancia de las “Furrinalias”.

Una función especial de las Erinias en Virgilio es el de emisarios empleadas por los dioses mayores para provocar malas conductas, disputas y odio en la tierra, algo que por otra parte no se le puede atribuir a Furrina por completo, ya que ella jamás fue considerada una representante de los dioses, si no una diosa en sí misma. Independientemente de que entre sus funciones estuvieran esas atribuidas a las Erinias, al menos en parte.

Furrina, al parecer, también es diosa de la fuente del Janículo y las aguas en movimiento como ya he mencionado. Es, además, la protectora de la paz social y castiga cuantos crímenes puedan perturbarle. Representa la idea fundamental de que el orden ha de ser protegido contra las fuerzas anárquicas. Y, naturalmente, una de sus funciones es la de castigar los crímenes y restablecer el equilibrio social. Podría tratarse de una diosa que pone a los hombres en tesituras en la que su libre albedrío debe jugar un papel determinante en su conducta y si el quirite (ciudadano romano) comete el error de realizar un crimen, es castigado por ella. No obstante esto no son más que suposiciones, lo que se sabe es que era la deidad del bosque circundante al Janículo y su manantial, lugar donde se celebraban las “Furrinalias”. Por lo tanto nos hallamos ante una deidad con dos vertientes, similar a la del dios Jano. Por un lado castiga a los hombres malvados o que han cometido crímenes y por otra parte es la que conserva la paz social, precisamente al castigar los crímenes. Un libro muy importante para ahondar en el tema es "Les Flamines et leurs dieux" de Fasciano.

Personalmente creo que se dejó de adorar a la diosa Furrina en el momento en que las circunstancias sociales y por ende políticas cambiaron. Simplemente se trató de un cambio en los gustos y necesidades de una sociedad, que vio con malos ojos a una diosa, que podía lanzar su ira sobre el Pueblo Romano si éste cometía delitos de manera deliberada o inducía a ellos. Era mejor dejar de adorarla y olvidarla, a someterse a sus designios y soportar su venganza.

En el siglo II a. de C. cuando cae Cartago de manera definitiva, es un buen momento para dejar de idolatrarla para siempre. Un culto que por otra parte ya estaba en desuso, ya que la tercera Guerra Púnica comienza con un acto de deshonor para Roma, por lo tanto la República debía ser castigada por Furrina. Por descontado que se trata de una teoría que no se puede comprobar actualmente y seguramente se dejó de adorarla con anterioridad y simplemente lo ocurrido en aquel entonces, fue una consecuencia del olvido de Furrina, que para aquella época ni siquiera era recordada en su justa medida.

Con los datos de que se dispone he recreado como podría ser la celebración de las Furrinalias.

Furrinalias

Día de celebración: 25 de julio.

Durante ese día se celebrarían unos juegos o “ludi” en honor de Furrina. Serían convocados por parte del Flamen en las kalendas de quintilis, es decir, el día uno de julio. Un concurso literario de poesía, como eje central se tomaría la primavera, el resurgimiento de la naturaleza el desencuentro entre los hombres y la lucha de los quirites (ciudadanos romanos) por superar las dificultades que los dioses ponen en su camino si no tienen un comportamiento adecuado con ellos.

El 25 se saldría al campo, al menos uno de los días y celebrarían una comida campestre, que consistirá en verduras frescas, fruta y pan, se bebía vino mezclado con agua del manantial de Furrina en partes iguales, en cantidad moderada y se celebrarían juegos en familia. Estarían prohibidas las apuestas de todo tipo en esos juegos, para no crear disputas y que la diosa no fuera molestada. Tras la comida, habiéndose reservado una porción para ella en un lugar de la mesa, regresarían a casa y en ella continuarían con los juegos familiares. En caso de que hubiera niños impúberes estarían exentos de beber vino. Su bebida debía ser agua del manantial durante las Furrinalias y su alimentación la adecuada a su edad.

La música era una parte esencial en las celebraciones, por ello la que se escuchaba había de ser adecuada a la celebración, esta debía de ser amena y exenta de violencia, cuyas letras la incitaran o animaran.

Sacrificios y honras a Furrina

Se debía de apelar a Furrina para que fuera favorable al pueblo de Roma, pero solamente el oficiante debía decir las palabras y hacer los sacrificios y este no era otro que el Flamen Furinalis.

Oración pronunciada por el Flamen Furinalis en honor de la diosa Furrina, durante la celebración de las Furrinalias, si bien no tenemos certeza de cual debía de ser la letanía correcta debemos dirigirnos a una oración más sencilla y general, apelando para que Furrina sea favorable al pueblo romano sea cual sea su dominio de acción:

Latín:

"Furrina , quod bonum faustum felix fortunatumque sit populo romano quiritibus quodque hodie tibi fieri opportet, eius rei ergo tibi sacrum fiat thure et vino. Te quaeso precorque uti faveas populo romano quiritibus.

<:> Furrina, eius rei macte hoc thure pollucendo esto. Fito volens propitia populo romano quiritibus.

<:> Furrina, eiusdem rei ergo macte hoc vino inferio esto. Fito volens propitia populo romano quiritibus".

Español:

"Furrina, con el propósito de que el bien supremo, la felicidad, la buena suerte sean con el pueblo y los ciudadanos romanos, porque es apropiado ofrecerte sacrificio hoy (25 de Julio), por estas razones serás honrada con el incienso y el vino. Te suplico y te pido que de esta forma favorezcas al pueblo y a los ciudadanos romanos.

[ofrecer el incienso diciendo:] Furrina, por estos motivos seas honrada con esta ofrenda de incienso. Sé de buena gana propicia al pueblo y a los ciudadanos romanos.

[ofrecer el vino diciendo:] Furrina, por estos mismos motivos seas honrada con este vino que libamos en tu honor. Sé de buena gana propicia al pueblo y a los ciudadanos romanos”.

El Santuario

El Santuario elegido para honrar a la diosa Furrina debió ser del tipo etrusco. Por ejemplo en el siglo I a. de C. cuando Julio César ordenó construir el templo de Venus Genitrix, éste era un típico templo de concepción latina, heredera de los etruscos muy parecido al de la “Fortuna Viril”. Solamente se conservan dos templos completos de época republicana y el que se supone más antiguo es el de “Hércules Olivario” está construido imitando a una choza de los primeros tiempos de Roma, similar a que debió utilizar Rómulo y sus seguidores.

Al fondo de la cella, donde se encuentra el altar, se situaría una jarra de agua y una antorcha y en el ara el número tres. Ésta debía estar permanente encendida, para honrar a la diosa Furrina, asimismo la jarra de agua debía estar llena, siendo renovada continuamente con agua proveniente de su manantial.

Agradecimientos: Deseo agradecer la ayuda prestada para orientarme en el camino correcto al Ilustris Pontifex Lucentinus. Asimismo también agradezco la colaboración en la realización de la oración a la diosa Furrina al Ilustris Pontifex Graecus.

Caivs Ivlivs Barcinvs Ciconivs.

llustris Flamen Furinalis.

Kalendas sextilis MMDCCLIX a.U.c.

Francisco Javier Martinez Ibañez

lunes, 9 de enero de 2006

JANO QUIRINO Y SU CELEBRACIÓN DEL 9 DE ENERO

El Pontífice Máximo celebraba el "agonium" del 9 de enero, la fiesta propia del dios Jano: "Janus Agonali luce piandus erit". En tal período el rex sacrorum sacrificaba un carnero negro, en la Regia, el edifico del Foro. Los romanos regalaban al dios pasteles en forma de rueda, el clásico roscón como anillo del tiempo, como deseo de un buen ciclo anual.
Todavía hoy, el día 9 de enero, se celebra en España la fiesta patronal de los arquitectos.

El templo de Jano Quirino estaba situado en el siglo I d.C. cercano a la Curia, en la calle Argiletum, en una zona importante que unía el Foro y las áreas residenciales en el noreste. Era un templo pequeño, realizado en madera, características que sugieren que el culto era de origen antiguo.

Varios hechos lo confirman: Las listas más antiguas de los dioses por lo general comenzaban con su nombre; él era también llamado "DIVOM DEUS", una forma muy antigua en latín que significaba " el dios de los dioses "; y su imagen se puede encontrar en las monedas romanas más antiguas.
Jano también recibe el nombre de "Principium Deorum" el dios del principio, teniendo este término un significado sagrado.
"PRINCIPIUM" se escribía en griego como ARKHÉ. Es por ello que Jano es el dueño del ARKHÉ.

El edificio era de forma perfectamente cúbica y de dimensión de 20 codos (8,88 m.) en altura y en cada uno de los lados de su planta cuadrada.
El recinto central del templo estaba remarcado por las doce columnas que equivalían a los doce signos zodiacales, en el mosaico central y delante de la figura del dios se presentaba la rueda cósmica.
El pavimento tenia mosaicos alegóricos al cielo, el mar y la tierra y en lugares específicos el símbolo del nudo de Salomón.

La figura del dios situada sobre un pedestal en el eje central del edificio miraba simultáneamente a oriente y occidente. Su posición permitía que en el momento que las puertas del templo estuvieran abiertas el dios podía influir de manera directa en la actividad de los hombres.

Por ello en tiempo de guerra, la máxima expresión de caos, el templo permanecía con sus puertas abiertas como plegaria para la intermediación del dios para la consecución del nuevo equilibrio de la paz.

Su estatua ostentaba en la mano derecha el número 300 y en la izquierda el 55 como alusión exacta a la totalidad de la duración del año romano antiguo, o sea el "anillo" del tiempo.

El templo del Argiletum no era el único lugar donde los Romanos adoraron a Jano. Del otro lado del Tiber, un altar fue dedicado a este dios en la colina de Ianus (Ianiculum).
Un segundo altar fue erigido sobre la colina Oppius, que desempeñaba un papel principal en las ceremonias de iniciación cuando los niños se hacían hombres.

El cónsul Marcus Duillius construyó un templo sobre el Mercado de la Verdura (el Foro Holitorium), después de su victoria naval de Mylae (260 a.C.). Fue reconstruido más tarde por el emperador Tiberius. En este templo, doce altares fueron erigidos y dedicados a los doce meses.
También existió el Arco de Ianus Quadrifons, en el Velabrum.

El Dios Jano Quirino y Rómulo que se divinizó en él son los fundadores mitológicos de la ciudad de Roma.
Existía una raíz común para los términos quirites, curia y quirinus; la raíz co-virio que significa colectividad, conjunto de individuos o personas y por extensión ciudad. Fue Rómulo el creador de las curias como estamento principal de la organización social de los romanos, función que cumple el dios Jano Quirino como protector de los habitantes de las ciudades. Quirites era el nombre que se les daba a los ciudadanos romanos en su calidad de no soldados en tiempos de paz. Al nombre quirites, pues, se le contrapone el nombre milites (ejército, soldados). Su templo se encontraba emplazado dentro de la ciudad en una zona muy próxima a la Curia.

Jano Quirino es un dios paralelo a Marte y contrapuesto a él. Jano Quirino, al venir de quirites, es el dios tranquilo opuesto al dios de la guerra, en algunos textos se le considera como un dios simétrico a Marte, incluso se le menciona como "Marte pacífico", por eso está su templo dentro de la ciudad, a diferencia del templo de Marte que se encuentra extramuros. Dice Vitruvio: " A Marte dándole su templo fuera de la ciudad no habrá guerras y discordias civiles".

Quirino vela por los ciudadanos. Era honrado en la antigua colina del Quirinal, la mas alta de las siete de la ciudad de Roma, mediante unas fiestas llamadas Quirina.

El templo de Jano, debido a las características mistéricas de su culto, se respetaba como lugar de iniciación y conocimiento para sus devotos. El dios era el protector de los astrónomos y de los arquitectos, practicantes de disciplinas que, en la tradición, han estado ligadas y comparten un carácter iniciático. El camino que conducía hasta su templo, un sendero de uso peatonal exclusivo, era la representación de un camino de iniciación a misterios y conocimientos interiores, que ligaban al devoto con el cosmos. Este sendero recibía el nombre de "Callis Ianus" (Sendero de Jano) y era utilizado como camino de culto e iniciación personal. El ritual comprendía que, al final del camino, el devoto se introducía en el templo por la puerta de oriente, realizando un recorrido en sentido de las agujas del reloj y, tras rodear la imagen del dios, salir por la puerta de occidente. De esta forma, purificaba su espíritu al contacto directo con el eje del mundo.

© Carlos Sánchez-Montaña

viernes, 16 de diciembre de 2005

Fundación de LUCUS AUGUSTI

"El Bosque Sagrado de Augusto"
12 a.C.

Paulo Fabio Máximo subió la colina siguiendo a su agrimensor, era verano y el día presumía iba a ser caluroso, al llegar a la cima volvió su mirada al camino recorrido y lo que vio le lleno de gozo, las vistas sobre el valle del río eran espléndidas, se divisaba en dirección oeste un vasto territorio de bosques de robles a lo largo de la ladera de la colina, la madera existente era suficiente para iniciar los primeros trabajos. En dirección contraria, hacia el este, el terreno era más pendiente hasta llegar al valle más cercano por el que transcurren varios regatos, afluentes del río principal del lado oeste.

El lugar escogido era el más alto de la colina cercana a la fuente de aguas termales descubierta en la orilla del río, y desde allí se podía divisar todo el entorno; al norte, por la cresta de la colina, se podía realizar con facilidad el acceso al territorio del norte, y por el sur, en suave pendiente se alcanzaba la confluencia de los ríos cercanos.

El agrimensor, un técnico de reputado prestigio en la milicia, había fijado la groma en el punto que sería el centro de la futura ciudad. "El instrumento poseía una mira que le permitió al amanecer haber fijado la salida del sol, lo que le proporcionó el oriente real en la fecha y así determinar la orientación del decumanus; luego pudo fácilmente trazar el cardo, perpendicular al decumanus en el punto central inicialmente fijado.
Sobre los ejes así obtenidos y mediante distancias iguales a partir del cruce se obtenía la superficie de la futura ciudad." Un cuadrado perfecto de 2.160 codos de lado.

Pero antes de iniciar los trabajos de replanteo, Paulo Fabio Máximo tuvo que consultar los auspicios al objeto de asegurarse, mediante signos visibles, de que los dioses no se oponían al establecimiento de una ciudad en el lugar escogido. Los augures le confirmaron los bueno auspicios; en el mismo momento en que un correo de Roma trajo a la expedición la noticia del nombramiento de AUGUSTO como Pontífice Máximo de la religión en el imperio, dos rapaces sobrevolaban el bosque designado para fundar la nueva ciudad.

Paulo Fabio Máximo "revestido con una toga dispuesta a la antigua usanza, cogió las estevas de un arado de bronce, tirado por una ternera y un toro blancos, y trazó un surco alrededor de la futura urbe, siguiendo la misma línea a lo largo de la cual habrían de levantarse las murallas. En el transcurso de la ceremonia el fundador procuró cuidadosamente que toda la tierra levantada por la reja cayese al interior del recinto, y tras él los asistentes recogieron los terrones que a veces saltaban fuera y los volvían a echar donde el rito establecía. Al llegar al sitio previsto para las puertas, el ejecutante levantaba el arado con el fin de dejar un espacio libre de toda consagración. Cuando el oficiante alcanzó el punto de partida, la ciudad quedó virtualmente fundada."

"El ritual de delimitación del territorio debería ser completado por otros dos, ambos ceremonias de consagración. Uno de ellos estaba dedicado a los dioses infernales. En un lugar situado en el centro de la futura ciudad se excava una fosa circular llamada mundus en la que eran depositadas ofrendas a "Los de Abajo". Y un último rito que tenía por objeto colocar a la ciudad futura bajo protección de los dioses de "Lo Alto", y singularmente de una tríada integrada por Júpiter, Juno y Minerva. En el futuro se construiría un templo llamado Capitolio, situado en la parte más alta de la ciudad, en la zona próxima al punto señalado por el agrimensor, desde donde los dioses podrían observar todo lo que iba a ocurrir en la futura urbe."

Paulo Fabio Máximo, agradecido a César y satisfecho por la elección de un bosque tan bello para fundar la capital del convento, la consagró bajo quién le había dado orden de fundarla y con el nombre de BOSQUE SAGRADO DE AUGUSTO, y así poner a ésta bajo su protección. Todo lo que albergase los muros de la ciudad también sería consagrado a Augusto, dios protector de la gens imperial reinante. Era el año 12 a.C.

"V(rbis) C(onditori) A(ugusto) M(omumentum)
Caesari
Paullus Fabius
Maxumus
Legat(us) Caesaris"

Así quedó escrito para los siglos venideros en los cuatro monolitos fundacionales de la ciudad. Paulo Fabio Máximo, legado del César dedicaba la ciudad a Augusto su fundador y César de Roma.

© Carlos Sánchez-Montaña

Imágenes: www.lucusaugusti.net

Fuente bibliográfica:
PIERRE GRIMAL "Les Villes Romaines"
Vergara Editorial S.A. 1956

Por G. Minicius Agrippa : 5:28 PM

Comments:
sr montaña. mi ignorancia no me permite imaginar lo que usted describe :
no todas las fundaciones eran EXACTAMENTE iguales a la que un día dió origen a la Roma quadrata y que conocemos por estar bellamente reflejada en escritos es dificil de entender que el agrimensor et alii delimitaran el territorio de la capital del conventus ¡FALTABAN SIGLOS para el tal conventus y más para su supuesta capitalidad.
hay bibliografía más reciente .
un sludo

# posted by Anonymous

lunes, 28 de noviembre de 2005

PEPUS MACHACUS CHUSQUERUS o Sobre reconstrucciones históricas

En cuanto a reconstrucccionismo histórico se refiere, o reenactment como dicen los anglofonos, me he encontrado con las siguientes afirmaciones:


  • En la web de A.C.M.A.: http://personal2.iddeo.es/juanrey/equipos.htm: Participar en una reconstrucción histórica es mucho más que disfrazarse de soldado de otra época. Es un cuidadoso ejercicio colectivo de rigor y responsabilidad, cargado de significado, que exige respeto a la historia y al trabajo bien hecho, porque sólo así resulta verdaderamente divertido. ............................................Para tomar parte en una reconstrucción histórica del nivel que A.C.M.A. defiende no es necesario disponer de un enorme número de piezas, ni que todas sean genuinas y fechadas en época de guerra. Somos conscientes de que para un coleccionista, salir al campo con prendas u objetos conseguidos con mucho esfuerzo y mucho dinero invertido no es lo más aconsejable para poder dormir bien esa noche. ................ En todo caso, lo que se conoce internacionalmente como “re-enactment” es una actividad colectiva, que exige participantes capaces de hacer una inversión importante para equiparse, pero si el nivel de exigencia acerca del material utilizado se hace excesivamente elevado se impedirá el acceso a muchos aficionados que están lejos de poder alcanzar, con sus propios recursos, ese nivel. Y si no se consigue un número de participantes adecuado, las reconstrucciones carecerán de la importancia y la brillantez que ............deseamos lograr. La cuestión estará en determinar, con detalle, lo que en esta materia se considera aceptable para tomar parte en una reconstrucción histórica en el seno de los grupos aliados surgidos a partir de A.C.M.A, y también lo que se considera recomendable y hasta deseable, en su caso. A.C.M.A. desea manifestar su criterio y que éste sea tenido en cuenta, pero también, y ésta es nuestra finalidad principal, servir de instrumento de apoyo a cuantos se acerquen a nosotros para buscar consejo o proveerse de cuanto precisen para participar en reconstrucciones históricas bien organizadas.
  • En el blog de Provincia Hispania Novae Romae: http://www.nrhispania.org/blog/2005_06_01_nrhispania_archive.html#111867647833878128: Nuestra intención es recrear el momento en que, a finales del siglo I a.C., el ejército romano sufrió una evolución rapidísima, paralela a la revolución política y social que estaba sufriendo la sociedad romana. Es el momento en que después de innumerables guerras civiles, la república va a dejar paso a otro sistema de gobierno, Roma se ha convertido en la potencia hegemónica en el mundo occidental, extendiendo su gobierno sin cesar, y las legiones son la punta de lanza de esa expansión. Nos interesa reflejar no solamente el aspecto militar de las mismas, sino también su función civilizadora. Nos interesa el ejército que construía ciudades, vías, puentes, acueductos. El ejército que garantizaba la ciudadanía a los extranjeros que se alistasen, a la vez que les integraba en una cultura y les daba una lengua común.

    Y queremos profundizar en el conocimiento de dicho ejército y transmitirlo a los demás a través de diferentes iniciativas, que van desde acciones de arqueología práctica, probando en la realidad las diversas teorías sobre temas militares, participando en eventos públicos, conferencias y exhibiciones, montando exposiciones con nuestros materiales o realizando visitas a colegios y centros de enseñanza. Y queremos enriquecer la experiencia con reconstrucciones de la vida civil, tanto de los trabajadores más humildes como de los políticos más poderosos. Todo ello de una forma didáctica, con la intención divulgadora que nos movía cuando empezamos el proyecto.

Con estos dos ejemplos como premisa entiendo que la reconstrucción histórica no es una fiesta tipo carnaval sino una labor de estudio del pasado que se recrea y de difusión de lo que se ha aprendido.

En la web de la Legio VIIII Hispana me encuentro con una magnifica descripción de los elementos necesarios para hacer la reconstrucción historica de una legión romana y encuentro también una serie de enlaces que nos dirigen hacia otras webs donde se nos explica como contruir artesanalmente una determinada pieza y se nos dice hasta que cantidad de tiempo se va a emplear en la misma (hasta cientos de horas se dice).

Tras toda esta lectura vengo a entender que el reconstruccionismo histórico además de ser caro es complicado y para dedicarse a él se necesita (además de dinero) mucha paciencia y ganas de dedicarse al estudio del periodo que se quiere reconstruir.

Y tras quedarme admirado por la labor que realizan algunos grupos de reconstrucción histórica me quedo pasmado y asombrado al encontrarme con legionarios romanos que calzan playeras de ultima generación, o que llevan puesto el reloj, o que llevan el movil colgado del balteus........

En todo evento de reconstrucción histórica se realiza una especie de dramatización (y que me disculpen los puristas si no empleo el termino adecuado) en la que se pueden apreciar cargas, defensas, combates y diversas maniobras, además de oir gritar las ordenes en correcto latín, tras todo ello llega el momento de calma en el que el legionario de turno explica al publico profano la historia, al armamento y demás parafernalia militar y en su presentación va y te dice que es un optio del cuarto manipulo de la segunda cohorte de la Legio Equis y que se llama PEPUS MACHACUS CHUSQUERUS......

Con lo cual para mí ha echado abajo toda la magnifica labor de reconstrucción militar romana, porque entiendo que la reconstrucción histórica no ha de quedarse solo en lo militar, los legionarios también tenian vida civil y momentos de descanso que tembién hay que reconstruir y si homenajeamos a las legiones ¿porque no homenajeamos a sus legionarios dandoles nombres con visos de exactitud histórica?

Pepus Machacus Chusquerus, nombre que me he inventado sobre la marcha, y que garantizo que nunca he oido es solo un ejemplo para decir que debemos cuidar los nombres que emplean los legionarios de los grupos de reconstrucción historica y no porqué uno se llame Arturo puede "latinizar" ese nombre a Arcturus, hay que hacer una correcta labor de reconstrucción histórica acerca de los nombres que se van a emplear si no terminaremos con que uno los miembros de la legión en cuestión se llama: Publio Gayo Sexto, lo cual seria igual que encontrarnos a un señor que se llame Pablo Carlos Angel (y este tipo de nombres solo los he oido en algunos culebrones televisivos).

Con todo esto llegamos a que hay un aspecto olvidado de las reconstrucciones historicas, tal vez por ser el menos vistoso, la recosntrucción de los aspectos civiles de la historia, cuya complicación o coste son seguramente menores a los de la reconstrucción militar, pero que debe ir unido a dicha reconstrucción militar.

"Fabricar" o más propiamente dicho confeccionar una tunica, una toga o unas caligae debe ser laborioso si se pretende atenerse a una realidad histórica.

Pero todo ello no sirve de nada si las maniobras militares que se realizan en un evento no son las correctas o si el color de una toga no es el adecuado para un ciudadano de a pié o si se emplean nombres de cachondeo para llamarse los unos a los otros, leasé Pepus Machacus Chusquerus.

Nada cuesta hacer una reconstrucción también de los nombres y adecuar los nombres que se van a utilizar a un minimo de rigor historico, por ello y siguiendo las pautas ofrecidas por la web de Nova Roma cuando uno busca un nombre romano con ese minimo rigor historico debe ttener en cuenta las siguientes reglas:

El nombre de un romano se denomina trianomina porqué está compuesto por tres partes Praenomen, Nomen y Cognomen.

Los praenomina que se utilizaron en la antigua Roma fueron bastantes pocos, por lo que un praenomen del tipo Pepus carace de base histórica, y los normalmente empleados fueron:


Appius
Aulus
Decimus
Gaius
Gnaeus
Kaeso
Lucius
Mamercus
Manius
Marcus
Numerius
Oppius
Publius
Quintus
Servius
Sextus
Tiberius
Titus


Appia
Aula
Fausta
Gaia
Gnaea
Iulla
Lucia
Mania
Marcia
Numeria
Oppia
Paula/Polla
Postuma
Publia
Quinta
Salvia
Servia


Algunos de estos praenomen fueron utilizados exclusivamente por los miembros de la determinadas gentes. (Por ejemplo Kaeso y Numerius eran utilizados por miembros de la Gens Fabia, Appius por los de la Gens Claudia y Mamercus por los ge la Gens Aemilia)



Los nomina son los nombres de las gentes romanas, lo que serian los clanes, y los que se relacionan en la web de Nova Roma son unos 177 nomina históricos:


Acilius
Aeternius
Ambrosius
Antius
Aquil(l)ius
Atrius
Caedicius
Calvisius
Cicereius
Comicius
Coruncanius
Dexius
Duvius
Flaminius
Furius
Gellius
Haterius
Hirtius
Iunius
Larcius
Lucilius
Marcius
Minicius
Naevius
Nonius
Ogulnius
Ovidius
Pedius
Plautius
Pomponius
Postumius
Quin(c)tius
Rubellius
Salvius
Sentius
Sestius (o Sextius)
Suetonius
Tarquitius
Titinius
Trebius
Ulpius
Velius
Vespasius
Vitellius
Volumnius


Aebutius
Afranius
Anicius
Antonius
Arrius
Aurelius
Caelius
Caninius
Claudius
Cominius
Curius
Didius
Equitius
Flavius
Gabinius
Geminius
Helvius
Horatius
Iuventius
Laronius
Lucretius
Marius
Modius
Nautius
Norbanus
Opimius
Ovinius
Peducaeus
Pleminius
Pontius
Publilius
Rabuleius
Rutilius
Scribonius
Sergius
Sicinius
Sulpicius
Terentius
Titurius
Trebonius
Valerius
Ventidius
Villius
Vibius


Aelius
Albinius
Annaeus
Apollonius
Asinius
Baebius
Calidius
Cassius
Cloelius
Cornelius
Curtius
Domitius
Fabius
Folius
Galerius
Genucius
Herennius
Hortensius
Labienus
Licinius
Lutatius
Memmius
Mucius
Nerius
Numicius
Oppius
Ovius
Petronius
Poetelius
Popillius
Pupius
Romilius
Salonius
Sellius
Sertorius
Sosius
Tarpeius
Tetrilius
Titurnius
Tuccius
Vatinius
Vergilius
Vipsanius
Vitruvius


Aemilius
Albius
Annius
Appuleius
Atilius
Caecilius
Calpurnius
Catilius
Cocceius
Cornuficius
Decius
Duilius
Fabricius
Fulvius
Geganius
Gra(t)tius
Hermenius
Iulius
Laelius
Livius
Manlius
Menenius
Munatius
Nigidius
Octavius
Otacilius
Papirius
Pinarius
Pompeius
Porcius (o Portius)
Quin(c)tilius
Roscius
Sallustius
Sempronius
Servilius
Statilius
Tarquinius
Tetrinius
Trebellius
Tullius
Vedius
Veturius
Virginius
Volcatius


Pero esta lista no está completa ni es exhaustiva ya que en ella no aparece, por ejemplo, la gens Curiatia, ni otros nomina empleados durante la etapa imperial de Roma.



El tercer nombre de un romano era el cognomen, que consistia en un nombre de reconocimiento, una especie de apodo o alias que distinguia a los diferentes individuos dentro de la misma Gens, y su uso no se oficializó, es decir no apareció en documentos publicos hasta el año 100 a.C.. Durante la Republica, el cognomen se transmitia de padre a hijo, de forma que con él se podia distinguir a una familia individual dentro de una Gens. A menudo el cognomen describia un rasgo caracteristico fisico o de la personalidad de la persona que lo llevaba.

Por todo ello el uso de un cognomen es algo más abierto, Nova Roma ofrece también un listado bastante largo de cognomina que se puede consultar en http://www.novaroma.org/via_romana/names.html , pero como ejemplo podemos citar los cognomina más famosos como son:

Agrippa que significa "el que nació de pié"

Caesar que significa "el de larga cabellera"

Caepio que significa "el que vende cebollas"

Capito que significa "el de la gran cabeza"

Cicero, "el garbanzo"

Mancinus, "el zurdo"

Niger, "el de piel oscura"

Pertinax, "el cabezota"

Scaeva, "el manco"

Tacitus, "el taciturno"

Verres, "el cerdo"

Vulso, "el que tiene espasmos"



Así que con estos datos uno puede hacer reconstruccion historica del nombre, dando un paso más allá de la mera reconstrucción militar o civil o de lo que los profanos en la materia dan por llamar "vestirse" o "disfrazarse" de romano.

jueves, 29 de septiembre de 2005

¿Por que Santiago viene a la Gallaecia?

Santiago apóstol en el occidente del imperio.

Y dentro de la Gallaecia, ¿por que su presencia en el convento Lucense?, cuya capital es la ciudad de Lucus Augusti y núcleo de población de mayor importancia en este territorio.

En los evangelios se relata que Santiago fue uno de los tres Apóstoles testigos de la Transfiguración y que luego Jesús le invitó, también con Pedro y su hermano Juan, a compartir mas de cerca su oración en el Monte de los Olivos.

"La Liturgia de la Transfiguración, como sugiere la espiritualidad de la Iglesia de Oriente, presenta en los apóstoles Pedro, Santiago y Juan, una "tríada" humana que contempla la Trinidad divina."
(La gloria de la Trinidad en la Transfiguración) Juan Pablo II, 28 abril 2000

Es a partir de ese momento cuando se produce una unión fundamentada en el secreto de los tres personajes arquetípicos de la religión antigua. Tal como establece aun en nuestros días la iglesia de oriente y el propio Papa JPII reconocía: "Una tríada humana que contempla la Divinidad"

Los tres personaje arquetípicos de la tradición primordial.

El Iacobus originario fue Santiago el Mayor, su hermano era Juan, el que luego sería el Evangelista, y ambos fueron los llamados hijos del Trueno.

Y con ellos el personaje central de tríada, Pedro, el príncipe de la iglesia. El término príncipe estaba de gran actualidad para nombrar al que era destacado entre sus iguales, el emperador de Roma Augusto, era quién en el imperio recibía ese nombre en el inicio del siglo I.

Los Hechos de los Apóstoles relatan que éstos se dispersaron por todo el mundo para llevar la Buena Nueva.
La permanencia y muerte del apóstol san Juan en Éfeso no son mencionadas en el Nuevo Testamento, pero son atestiguadas tan pronto como a finales del siglo II por San Ireneo (Adv. Haer., III, iii, 4), Polícrates, Obispo de Éfeso (Eusebio,Hist. Eccl., V, xxi), Clemente de Alejandría, el “acta Joannis”, y un poco más adelante por Justino y los montanistas.

La tradición bizantina siempre ha señalado a Éfeso como la ciudad donde se encuentra la tumba del profeta. Otra tradición, que puede ser confiable, aunque más antigua, hace de Éfeso el escenario de la muerte de santa María Magdalena.
Por otro lado, la opinión de que la Santísima Virgen murió allí no tiene fundamento en ningún testimonio antiguo; el texto citado con frecuencia es un escrito ambiguo del Concilio de Éfeso (431), que quiere decir simplemente que en Éfeso había una iglesia de la Virgen en aquella época.

Sin embargo si está muy documentado que era Éfeso, la sede del Templo a Artemisa (Diana en el panteón Romano). Éfeso se convirtió en la Puerta de Oriente, no solo por su carácter comercial, sino como puerta de iniciación a los misterios de la diosa madre, representados por la diosa Luna Diana-Artemisa. No es de extrañar que en los concilios celebrados en los primeros siglos se buscase una íntima relación entre la ciudad de la diosa Luna y la Virgen María, e incluso con Maria Magdalena.

Según una antigua tradición Santiago el Mayor se fue a España. Primero a Galicia, donde estableció una comunidad cristiana, y luego a la cuidad romana de Cesar Augusto, hoy conocida como Zaragoza. A su muerte en Palestina, sus discípulos lo trajeron de nuevo al convento Lucense para ser enterrado.
La costa donde desembarcaron era la occidental de Galicia, muy próxima a la costa del Fin de la Tierra, a la costa donde se emplazaba en ese momento el ara solis, el templo del Sol.

La iglesia católica presenta como un hecho histórico establecido que San Pedro trabajó en Roma durante la última parte de su vida y finalizó su vida terrenal por el martirio. En cuanto a la duración de su actividad Apostólica en la capital Romana, la continuidad o no de su residencia allí, los detalles y éxito de sus trabajos y la cronología de su arribo y de su muerte, todas estas cuestiones son inciertas y pueden resolverse solamente mediante hipótesis más o menos bien fundadas. El hecho esencial es que Pedro murió en Roma: esto constituye el fundamento histórico del reclamo de los Obispos de Roma sobre el Primado Apostólico de Pedro.

La residencia y la muerte de San Pedro en Roma fuera de la doctrina de la fe católica no posee más credibilidad histórica que la presencia de Juan en Efeso y de Santiago en Lucus Augusti, sin embargo un juramento debía enlazar a todos aquellos que estaban bajo la protección de estos santos cristianos y como muestra perdurable de lo que en el pasado pagano fue la Tríada Sagrada.

Sant Yago deriva del latín Sanctus Iacobus o Iagus: Santiago, Jacobo, Diego, Jaime, Xaime, Jaume, Iago, Jacques, Jacqueline, James, Giacomo.....
Tanto Yago como Juan tienen relación directa con la palabra latina Ianua:Puerta, camino, y con Ianus el dios principal romano. Jano dueño y señor de las puertas.

Ianua foris, puerta protegida por Jano.

No es casualidad que Juan se dirija según la tradición a Efeso, la puerta (ianua) de oriente, y Iago a Lucus Augusti la puerta (ianua) de occidente. Son los hijos del trueno los que se dirigen a ocupar las dos puertas de la cosmogonía de Jano.

En la antigüedad el templo de Jano en Roma contaba con la figura del dios bifronte, dueño de las llaves de oro y plata, situado sobre un pedestal pétreo en el eje central del edificio. Su doble cara miraba simultáneamente a ambas puertas del templo, una hacía oriente y otra a occidente.

Fue Agripa quien dispuso en su Orbis Terrarum la cosmogonía del imperio. En ella presentaba la consecución del "Nuevo Centro" que es fijado en la ciudad de Roma, Agrippa traza un nuevo círculo sagrado que contiene en su interior los territorios que Roma gobierna, el trazado de este nuevo círculo determina que Roma es el Centro, Efeso la puerta de oriente del mundo romano y el Noroeste de Hispania, en el Finis Terrae, la puerta de occidente.

Son los dos "Ianues", los hijos del trueno, (hijos gemelos de Júpiter Dianus (Jano), el dios del cielo), los que ocupan el lugar equidistante y equivalente de las dos puertas de iniciación. La puerta de la Luna y la del Sol. Su nombre determina su posición geográfica, su hermandad es su equilibrio.

Y entre ellos y como príncipe de la iglesia: Pedro.

Pedro viene de Petreus, piedra. No es casual que él se dirija a ocupar la ciudad donde existe el centro: La piedra dorada. El miliarium aureum, el centro de la cosmogonía y del imperio. Y que sea Pedro, el príncipe, quién se apodere del símbolo de las dos llaves de Jano.
Una en oro y otra en plata, como las llaves de las puertas a los misterios y que custodian los hermanos Ianues, los hijos del trueno.

Juan en oriente, la puerta de Plata, y la llave de plata a los misterios de la diosa Luna.
Iago en occidente, la puerta de oro, y la llave de oro a los misterios del dios sol.

San Pedro, la piedra sobre la que se fundó la Iglesia católica y cabeza visible de ella, Santiago el Mayor santo patrón de los alquimistas y los astrólogos y San Juan Evangelista santo patrón de los maestros constructores asistieron según el evangelio de Marcos al misterio de la Transfiguración de Cristo en el Monte Tabor y tras esta experiencia mística viajaron a las tres capitales del imperio romano, ocupando la posición que en el rito antiguo les correspondía.

Si en un mapa actual del Mediterráneo, sobre lo que fueron los dominios de Roma en época de Augusto, trazamos una línea que una la antigua ciudad de Efeso con Lucus Augusti, en el Finis Terrae del N.O. de Hispania, en la Gallaecia, esa línea así dibujada pasará por la ciudad de Roma rememorando el decumanus trazado por Agrippa en su Orbis Terrarum.

Una línea geográfica que une Efeso, Roma y Lucus Augusti en el siglo I d.C. o lo que es lo mismo, une a Santiago con Pedro y Juan, la tríada humana de La Liturgia de la Transfiguración.

La antigua liturgia del Primero
La palabra sagrada que sólo puede ser comunicada por el concurso de tres
personas....


Ianua foris, la puerta sagrada de Jano

Compostela adquiere en la edad media la “herencia” que el convento Lucense recibió durante el siglo I a.C.
Lucus, cuyo significado es bosque sagrado, tiene relación etimológica con palabras que determinan lugar como locus, y sagrado como logia. Lucus designa un lugar sagrado.
El convento Lucense tenía como poderes antiguos y entre otros: ser el territorio del Finis Terrae, del Ara Solis, de las Aras Sestianas, del Miño, de Lucus Augusti, “el bosque sagrado de Augusto” e innumerables santuarios a los Lares en sus caminos, cuna de Prisciliano y de Egeria y final de Callis Ianus.

El convento Lucense, como su nombre acredita, es convento sagrado, tierra sagrada para Augusto, la etimología de su fundación lo dice claro para los siglos venideros, aunque ahora leamos muchas cosas sin saber que significan realmente.

El llamado convento Lucense fue poseedor de poderes de carácter pagano, y estos fueron expropiados por el catolicismo en siglos posteriores. La historiografía católica presenta innumerables invenciones que solo intentan enmascarar el origen de los cultos antiguos en Hispania.

En la edad media el lugar llamado “Campus Stellae” Campo de la Estrella (Compostela), en el convento Lucense, recibe la invención de la tumba de Santiago. Esa invención solo es una redefinición de lo que “habitaba” en su territorio. En la antigüedad los lugares señalados por las estrellas en el cielo, son los lugares sagrados.
El convento Lucense es la tierra de la puerta de occidente, Ianua foris, puerta protegida por Jano y es a partir de la edad media cuando el poder católico refunda un nuevo lugar bajo apariencia cristiana.

Sin embargo esta refundación es solo un cambio político de conveniencia, se traslada el poder sagrado desde la antigua ciudad de Lucus Augusti, capital del territorio en la época antigua a un nuevo lugar sagrado en Compostela, bajo el dominio franco y asturiano.

Así cada año santo, que se celebra cuando el 1 de Augusto, día del calendario dedicado al dios sol, coincide con el día de la semana dedicado al mismo dios, “dies solis”, domingo, -1 de agosto en domingo-, en el Campo de la Estrella, y siguiendo el ritual del dios Jano, se abre la Ianua foris en la plaza de la Quintana, puerta abierta a oriente, según el rito pagano. (Quintana tiene en su nombre origen romano, señala a la puerta que comunica con el centro, con el lugar donde reside el que manda, con el primero).

En la puerta interior protegida por Jano, Ianua foris, está escrito su nombre en griego, Arjo, "Principium Deorum", el Dios del Principio, el Primero.

Todos los peregrinos que viajan a la tierra santa de occidente solicitan su protección y bendición al cruzar, según el rito antiguo, por debajo de ella.
Este ritual se produce hoy igual que desde hace 2000 años en el convento Lucense. Inicialmente en Lucus Augusti, ahora en el Campus Stellae.

Lo importante permanece..... en el Convento Lucense.

Imágenes en:
http://www.arqweb.com/lucusaugusti/santiago.asp

Publicado con el permiso del Autor:
Carlos Sánchez-Montaña
Arquitecto
Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona
Especialidad de Urbanismo, Historia y Proyecto
www.lucusagusti.net

lunes, 13 de junio de 2005

Reconstrucción Historica y Legio VIIII Hispana

Texto de la conferencia impartida por Primus Minicius Octavianus el 10-06-2005 en León con motivo de la conmemoración del Natalicio de las Aguilas en un acto patrocinado por PROMONUMENTA:
LEGIO VIIII HISPANA




RECONSTRUCCIÓN HISTORICA

La reconstrucción histórica es una actividad que ha existido desde siempre. Ya se tiene constancia de algunas justas medievales en las que se vestían al estilo de la antigüedad, con la intención de revivir los tiempos y las técnicas de romanos o griegos.

Es a partir de la segunda mitad del siglo XX cuando empiezan a surgir grupos de personas, no profesionales, dedicadas a recrear un periodo histórico concreto, con la intención de vivir una experiencia enriquecedora y a la vez cumplir una función divulgativa para el público.

En Europa los primeros grupos son los de recreación de las guerras napoleónicas, mientras que en Estados Unidos tienen mucho éxito los de recreación de la guerra civil. Los primeros grupos de recreación romana surgen a principio de los setenta. Y surgen paralelamente en los dos países que siempre fueron frontera para el Imperio, Inglaterra y Alemania, que por la misma razón también son los dos países con mayor número de hallazgos de arqueología militar y con mayor número de estudiosos del tema.

Uno de los primeros grupos y el único de los pioneros que ha perdurado hasta nuestros días es la Ermine Street Guard, de Inglaterra. Fue fundada en 1972, a partir de un festival organizado en Bentham y Witcombe, para recaudar fondos para la construcción del ayuntamiento. Con ella han colaborado renombrados especialistas como por ejemplo el Dr. M.C. Bishop, que hace poco ha publicado una monografía sobre la lorica segmentata, el Dr. L.C.N. Coulston o la Dra. Van Driel Murray, especializada en cuero.

Otro personaje muy conocido es el Dr. Marcus Junkelmann, que ya en el año 1985 organizó la marcha de un contubernio (8 soldados) vestido a la manera de los legionarios de Augusto, desde Verona en Italia hasta Augsburg, a 540 Km. de distancia. Después se ha dedicado a recrear el Ala II Flavia, una unidad de caballería. También ha investigado y recreado las luchas de gladiadores.

Los grupos pioneros tuvieron que vencer numerosas dificultades, entre ellas la falta de artesanos que pudiesen y supiesen fabricar las piezas del equipo legionario. Las únicas piezas de equipo que podían encontrarse, como por ejemplo reproducciones de gladius o cascos romanos, estaban más basadas en las películas de Hollywood que en los hallazgos de los arqueólogos. Así pues, las piezas tenían que fabricarse ex profeso, y el costo de un equipo era terriblemente alto.

En estos momentos ya contamos con fabricantes que realizan piezas de equipo realistas a precios competitivos, pero casi nunca se puede encontrar todo el equipo necesario fabricado en serie, por lo que en todos los grupos se tiene que poner en marcha un taller propio para poder fabricar ciertas piezas o cambiar y adaptar otras. A pesar de esto, el precio de un equipo completo es aún bastante alto, y quizás esta es una de las razones de que nuestra afición no tenga una mayor extensión entre el público. Un equipo completo puede costar más de 1000 euros.



LA LEGIO VIIII HISPANA


Nuestro grupo nace como una iniciativa dentro de las actividades que lleva a cabo la asociación cultural “Provincia Hispania Novae Romae”.

Pretendemos recrear la Legio VIIII Hispana, de la que se tiene noticia desde principios del siglo I antes de Cristo hasta el siglo II después de Cristo, y que estuvo presente en todos los confines del imperio, desde Hispania hasta Germania y desde Britania hasta Judea.

Participó en las Guerras Cántabras, donde tomó el cognomen de Hispana, en la conquista de Britania, en la guerra contra los dacios, en la represión de la revuelta en Judea.

Nuestra intención es recrear el momento en que, a finales del siglo I a.C., el ejército romano sufrió una evolución rapidísima, paralela a la revolución política y social que estaba sufriendo la sociedad romana. Es el momento en que después de innumerables guerras civiles, la república va a dejar paso a otro sistema de gobierno, Roma se ha convertido en la potencia hegemónica en el mundo occidental, extendiendo su gobierno sin cesar, y las legiones son la punta de lanza de esa expansión. Nos interesa reflejar no solamente el aspecto militar de las mismas, sino también su función civilizadora. Nos interesa el ejército que construía ciudades, vías, puentes, acueductos. El ejército que garantizaba la ciudadanía a los extranjeros que se alistasen, a la vez que les integraba en una cultura y les daba una lengua común.

Y queremos profundizar en el conocimiento de dicho ejército y transmitirlo a los demás a través de diferentes iniciativas, que van desde acciones de arqueología práctica, probando en la realidad las diversas teorías sobre temas militares, participando en eventos públicos, conferencias y exhibiciones, montando exposiciones con nuestros materiales o realizando visitas a colegios y centros de enseñanza. Y queremos enriquecer la experiencia con reconstrucciones de la vida civil, tanto de los trabajadores más humildes como de los políticos más poderosos. Todo ello de una forma didáctica, con la intención divulgadora que nos movía cuando empezamos el proyecto.


PROBLEMAS EN LA RECONSTRUCCION DE LA ANTIGUEDAD


Uno de los problemas básicos con los que nos encontramos los reconstructores de la época romana es la escasez de fuentes de información. Los textos que nos han llegado son pocos y no demasiado fiables, pues en general no han sido escritos por militares sino por historiadores, con poca o ninguna experiencia militar. Por otra parte, las fuentes visuales, frescos, esculturas, relieves, son más fiables pero sufren de la fastidiosa costumbre romana de idealizar las escenas, dotando a sus héroes de armaduras y equipo más propio de los griegos del siglo VI a.C. que de romanos del momento. Otra fastidiosa costumbre de los romanos era la de cremar a sus muertos después de vender todo su equipo militar, normalmente para recoger el dinero con el que pagar la tumba. Otros pueblos tenían la sana costumbre de enterrar a sus muertos rodeados de sus armas y equipo, pero los romanos eran demasiado pragmáticos para hacerlo así.

Un ejemplo claro de la idealización y el uso propagandístico de los monumentos erigidos por los romanos lo tenemos en la famosa columna trajana, fuente de inspiración para todos los aficionados a la reconstrucción romana por la enorme cantidad de información gráfica que contiene, con un nivel de detalle incomparable. En ella se describen las guerras que se libraron para conquistar Dacia, y siempre se ha pensado que se describían de una forma fiable y realista. Pero si comparamos los relieves de la columna, esculpidos por escultores en Roma, que seguramente no estuvieron presentes en el lugar de los hechos, con el Trofeo Trajano, que es un monumento sito en Rumanía, y esculpido por los legionarios que sí libraron las batallas, veremos que la descripción de los protagonistas es muy diferente.
Los legionarios del Trofeo no visten lorica segmentata, de hecho no parece que sigan un modelo único de uniformidad. Usan armaduras reforzadas, que no aparecen en la columna trajana pero de las que sí tenemos constancia de que se empezaron a usar a partir de dichas campañas, y en general nos encontramos con las mismas diferencias que hay entre las fotografías publicitarias de los ejércitos modernos, desfilando por una avenida, y los mismos ejércitos fotografiados en plena campaña.

Otro gran problema es nuestra tendencia a aplicar los esquemas mentales modernos a culturas de las que nos separan miles de años. En el caso del ejército romano, un ejemplo muy claro es el prejuicio moderno de la uniformidad. Estamos acostumbrados a ver ejércitos uniformados, todos con el mismo traje del mismo color y colocado de la misma forma, marchando al paso en formación. Y no somos conscientes de que eso es un invento muy moderno, prácticamente del siglo XVIII, paralelo a la creación de los estados modernos y los ejércitos de leva. Esto se ve claramente en una de las discusiones más virulentas entre los aficionados a la reconstrucción romana a nivel mundial, la discusión sobre el color de las túnicas.

Hay dos escuelas principales, la del color rojo y la del color crudo, o blanco roto. Luego existen varias sub-escuelas que adjudican diferentes colores a diferentes tipos de tropa, como por ejemplo el color azul a los marineros. Cada uno aporta multitud de testimonios, tanto escritos como visuales, para defender su tesis, y lo que ninguno quiere o puede ver es que la única evidencia clara es que las túnicas de los legionarios eran del color que hubiese comprado el prefectus fabrum, o del que se pudiesen pagar en su visita al mercado, o del de la tela que les mandasen de casa. Es decir, que aparte de los colores que tuviesen una significación cultural especial, como el blanco para los candidatos o el púrpura para los generales en el triunfo, los legionarios usaban el color que buenamente pudiesen. Y eso se ve claramente en la mayoría de testimonios gráficos, en los que se pueden ver siempre varios colores mezclados.



VESTIMENTA


La pieza básica de vestido era la túnica. Una simple pieza de tejido de forma aproximadamente cuadrada, y un tamaño de un metro de lado, aproximadamente, cosida por los lados y con sendos agujeros para brazos y cabeza. Podían usarse varias, si el clima era frío. Se confeccionaban con lana o lino, siendo el algodón un tejido relativamente exótico y caro en aquella época.

En época romana no se confeccionaban las prendas de vestir como es usual en nuestros tiempos.. Lo que se hacía era usar la tela tal como salía del telar y doblarla o fijarla con agujas o broches, para que adoptase formas agradables y elegantes. Los telares tenían medidas prefijadas, por ejemplo dos metros por uno, y de esos telares salían las túnicas para adultos. Las franjas que se usaban en las túnicas civiles, llamadas clavii, ya se tejían en el telar, formaban parte de la tela en vez de estar cosidas o pintadas a posteriori. La abertura para la cabeza ya se tejía también en el telar, dado que la urdimbre tenía un sentido perpendicular a la medida mayor, y así no era necesario coserla. Los extremos de la pieza, que también correspondían con la parte inferior de la túnica, tampoco era necesario coserlos, así que el único trabajo necesario era coser los lados hasta la altura de los brazos.

Una pieza de vestir de dos metros de circunferencia suele quedar grande para el cuerpo de un adulto normal, así que las túnicas se vestían ablusadas, produciendo una gran cantidad de pliegues, tal como se puede ver en varias lápidas de legionarios. De hecho, era tal la cantidad de tela sobrante que en un detalle de la columna trajana puede verse como un legionario que está remando, se hace un nudo en el cogote con el sobrante de tela para que no les moleste. Y este mismo sistema puede verse en otras esculturas y relieves, por lo que sería algo muy usual.

Otro efecto producido por el tamaño de la túnica es que la parte de los hombros cubría gran parte del brazo, por lo que parecía tener mangas aunque no las tuviese. Las túnicas civiles cubrían las rodillas, mientras que las militares quedaban por encima de las mismas, una vez ablusonadas por medio de un cinturón. Sólo los esclavos usaban también túnicas cortas, por encima de las rodillas, lo que no necesariamente tenía que tener una explicación de tipo político o simbólico, pues podía ser simplemente una cuestión de comodidad para los que tenían que realizar trabajos físicos.

No tenemos la seguridad de que fuese normal usar algún tipo de calzoncillos. Sí sabemos que existían los subligaculum, pieza de tela atada con cuerda, a modo de taparrabos, y usada por esclavos, gladiadores y luchadores. Pero no está claro que se usase debajo de la ropa de cada día, y en cambio existen varias textos que parecen indicar que los romanos preferían “airear” sus bajos libremente. Tanto Cesar, preocupado por no enseñar las vergüenzas entre los pliegues de la toga, en el momento de su muerte, como el legionario que provocó una revuelta judía al levantarse la túnica y enseñar sus partes a la multitud en el Templo, parecen indicar una cierta “libertad” en este tema.

Todo parece indicar que el clima de esa época era más cálido que el actual, y realmente no se mencionan muchas prendas de abrigo, y cuando se mencionan suelen ser prendas “de fortuna”, como las tiras de tela usadas en piernas y brazos, enrolladas a modo de vendas, en vez de usar mangas largas o pantalones (Braccae). Estos se empiezan a usar por influencia gala y germana, cuando empiezan a verse en Roma cantidades significativas de soldados de esas procedencias. En todo caso, el sobrio gusto romano nunca aceptó de buen grado esas prendas bárbaras, y en el caso de los pantalones, solo llegaban hasta las pantorrillas y se confeccionaban con telas sobrias, no con los vistosos estampados celtas.

Otra prenda usual de los legionarios era la capa, de la que se usaban dos modelos principales, el sagum y la paenula. El sagum era la capa más típicamente militar, un simple rectángulo de lana, usualmente de color ocre o marrón, cogido en el cuello por una fíbula, y que cumplía tanto la función de capa como la de manta por las noches. La paenula era un tipo de capa más elaborado, con un capuchón cosido, y se usaba también en el ámbito civil.


CALZADO


El zapato militar por excelencia eran las sandalias de suela claveteada, llamadas caligae. Un futuro emperador, que de niño era llevado por su padre en las campañas militares que dirigía, y al que las tropas querían tanto que le hicieron unas sandalias militares de su tamaño, acabó adaptando el nombre de las mismas, algo así como “sandalitas”, o en latín Calígula.

Las caligae eran unas sandalias construídas con una sola pieza de cuero, recortada de manera que acabase convertido en una serie de tiras que envolvían el pie, pero que al estar tan abiertas no retenían el agua, si se mojaban, y al tener poca cantidad de material en contacto con el pie, tampoco producían excesivas rozaduras. La suela era otra pieza de cuero, unida al cuerpo de la caligae por un claveteado de puntas metálicas, que le daban agarre en terrenos irregulares.

En los eventos de reconstrucción histórica es muy normal perder alguno de estos clavos, y lo mismo debía pasar en época romana, pues los clavos de caligae son uno de los restos más abundantes en las excavaciones de campamentos militares, y en los escritos de las tabulae de Vindolanda, un campamento romano situado en la muralla de Adriano, en Inglaterra, los pedidos de clavos para caligae son también muy abundantes.

El claveteado se hacía siguiendo diferentes diseños, en algún caso teniendo en cuenta la morfología del pie, es decir, poniendo clavos en las partes en las que el pie hace la presión al caminar, convirtiendo a las caligae en el primer calzado anatómico de la historia. Una especie de Nike de la época. Pero también tenía sus riesgos. Flavio Josefo nos habla de un centurión que, tras escalar las murallas de una ciudad, al llegar a la parte superior, resbaló sobre la piedra debido a los clavos de sus caligae, cayó abajo y murió.

Un dato curioso de las caligae es que se han encontrado varias esculturas y piezas votivas en las que aparecen pies calzados con caligae y calcetines. Estos calcetines estaban confeccionados con tela, pues en esa época no se conocía el tejido de punto. Lo malo es que han servido para reivindicar y darle una pátina de respetabilidad a la desagradable costumbre inglesa de usar calcetines con las sandalias.

Otro tipos de calzado usados por las legiones son los calcei, unas botas más cerradas y altas que las caligae, y las carbatinae, especie de zapatos bajos.


EQUIPO DEFENSIVO


SUBARMALIS O THORACOMACUS

La primera pieza de la armadura estaba confeccionada curiosamente con tela. Era el subarmalis o thoracomacus, y cumplía la misma función que en la edad media cumpliría el gambeson, es decir, proteger la ropa del roce y la suciedad de la armadura y en el caso de la cota de malla, reducir la contusión producida por el impacto de las armas. No tenemos una descripción fiable de su composición, por lo que tanto a nivel de forma como de composición, todo son suposiciones. Puede que estuviese confeccionado con cuero, lo que le añadiría cierta protección contra los golpes o cortes, pero es más probable que, igual que en la edad media, se confeccionase con varias capas de fieltro grueso, de lana o cabello, con lo que se ganaría en protección contra las armas penetrantes, como las flechas.

El subarmalis cumplía también la función de soporte de los pteryges, cintas de tela o cuero que colgaban de la cintura y de los hombros para añadir cierta protección a brazos y piernas. Suponemos que también estaba muy reforzado en los hombros, para servir de soporte firme al peso de la armadura, y en el caso de la lorica segmentata, para mantener la horizontalidad de las protecciones de los hombros.

LORICA HAMATA

Existen tres tipos básicos de armadura (lorica) usada por las legiones romanas. La más extendida, geográfica y temporalmente, es la Lorica Hamata, cota de malla. Ya hemos visto que en Dacia, en contra de lo que nos explicaba la columna trajana, los legionarios usaban mucho más la cota de malla que la armadura de láminas. Las razones pueden ser varias, pero la más plausible, a nuestro parecer, es que la tecnología necesaria para construir una cota de malla, así como la calidad y el costo de los materiales necesarios para obtener alambre de hierro, son muchísimo más asequibles que la tecnología y los materiales necesarios para construir una armadura de láminas.

La cota de malla es más pesada que la armadura de placas, pero es más cómoda de usar, pues se adapta mejor a la forma del cuerpo. Protege menos de los traumas debidos a los golpes de las armas, pues no tienen la capacidad de la armadura de placas de disipar la fuerza del golpe al doblar la plancha metálica, pero eso puede suplirse usando un subarmalis grueso que cumpla esa función. Las reparaciones de la armadura de placas, en plena campaña son muy difíciles, y eso se puede ver por la gran cantidad de piezas, básicamente goznes de bronce, que se han encontrado, mientras que las reparaciones de la hamata son bastante fáciles. El mantenimiento de la hamata es simple, solo es necesario un barril lleno de arena y una cuesta por la que tirarlo con la lorico dentro, mientras que el mantenimiento de la armadura de placas, con sus goznes, tiras de cueros y múltiples remaches, es bastante complejo. Todo esto puede explicar el porqué la armadura de placas tuvo una vida útil de unos 300 años, como máximo, en el ejército romano, mientras que la cota de malla se ha venido utilizando hasta bien pasado el renacimiento.

La lorica hamata tiene un origen galo, solía estar compuesta de anillas de pequeño tamaño, de entre 6 y 8 mm. de diámetro interior, aunque existe mucha variación de tamaños.
Normalmente seguían el esquema de 4 en 1, es decir, cada anilla estaba unida a otras cuatro, y se alternaban filas de anillas remachadas con filas de arandelas macizas, es decir, de aros metálicos conseguidos punzonando chapa, no por medio de alambre.
Debido seguramente a la experiencia de lucha contra galos y germanos, con su uso de espadas largas y golpes dados de arriba abajo, las loricas hamatas tenían una doble capa de anillas en los hombros, para proteger mejor esa parte. No solían tener mangas y llegaban hasta el vientre. Solían pesar sobre los 10 kilos.

LORICA SEGMENTATA

La primera incógnita acerca de este tipo de armadura es su propio nombre. Lorica segmentata es un nombre moderno, inventado en el siglo XIX para nombrarla. Al parecer en las poquísimas ocasiones en las que se refieren a ella los autores clásico, hablan de armadura “laminata”, pero sin que tengamos la seguridad de que se están refiriendo a lo que nosotros llamamos segmentata.

Se han encontrado bastantes restos de este tipo de armadura, básicamente en las fronteras, Inglaterra y Alemania, aunque también en otros lugares, incluso en Israel, lo que invalida algunas teorías que circunscriben su uso a los países de clima frío.

Aparece en el reinado de Augusto, correspondiendo los primeros hallazgos a las excavaciones realizadas en los lugares donde aconteció el desastre de Varo, en Germania.
Otra incógnita acerca de ella es la carencia de precedentes, pues aparece sin que se den otros tipos de armadura de placas menos sofisticadas, que sirvan para trazar una evolución del concepto a lo largo del tiempo.

Era un tipo de armadura que ofrecía una protección excelente contra los golpes y cortes, a la vez que tenía un peso mucho menor que el de los otros tipos de armadura. Pero tal como hemos comentado en el punto anterior, también tenía graves problemas tanto de construcción como de mantenimiento y uso, sobre todo en batalla.

La columna trajana nos da una imagen de legionarios usándola todos y en todo momento, pero se supone que eso era una convención, tanto para diferenciar a los legionarios de las tropas auxiliares, que se representan usando lorica hamata, como para expresar la potencia del ejército romano, que repartía armaduras potentísimas como quien reparte barras de pan.
En realidad es muy posible que solo la usasen alguna tropas, una especie de infantería pesada, que cumplirían objetivos concretos, incluso el objetivo no despreciable de amedrentar con su aspecto al enemigo.

LORICA SQUAMATA

Este tipo de lorica era usado principalmente por los oficiales. Estaba compuesto por plaquitas metálicas, no muy gruesas, unidas entre ellas por medio de alambres y cosidas a una prenda de tela o cuero. La protección se conseguía al sobreponer parcialmente varias capas, como las escamas de un pez, de forma que en todo lugar de la lorica hubiese como mínimo tres capas de plaquitas, lo que daba un grosor suficiente para la protección del usuario.

CINTURÓN

El cinturón no era simplemente una pieza de vestir, destinada a aguantar la túnica. Era mucho más, era el símbolo de pertenencia al ejército. Uno de los castigos conocidos para los legionarios era el pasearse por el campamento sin su cinturón, lo que era considerado como una gran vergüenza. El cinturón era también un signo de identidad y status, pues estaban recubiertos de placas metálicas, y cada cual podía escoger qué placas y de qué metales recubría el suyo. Así pues los cinturones acababan siendo auténticas obras de arte, y solían ser objetos de regalo muy apreciados, para ocasiones especiales, como por ejemplo las promociones de rango.

Como muchas otras piezas de equipo, los cinturones cambiaron a lo largo del tiempo, sufriendo los vaivenes de las modas del momento. En la época republicana se solían usar dos cinturones cruzados, compuestos por placas estrechas de no más de 3 cms de ancho, de los que se colgaban la espada y el puñal. Al final de esta época se empezó a usar el faldellín, compuesto de un número variable de tiras de cuero recubiertas de disco metálicos y rematadas con unos colgantes metálicos de formas diversas. Algunos autores defienden la utilidad defensiva de estas tiras, pero en todo caso sería muy escasa, y es mucho más probable que se usasen por razones estéticas. Y también por el sonido metálico que producían al caminar, pues no podemos olvidar que el sonido a metal contra metal siempre se ha relacionado con el mensaje de “estoy armado”.

En época imperial los cinturones se ensanchan y se pone de moda usar uno solo. Los faldellines se alargan y acortan dependiendo de las épocas, así como se multiplica el número de tiras que los componen.

Sobre el siglo III desaparecen los faldellines y los cinturones acaban siendo muy anchos y pierden las placas que los recubren, a favor de simples piezas metálicas para mantenerlos firmes.

CASCO

Nuestro grupo usa el Coolus Buggenum, un casco realizado en latón, sucesor de los cascos Montefortino y antecesor de los Gálicos. Todos estos cascos tienen al parecer un origen céltico, por influencia de las invasiones galas en Italia. En principio estaban hechos batiendo una chapa de bronce, por lo que eran de una pieza, incluyendo el cubrenucas. Más adelante se usó el proceso de torneado, usándose la soldadura para unir algunas partes. Solían tener carrilleras, las piezas metálicas que cubrían los lados de la cara, y que se ataban bajo el mentón. A menudo tenían también un soporte en la parte superior para fijar un penacho de crines o plumas, así como unos tubos en los lados para fijar unas plumas.
Todos estos distintivos tenían al parecer una función decorativa pero también de distintivo de grado, pero desgraciadamente no sabemos en qué consistía.
La evolución de los cascos fue añadiendo protección a las diferentes partes del casco, empezando por el añadido de los resaltes del frontal, para endurecer el metal en esa parte, las protecciones para las orejas en los cascos gálicos, el progresivo aumento de tamaño de las carrilleras, el añadido de los refuerzos cruzados en la parte superior del casco, provenientes de las guerras en Dacia, y finalmente el abandono de los cascos de una pieza por los cascos de dos, cuatro o más piezas, de construcción más simple y precio más asequible.

ESCUDO

A diferencia de otros pueblos, los romanos siempre usaron escudos grandes, alargados, que cubriesen casi todo el cuerpo. A menudo eran curvos para desviar los golpes con más efectividad.
Nuestro grupo usa unos escudos basados en el hallado en Fayum (Egipto), y que pertenecía al parecer a un legionario romano. Tiene un tamaño de 120 cms por unos 70 de ancho. Forma curvada y extremos redondeados. La parte que protege el agarrador, llamada umbo, es de madera en el original, pero nosotros hemos preferido usar umbos redondos de metal, como los encontrados en Alesia y La Cloche. Está compuesto por varias capas de madera, en el original de listones encolados y dispuestos en sentido perpendicular al de la capa anterior. El grosor total es variable, desde más de 10 mm en el centro hasta poco más de 5 mm en los extremos. Encima de la madera se encolaba una o varias capas de tela o cuero crudo, para darle resistencia a los golpes. Los bordes se protegían por medio de un reborde de metal, cuero crudo o la misma tela con la que se había forrado el escudo.
Por último, se pintaba la enseña de la legio, en colores vivos. Según se puede extrapolar de algunos textos antiguos, los motivos pintados en los escudos eran la principal identificación de las diferentes unidades del ejército. Estos textos explican que unos soldados se hicieron pasar por tropas enemigas simplemente cogiendo unos escudos de enemigos muertos. Y en otro texto, un general romano advirtió que habían llegado tropas de refresco enemigas solamente por el dibujo de los escudos.
El escudo tenía un papel muy importante en la esgrima romana, pues aparte de parar los golpes del enemigo se usaba como arma en sí mismo, para golpear con él al contrario y abrir sus defensas para poder pinchar con el gladius.
El escudo romano evolucionó recortando sus extremos hasta llegar al modelo imperial, de forma rectangular. Las tropas auxiliares y de caballería solían usar unos escudos planos de forma ovalada. A partir del siglo III se fueron poniendo de moda los escudos redondos, y de forma convexa.


EQUIPO OFENSIVO

La mejor arma de las legiones no eran las espadas o las lanzas, la mejor arma era el concepto de ejército profesional, la importancia de la disciplina, la especialización de los legionarios en diversos temas que les hacía capaces de construir un campamento fortificado en horas o un puente sobre un río caudaloso en pocos días. La veteranía de las tropas, que les permitía mantener un ritmo de marcha de más de 40 kilómetros diarios durante semanas, la intendencia especializada que les proveía de todo lo necesario por muy distantes que estuviesen de sus campamentos. Todas estas razones son las que les permitieron ganar prácticamente todas las guerras en las que participaron, aunque perdiesen algunas batallas.
Pero no podemos substraernos al atractivo de las armas que utilizaban, especialmente las más conocidas, como la espada (gladius) o la lanza (pilum).

GLADIUS

Algunos califican al Gladius de las legiones romanas como el arma de mano que más víctimas ha causado en la historia del hombre. No sabemos si es así, pero desde luego que es una de las espadas más famosas de la historia.

Su nombre es Gladius Hispaniensis, y según los clásicos fue adoptada después de sufrir los efectos de las espadas hispanas, de efectos devastadores según los legionarios que los sufrieron.

Parece ser que es una evolución de los tipos de espada LaTène celtas, que habían evolucionado en Hispania acortando su longitud para poder ser usados como estoque, como arma de punta.

Es una espada de longitud media, sobre 70 u 80 cms en los primeros modelos, de unos 4 cms de ancho, con lados que forman unas pequeñas curvas, lo que se llama cintura de avispa, dos filos laterales y una punta muy aguzada. Tiene una sección en forma de rombo.
Por su forma y tamaño es apropiada tanto para cortar como para pinchar, aunque la esgrima romana favorecía la estocada, pues se consideraba mucho más efectiva en combate.

Nuestro grupo usa el modelo Mainz, por el lugar donde se encontraron los primeros restos, que es una evolución del original Gladius Hispaniensis, algo más corto y ancho que el original. La empuñadura, guarda y pomo solían ser de materiales orgánicos, madera, marfil o hueso, y las vainas solían ser de madera recubierta de cuero y metal, en algunos casos estaban ricamente decoradas. Los oficiales llevaban la espada en el lado izquierdo, pero los legionarios lo llevaban en el derecho, lo que parece contradictorio pero tiene su explicación si tenemos en cuenta que en el lado izquierdo sujetaban el escudo. Aunque requiere cierta experiencia es posible desenfundar la espada desde el mismo lado derecho.

El modelo Fulham es un modelo de transición, con los lados paralelos pero manteniendo la punta muy aguzada, y dio paso al modelo Pompeii, el más usado durante el Imperio, que mantenía los lados paralelos y tenía una punta menos aguzada, para impedir que se clavase en el hueso, lo que podía dejarte desarmado en combate.

Posteriormente empezaron a usarse las llamadas spatha, que eran mucho más largas y provenían de los guerreros germanos que componían el grueso del ejército romano.
PILUM

El pilum es el arma arrojadiza por excelencia de las legiones romanas. Tiene un asta de madera no demasiado larga, a la cual va unida por remaches una punta de hierro muy larga y delgada, con un final muy aguzado. Estaba diseñado para poder atravesar escudos y cotas de malla, cumpliendo una función doble, pues aunque al atravesar el escudo no hiriesen al portador del mismo, al quedar clavado lo inutilizaba y obligaba al portador a quedar desprotegido. Algunos sostienen que la delgadez del pilum, así como la utilización en algunos casos de un trozo de madera en vez de remache en el extremo del asta, estaban diseñados para que al golpear contra los enemigos se rompiesen o doblasen de forma que los mismos no pudiesen reutilizarlos contra los que los habían lanzado.
PUGIO

EL pugio era una especie de puñal corto y ancho, de probable origen hispano, y que tenía una función más de ornato y prestigio que de uso común.
Solían estar guardados en vainas ricamente decoradas, con material nobles. Solían estar damasquinados con hilo de plata u oro. Su uso declinó en el siglo II pero volvió a estar de moda en el III.
Los legionarios invertían mucho dinero en ellos, convirtiéndose en una especie de inversión para los tiempos malos.

OTROS

Arcos, hondas, lanzas, jabalinas.