miércoles, 12 de noviembre de 2003

El Mitraísmo, Una Religión Fuente y Competidora del Cristianismo

Entre las religiones orientales que fueron populares en el Imperio Romano, pocas son tan fascinantes como el mitraísmo. He estado carteándome con un amigo, y hemos llegado a acumular unos datos sobre esta religión.

Antes de nada, creo necesario aclarar una cuestión sobre el mitraísmo: No es exactamente lo mismo Mitras que Mithra.

Existió un culto romano al dios solar, Mitras, que no era exactamente igual al culto original, de origen persa, a una deidad solar llamada Mithra. Aunque el culto a Mitras derivó sin duda del culto a Mithra.

El culto romano se extendió por el imperio desde el s. I d.C. hasta el s. IV d.C. Las únicas fuentes con las que contamos para conocer su liturgia son los lugares de culto o mitreos, esparcidos por casi toda Europa. Una curiosidad importante es que uno de los centros importantes del mitraísmo era Tarso, en Cilicia, localidad natal de nuestro Saulo o Pablo. Sospechosa coincidencia que a mi me da que pensar.

La relación entre ambos cultos fue defendida durante muchos años por el experto Franz Cumont pero tropezaba en un punto débil, la interpretación de la tauroctonía, la cual no tenía precedente en el culto persa. Pero estudios mas modernos como los de David Ulansey lo interpretan con representaciones de constelaciones zodiacales, que no presentarían ese aspecto en los siglos en los que el culto romano se esparció por el imperio. Otros ya lo aproximan a interpretaciones antiguas persas (bibliografía: Mary Boyce's and Frantz Grenet's “History of Zoroastrianism”,1991).

Pero aún dejando aparte el culto romano, el original culto al Mitra persa, tiene muchísima similitud con el cristianismo. ¡Y aquí si que no cabe duda de cual es anterior al otro! La primera referencia a estos cultos la tenemos en los Vedas de la India, no se en que milenio antes de Cristo. Fuera de la India aparece en el reino de Mitanni en el 1500 a.C. y sobre el 600 a.C. ya tenemos a Zoroastro y su Mazdeísmo.

El Avesta es el libro sagrado introducido por el profeta Zarathustra (o Zoroastro). En él encontramos muchos conceptos, entre otros:

- La creencia en dos poderes: Uno bueno (Ahura Mazda), y otro malo (Ahriman).
- El concepto de la Santísima Trinidad (compuesta por Ahura Mazda, el Dios Mithra y la Diosa Anahita)
- La Creación del Universo, de la primera pareja humana, del paraíso y del infierno
- El diluvio universal, la salvación de una familia y de una pareja de cada animal en un Arca
- La existencia de los ángeles, los arcángeles, y los demonios
- El juicio las almas después de la muerte física y la resurrección de las mismas
- El concepto de un juicio final
- El del envío de un salvador y redentor hecho hombre que vendría a rescatar a los seres humanos de las manos del maligno.

En la teología mazdeista, ese salvador y redentor era el dios Mithra, nacido de una virgen (Anahita), en una cueva, con bueyes, pastores, tres magos, la estrella, la crucifixión, la resurrección, etc…

¿Todo muy familiar, no os parece? Está claro que el pueblo judío bebió en estas fuentes durante su éxodo en Babilonia.

El Mitraísmo era Religión de Estado en Cilicia, Partia, Capadocia, Armenia, Bitinia y el Ponto. Duris (historiador del Siglo IV a. de C.) habla ya de fiestas celebradas en honor de Mithra de 6 días de duración, que eran abiertas por el propio rey. Los piratas cilicios ya celebraban los Misterios de Mithra, y los propios reyes del Ponto solían llevar el nombre de Mitrítades.

El primer documento escrito (por Plutarco) que habla de los Misterios de Mithras data del año 67 a. de C. Vencidos los piratas cilicios por Pompeyo y vendidos como esclavos, éstos esparcieron el Culto a Mithras por el resto del Imperio. Las legiones romanas destacadas en el Oriente Próximo lo consolidaron en Roma, y en el Siglo I ya se encontraba extendido en la Urbe, donde un enorme número de altos funcionarios y miembros del ejército participaban de las ceremonias mitraicas.

El culto a Mithras arraigó en tiempos del emperador Domiciano, y fue establecido con regularidad por el emperador Trajano. Era especialmente fuerte entre las filas de los soldados, quienes lo esparcieron por todo el imperio con rapidez.

Al final del Siglo I de la E.C. se encontraba extendido por todo el imperio, desde Escocia hasta Alejandría y España, pasando por Roma, los actuales países danubianos y el norte de África, y contaba con muchísimos cientos de miles de miembros.

En Roma se celebraba el renacimiento mitraico en el mes de Diciembre; exactamente el día 25, desde que Julio César dio su visto bueno a ese día como fecha oficial del solsticio de invierno y más tarde Aureliano fijó el mismo día como celebración del nacimiento del sol.

La Iglesia cristiana, asentada también en la misma Roma, no tuvo más remedio que aceptar la popularidad de Mitras y trató de sustituirlo con un Jesús niño en ese día, aunque tuvo que transcurrir buena parte del siglo IV para que se considerada la Navidad como algo establecido.

A partir de entonces, se consideró el 25 como la celebración del nacimiento de Jesús, y se contaron 9 meses exactos hacia atrás para darle una fecha a la Anunciación, que cayó en el 25 de marzo -cuando Isabel estaba en su sexto mes-.

Con lo que se colocó el nacimiento de Juan Bautista tres meses (más o menos) después de la Anunciación. Así se hacía que su nacimiento cayera muy cerca del solsticio de verano, el 24 de Junio, con lo que la discutida y discutible figura de Juan Bautista, tapaba el otro gran hueco pagano por donde se le podía escapar a la Iglesia gran parte de la nueva parroquia, contraponiendo con éxito las nuevas divinidades a los más antiguos y asentados cultos.

Por

Fl. Cl. Salix Davianus Iulianus

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