martes, 30 de septiembre de 2003

Novelas Históricas sobre Roma

Artículo basado en un mensaje publicado originalmente por Crastino en la lista “impromano”.

Un inciso antes de empezar: La novela histórica no es historia propiamente dicha, es literatura, partamos de este hecho. Sin embargo, es un buen punto de partida sobre cualquier tema; hay que tomarla con prudencia, pero es un buen comienzo; el lector interesado en profundizar, echará mano de las fuentes clásicas, las obras de referencia y las monografías especializadas.

Ante todo, recomendamos un libro que trata sobre la novela histórica y donde vienen analizados la mayoría de estos libros y más (todo lo publicado hasta 1995).

Es "De Virgilio a Umberto Eco: La novela histórica latina contemporánea", por Enrique Montero Cartelle y María de la Cruz Herrero Ingelmo. Ediciones del Orto, Universidad de Huelva. Un concienzudo libro desgraciadamente poco conocido, donde se analiza una por una las novelas históricas de temática romana y medieval escritas hasta ese año.

Al leerlo, te puedes hacer una idea bastante buena de su valor y de lo que tratan, tachando o anotando libros a la lista de futuribles sin necesidad de hojearlos :-)

Por supuesto, este artículo no contiene información extraída de este libro (sería una desfachatez)


Novelas Históricas más conocidas

ROBERT GRAVES

“Yo, Claudio” y “Claudio el dios y su esposa Mesalina”.
Sin duda, de las mejores novelas históricas jamás escritas. Publicadas en el Reino Unido por primera vez en los años 30 del siglo XX, la serie de televisión de la BBC les dió fama universal: Para la posteridad, Derek Jacobi será el tartamudo emperador Claudio. La traducción de Alianza Editorial de los años 70 deja algo que desear, pero se lee muy placenteramente. Una obra cumbre.

"El Conde Belisario"
Como todas las de Graves, muy amena. Además, en esta obra de tema romano-bizantina no se deja llevar por sus teorías matriarcales y fantástico-religiosas. Se ciñe bien a la historia e inventa sólo detalles, y muy divertidos. Un Belisario y una corte bizantina tan entrañable como su Claudio, aunque narrado por su secretario. Parece fallar el final, donde simplemente describe la leyenda popular de Belisario anciano y ciego pidiendo limosna. Una historia dramática demasiado del gusto de Graves.

COLLEEN MCCULLOUGH (sin duda una favorita).

“El primer hombre de Roma”, “La corona de hierba”, “Favoritos de la Fortuna”, “Las mujeres de César”, “César” y “El caballo de César” (las cinco primeras en Planeta, la última en Ediciones B, recién publicada).

Narran el período tardorrepublicano, desde el 110 al 42 a.C. Por estas voluminosas novelas (una media de 750 páginas cada una), espléndidamente escritas y profusamente documentadas (teniendo en cuenta que la autora es neurofisióloga de profesión), pasan los grandes personajes del último siglo de la República: Mario, Sila, Livio Druso, Pompeyo, Craso, Catón, el joven Octavio y, por encima de todos, César, el héroe de la autora (se le va en múltiples ocasiones a la autora la objetividad).

Excelentes novelas, son más que una simple novela histórica: en diversas ocasiones, la autora ejerce de historiadora e interpreta algunas cuestiones a su manera. A muchos les sorprenderá el relato de Pompeyo o Cleopatra. Sencillamente, genial. Libros caros, una media de 20 euros o dólares cada uno, los cinco primeros volúmenes están también en edición de bolsillo (Booket). Para la edición en inglés, Random House Books la tiene de todos los volumenes en bolsillo, a un precio de 7'99 libras esterlinas cada una (unos 11 euros o dólares), mas gastos de envío.

LINDSEY DAVIS:

La serie de Marco Didio Falco, un investigador privado en la Roma de Vespasiano. Hasta el momento son 14 volumenes, de muy agradable lectura (en ocasiones no se puede evitar soltar una carcajada ante los comentarios o las aventuras de este cínico investigador privado). Pero la amenidad no está reñida con el rigor histórico, y en cada novela la autora nos sorprende con unos conocimientos exhaustivos de determinados aspectos de la civilización romana.

Las novelas, que se inician en el 70 d.C. y de momento han llegado hasta el año 74, son las siguientes:

a.. “La plata de Britania”: Sobre una conjura contra Vespasiano, y con el mundo de las minas como tema de fondo.

b.. “La estatua de bronce”: Continuación de la trama anterior, nos ofrece una panorámica de la Italia meridional en
esta época.

c.. “La Venus de cobre”: Los libertos y las tramas inmobiliarias en una ciudad como Roma.

d.. “La mano de hierro de Marte”: La revuelta de Julio Civilis en Germania. Como telón de fondo, un vistazo a la vida en
un campamento militar de provincias.

e.. “El oro de Poseidón”: La compra-venta de obras de arte.

f.. “Último acto en Palmira”: Un viaje a Nabatea, la Transjordania y Siria, con una mirada a una compañía teatral como
tema de fondo.

g.. “Tiempo para escapar”: Los bajos fondos y las mafias en Roma.

h.. “Una conjura en Hispania”: La producción y comercialización del afamado aceite hispano.

i.. “Tres manos en la fuente”: Un asesino en serie pone en jaque a Roma, mientras la autora nos ofrece una visión de
los alcantarillados y los acueductos romanos, la distribución de agua en una gran capital.

j.. “¡A los leones!”: El mundo de los gladiadores y las luchas con fieras, en Roma y en la Tripolitania (norte de África).

k.. “Una virgen de más”: La religión romana, las cofradías y colegios sacerdotales en Roma.

l.. “Oda a un banquero”: Una divertida imagen del mundo editorial romano: escritores, copistas y editores.

m.. “Un cadáver en los baños”: Una empresa de arquitectos y constructores en el Londres romano.

n.. “El mito de Júpiter”: Las mafias en Londinium, capital de la Britania romana.

Publicadas todas ellas por Edhasa, las once primeras lo están en formato bolsillo, a un precio que ronda los 8 euros. Al margen de la serie de Marco Didio Falco, Davis ha escrito también una novela histórica sobre Vespasiano, “La carrera del honor”, también en Edhasa y también en bolsillo.

STEVEN SAYLOR

Su serie “Roma Sub Rosa”, con el inefable investigador Gordiano el Sabueso, nos ofrece un relato de las décadas finales de la República:

a.. “Sangre romana”: El caso Roscio y la dictadura de Sila como telón de fondo.

b.. “El brazo de la justicia”: Marco Craso, una plantación esclavista y la revuelta de Espartaco como telón de fondo.

c.. “El enigma de Catilina”: La famosa revuelta catilinaria, el impetusoso Cicerón y unos crímenes en una granja en las
afueras de Roma.

d.. “La suerte de Venus”: El caso Celio, Clodia y Catulo y el asesinato de un embajador egipcio.

e.. “Asesinato en la Vía Apia”: El asesinato del tribuno de la plebe Publio Clodio y el discurso ciceroniano en defensa de
Milón.

f.. “La casa de las Vestales”: Relatos cortos sobre Gordiano el Sabueso.

Todas estas novelas han sido publicadas por Emecé (actualmente bajo el nombre Salamandra). Las últimas novelas de Saylor con Gordiano como protagonista son “Rubicon”, “Last seen in Massalia” y “A mist of prophecies”, publicadas en inglés, aún no traducidas y que se pueden comprar en www.amazon.com

Estos son algunos de los autores más relevantes. La siguiente relación son novelas históricas de distinto signo, que se pueden encontrar en las librerías:


Novelas históricas menos conocidas

a.. REX WARNER: “El joven César” y “César imperial”, una novela de César en primera persona. Un relato de sus
andanzas contadas por él mismo. Edhasa.

b.. ALLAN MASSIE: “Augusto”, “Tiberio” y “Marco Antonio, el triunviro”, novelas escritas en primera persona. Bien
escritas las dos primeras, con traducciones algo flojas, no son sin embargo de lo mejor que se ha escrito.
Recientemente publicó “Roma después del incendio”, ambientada a finales del reinado de Nerón. Edhasa.

c.. GORE VIDAL: “Juliano el apóstata”. Buena novela de este escritor y guionista norteamericano. Un buen relato del
emperador Juliano, contado por él mismo y con testimonios como Libanio o algunas figuras de la iglesia cristiana al
servicio de Roma. Edhasa.

d.. SIMON SCARROW: La serie sobre Quinto Licinio Cato, un optio (escalafón inmediatamente inferior al de centurión)
durante la conquista romana de Britania por Claudio. De momento, tres volumenes: “El águila del Imperio”, “Roma
vincit!” y “Las garras del águila”. Interesantes, sin duda. Edhasa

e.. PAULINE GEDGE: Sobre la conquista de Britania, una excelente visión de esta autora, su novela “Aguilas y cuervos”,
publicada por Emecé. Los protagonistas son Caradoc, el líder catuvelauno, la reina Cartimandua de los brigantes y
la reina Boudicca de los icenios. Claudio, un joven Nerón, Vespasiano, Suetonio Paulino, Marcial,...también aparecen
aquí. Genial novela, muy recomendable.

f.. MORGAN LLYWELYN: “El druida”, un relato de la conquista de las Galias desde el lado de los galos. Publicada por
Martínez Roca. Muy recomendable, da una visión del mundo celta antes y durante la invasión romana.

g.. CLAUDE CUENI: “El druida del César”, otra visión de la conquista gala, esta vez escrita por un autor francés. No la
he leído a fondo, pero en mi opinión no supera a Llywelyn o el César de McCullough.

h.. GISBERT HAEFS: “Aníbal”, excelente novela de las guerras púnicas, con Aníbal como protagonista no exclusivo, y
un griego, Antígono, que es el alter ego del autor y nos ofrece una historia desde el punto de vista cartaginés.
Publicada por Edhasa, genial novela. Algunos de los personajes de esta novela salen en El jardín de Amílcar, en
la misma editorial, una novela menor del autor.

i.. MARGUERITE YOURCENNAR: “Memorias de Adriano”. Publica por Edhasa (también alguna colección de Planeta), es
más literaria que novela histórica propiamente dicha. Recomendable, aunque a algunos les aburrirá.

j.. MIKA WALTARI: “SPQR. El senador de Roma” ( ambientada en la época de Claudio y Nerón), “Marco el romano”
(un romano en la Judea de Jesucristo) y “El etrusco. La leyenda de los inmortales” (un viaje por el Mediterráneo y
la época inicial de la República romana). Publicadas por Edhasa.

k.. THORNTON WILDER: “Los idus de marzo”. Novela epistolar, nos ofrece los últimos meses de la vida de César.
Edhasa. Un cásico.

l.. WILLIAM NAPIER: “Julia, de Hispania a Londinium”. Una interesante novela, la historia de una joven patricia que vivió
en la Britania del siglo IV. El origen de esta novela histórica está en el hallazgo hace unos pocos años de un sepulcro
en las afueras de Londres, la tumba de una joven romana, que ha dado pie al autor para ofrecernos un relato de la
vida cotidiana de la época. Edhasa.

m.. GILLIAN BRADSHAW: “El heredero de Cleopatra” (sobre la hipótesis de un joven Cesarión que escapa a una condena
a muerte), “El faro de Alejandría” (ambientada en el Imperio romano de Oriente en los años 371-378 d.C.) y
“Púrpura imperial” (en la Constantinopla de Belisario y el Próximo Oriente romano). Publicadas por Salamandra.

n.. MARGARET GEORGE: “Memorias de Cleopatra”, unas supuestas memorias de la reina egipcia, muy voluminosas
(unas 1000 páginas tiene la novela). Interesantes los retratos de César y Marco Antonio. La Fox hace unos pocos
años hizo una miniserie a partir de esta novela, con unos improbables Timothy Dalton y Billy Zane como César y
Antonio respectivamente.

o.. Sobre Cleopatra, también: MICHAEL PEYRAMAURE, “Cleopatra, reina del Nilo”, en Edhasa; CÉSAR VIDAL, “La esclava
de Cleopatra”, en Planeta. Desiguales.

p.. ARTHUR KOESTLER: “Espartaco. La rebelión de los gladiadores.” Publicada por Edhasa, tiene un marcado tono
izquierdista, e incluso utópico.

q.. ROGER MAUGE: “Gladiadores”, publicada por Martínez Roca en la época del estreno cinematográfico de Gladiator,
está ambientada en la época de Tito y la destrucción de Pompeya. Es curiosa por la utilización que hace el autor de
los nombres de políticos y militares romanos republicanos: El protagonista es un gladiador galo llamado Sila (?), y
aparece un tal Sertorio (?), un encargado de un anfiteatro. No comment...

r.. PIERRE GRIMAL: “Memorias de Agripina”, en Edhasa. una incursión de este magistral historiador francés en la novela
histórica.

s.. PEDRO GÁLVEZ: “Nerón, diario de un emperador”. Una novela histórica sobre este emperador, escrita por un autor
español. Grijalbo.

t.. SIEGFRIED OBERMAIER: “Calígula, el dios cruel”. Publicada por Edhasa, una interesante (aunque con un desarrollo
algo irregular) historia sobre el reinado de Calígula.

u.. ANTONIO GÓMEZ RUFO: “Bruto. La leyenda del falso traidor”. Interesante novela sobre el asesino de César,
publicada por un español. En Planeta (en bolsillo, Booket).

v.. JESÚS SÁNCHEZ ADALID: “La luz de Oriente” y “Félix de Lusitania”, dos novelas protagonizadas por un joven hispano
de orígen lusitano a mediados del siglo III d.c., durante la anarquía militar en Roma. Ediciones B (tambien en bolsillo).

w.. TERENCI MOIX: “No digas que fue un sueño” y “El sueño de Alejandría”. Aunque no son novelas históricas
propiamente romanas, aparecen Marco Antonio y Augusto, y nos ofrecen una imagen de estos personajes muy
interesante, a la par que de la Roma antes y después de Actium. Planeta (en bolsillo, Booket).

x.. GARY JENNINGS: “Halcón”, “La historia del godo Thorn y del rey ostrogodo Teodorico el Grande”, a finales del Imperio
Romano de Occidente. Interesante y recomendable. Publicada por Planeta (en bolsillo, Booket).

y.. CONN IGGULDEN: “Emperador. Las puertas de Roma”. Es su primera novela de una trilogía aún no terminada sobre
César. Es, en general, bastante decepcionante. El Aleph.

z.. HUBERT MONTEILHET: “Nerópolis”, tocho divertido y ameno de casi 800 páginas sobre los últimos años de Nerón y
su época. De gran erudición (se nota que el autor estudió en los jesuitas), su intensidad es tan asombrosa que
constituye un manual de instituciones romanas y vida imperial incluso para alumnos universitarios. Esto repercute
en la trama, que se ralentiza, pero que no se hunde, manteniéndose interesante hasta el final debido a un peculiar
sentido del humor, por cierto, muy romano. Si te gustan los datos bien presentados, desde la descripción de los
relojes de sol para pliegue de toga hasta las medidas del terrible Tullianum, y una trama de humor negro, te
hartarás. Protagonizada por un joven patricio, Kaeso, amigo de Pablo de Tarso. Tusquets.

aa.. JOHN MADDOX ROBERTS: su serie SPQR tiene a protagonista a un patricio llamado Decio Cecilio Metelo, cuyo
máximo enemigo es Publio Clodio, futuro tribuno de la plebe. De momento son 7 novelas, aunque en castellano se
han publicado 4: “El misterio del amuleto”, “El templo de las musas”, “La conspiración de Catilina” y “El sacrilegio”.
Algo flojas en general. Plaza y Janés (en pequeño formato, De Bolsillo).

ab.. PHILLIP VANDENBERG: “El divino Augusto”, novela autobiográfica de un Augusto ya anciano, que nos cuenta su
vida durante sus últimos 100 días. Javier Vergara, Editor.

ac.. RENÉ REGGIANI: “Roma contra Roma”, desigual novela ambientada en los años 70 a.C., durante la revuelta de
Espartaco y las guerras contra Mitrídates del Ponto. Pasable. En Planeta.

ad.. JOAO AGUILAR: “Viriato. Iberia contra Roma”. Interesante novela sobre el caudillo lusitano, escrita por un
periodista portugués. Edhasa.

ae.. NORBERT ROULAND: “Laureles de ceniza”, una novela protagonizada por un patricio de familia bien, Lucio Livio,
en los años iniciales del siglo I a.C, la época de Mario y Sila. Edhasa.

af.. JOHN ARDEN: este dramaturgo inglés del siglo XX escribió “Vida de un republicano”, sobre un actor en la Roma de
las guerras civiles entre Mario y Sila. Edhasa.

ag.. RON BURNS: “Noches de Roma” (un investigador en la Roma de Marco Aurelio) y “Sombras de Roma”.
Decepcionantes novelas históricas ambientadas en la época del Triunvirato de Octavio, Antonio y Lépido. Edhasa.

ah.. ROSS LECKIE: autor de la trilogía formada por “Yo Aníbal, general de Cartago”, “Escipión el Africano” y “Carthage,
a novel” (aún no traducida). Comete bastantes errores históricos, que le restan equilibrio al resultado final. Las
dos primeras publicadas por Salamandra.

ai.. ANTONIO PRIANTE: “Lesbia mía”, deliciosa novela breve sobre los amores entre el poeta Catulo y la dama romana
Clodia, hermana del tribuno Publio Clodio. Publicada por Seix Barral.

aj.. LEWIS WALLACE: “Ben Hur” (Edhasa); y F. BULWER LYTTON: “Los últimos días de Pompeya” (Ediciones Libra); y
HENRYK SIENKIEWICZ: “Quo vadis?” (Valdemar), tres clásicos del siglo XIX.

ak.. HERMANN BROCH: "La muerte de Virgilio". Obra cumbre de la narrativa del siglo XX. Pura literatura y casi nada de
historia para narrar los últimos momentos de Virgilio. Pero es fascinante su uso de las formas retóricas antiguas y
su lirismo para narrar los sentimientos del personaje, con el que se identifica por completo. Una visión muy personal
pero atractiva de Virgilio y su época.

Al.. ANTHONY BURGESS "El reino de los Réprobos". El siglo I en Palestina y Roma desde Cristo a Masada escrito de
manera admirable por un buen literato. Visión crítica de los primeros cristianos. Buena trama y nada de "supuestos
históricos" para amenizar el relato: la mayoría de los personajes son populares y los personajes históricos aparecen
sin salirse de lo que sabemos de ellos. Editorial Edhasa.


Por último, dos referencias recientes aún no publicadas:

a.. Por un lado, MAX GALLO y su novela en francés “César Imperator”, publicada por XO Éditions.

b.. DAVID WISHART y su serie sobre el investigador Marcus Corvinus, ambientada en la época de Augusto y Tiberio, en
inglés y no traducidas aún: “I, Virgil”; “Ovid”, “Nero”, “Germanicus”, “Sejanus”, “The Lydian baker”, “The horse coin”,
“Old bones”, “Last rites” y “White murder” (ésta se publica en el 2003, muy reciente).

Bien, como podéis ver hay mucha novela histórica sobre Roma. Y esta es sólo una selección de lo que se puede encontrar en las librerías. Personalmente, recomiendo clásicos como Gore Vidal y Robert Graves, y series magistrales como las de McCullough, Davis y Saylor. Aunque sobre gustos...


Por Crastino & Gnaeus Salix Galaicus

jueves, 25 de septiembre de 2003

Los precedentes judaicos del mensaje cristiano

Es interesante cómo surgió el “mensaje cristiano”.

Antes de examinar los condicionantes socio-económicos de la Judea Romana, estaba convencido de que el Jesús histórico había sido un pacifista convencido, y que sus ideas se inscribían dentro de la escuela de pensamiento de Hil·lel el viejo (75 a.C. - 10 d.C.), de hecho si uno relee atentamente los escritos de ese rabino en la Mishnáh se percibe cierto olorcillo cristiano:

"Lo que no quieras para ti, no lo quieras para los demás. Eso es toda Ley, lo demás es comentario", es decir Hil·lel al igual que el Jesús de los evangelios parece oponerse a la interpretación religiosa de los saduceos-fariseos.

Parece razonable suponer que el cristianismo surgió a partir de varias corrientes anteriores en el judaísmo. De hecho, el cristianismo en cierto modo también incorporó muchos de los ideales de la facción más helenística del judaísmo (la tolerancia hacia los gentiles, la creencia de que "el Reino de los Cielos" está abierto a los hombres de todas las etnias, la lasitud con respecto a la aplicación de la Ley...).

Así que parece claro que evidentemente antes de Jesús ya había ideas "cristianas" en Palestina. De hecho Renan sugirió que Hil·lel había sido maestro de Jesús, cosa descartada. Pero no olvidemos que existía la llamada , una escuela fundada por el viejo rabino que continuó sus ideas. Ésta pudo influir en el propio Jesús o en discípulos "cristianos" posteriores. La única pieza que me falta por encajar es cómo en los evangelios se vuelve al pacifismo Hil·leliano tras una fase más “belicista” (como veremos en otro artículo). Esta es mi idea:

1) Está claro que la escuela algo antes de Herodes el Grande, la escuela de Hil·lel (y seguramente otros movimientos similares) abogaron por una forma de judaísmo menos legalista y más centrada en la idea de hacer el bien al prójimo. En el fondo estos movimientos constituían una forma de "rebelión o reformismo revolucionario-religioso".

2) La adversa situación político-económica del 4 d.C. al 68 d.C hizo ganar preponderancia a los partidarios de una "rebelión o reformismo más radical y práctico". Es la era de los caudillos mesiánico-militares de los que nos habla Flavius Josephus, caracterizado por una guerra de guerrillas abierta.

3) Tras la destrucción del templo por Titus en el 70 d.C. y el aplastamiento de los movimientos mesiánico-militares cuyo último centro de resistencia fue Masada (al mando de Manahem hijo del ya mencionado Judas de Galilea), estos movimientos pierden importancia. La facción partidaria de una "revolución pacífica" hace valer la idea de que todos los Mesías militares eran falsos Mesías y que el reino del auténtico Mesías no es de este mundo. Y así surge la idea de un Mesías espiritual no militar. Es decir, estamos tenemos un cristianismo en ciernes.

Evidentemente esta es sólo una hipótesis razonable de la secuencia de acontecimientos, compatible con el hecho de que entre los primeros apóstoles encontráramos celotes como Santiago y Juan de Zedebeo, Shimón el Zelote o Judas Iscariot. Pero desde luego, pienso que las condiciones materiales y políticas de la época de Jesucristo hacen poco probable que este fuera un Mesías tan espiritual como sugieren los evangelios. Esto se explicará en otro artículo.

Hechos cronológicos y geográficos

Claro que hay un “pero” fundamental, y es que la doctrina cristiana tomó su forma definitiva con San Pablo; esto es, antes de la caída del Templo. Piensa que, según la inmensa mayoría de las dataciones, los Evangelios sinópticos son *anteriores* a la destrucción del Templo.

Frases de los Evangelios como "Yo no vengo a traer la paz..." hablan, en mi opinión, de una revolución. Pero de una revolución más religiosa que política, según la interpretación ortodoxa de la Biblia.

Yo creo que este significado depende de la época. Como explicaba en 1), 2) y 3), la "revolución" de Hil·lel a la que tanto costó imponer sus ideas dentro de la jerarquía religiosa del judaísmo es una "revolución" espiritual. Pero los problemas socio-económicos de Judea le dieron su carácter político a la revolución de las gentes que vivieron en Qumrán... Claro que una vez perdida la guerra y arruinadas las esperanzas era un buen momento para que la facción más espiritual contraatacara en un terreno menos político.

Se puede aducir que “¡es que los habitantes de Qumran no eran celotes!... Eran esenios; puritanos religiosos contrarios a la violencia. No vivían en cuevas para ocultarse; vivían en cuevas para mantenerse separados del pecado.”

El problema con las 11 cuevas de Qumrán (1Q, 2Q, ..., 11Q) es que tenemos cierta diversidad de materiales:

(a) La cueva 1Q es la más interesante, la primera en ser descubierta y la que proporcionó la mayoría de materiales. Aquí hallamos sobretodo fragmentos del Pentateuco, con lo cual no hay problemas para adscribirlo a los "essenoi" (arameo Has'en o Has'ayya)

(b)Pero junto a estos materiales se hallaron también otros materiales, por ejemplo en 7Q se hallaron fragmentos del nuevo testamento! lo que o bien supone la aceptación de los esenios de ideas cristianas (cosa dudosa ya que lo que nos explica Plinio el Viejo y Flavius Josephus estos habrían estado cerca de la línea ideológica de los saduceos y fariseos, a quienes los cristianos y los mesías militares se oponen). Lo que sugiere que en estas cuevas NO SÓLO HUBO ESENIOS. La datación arqueológica de los textos cristianos indica que fueron algo posteriores al año 70.

(c) Los textos q a mi me parece más interesantes son y son para mí estos textos los que se inscriben dentro de la TRADICIÓN MESIÁNICA militar (estos hallazgos se encontraron sobre todo en 4Q (pero también en 1Q).

Realmente la zona de Qumrán era una especie de lugar perdido de Dios donde iba toda clase de gente en busca de seguridad o marginalidad. No sólo esenios y cristianos primitivos, sino también presos fugados, zelotes en busca de refugio, etc.. En aquellos tiempos debía estar bastante concurrida :-)

Las "facciones espirituales", tanto los esenios, como los bautistas, como los cristianos, son *anteriores*, si, también a la revuelta y a la destrucción del Templo. Pero siguieron existiendo tras la misma.

Se me ha señalado que, quizás, subestimo el nivel de destrucción que originó la respuesta romana del 70 d.C. Muchos consideran que no es que la reconstrucción judía se llevase de tal o cual modo; es que *no* hubo una reconstrucción cultural del judaísmo en Judea. A partir de esta fecha, se supone, el judaísmo pasó a vivir en la Diáspora; Palestina dejó de ser la tierra de los judíos.

En absoluto es así. La rebelión judía de mayor éxito político fue la de Bar Kochba 132-135 d.C. que obviamente también se considero "el Mesías". Acompañando a la destrucción del templo en el 70 d.C. hubo deportaciones masivas fuera de Palestina, pero es a partir de esta fecha cuando los judíos empiezan a tener problemas:
(1) JERUSALEM se convierte en COLONIA ROMANA (Aelia Capitolina)
(2) Se prohíbe a los judíos (bajo pena de muerte) entrar en Jerusalem
(3) Es en este momento cuando empieza la gran dispersión o diáspora no el 70 d.C.

Es cierto que con Caracalla obtendrían los judíos el derecho de ciudadanía, pero el verdadero desmantelamiento de la "judía palestina" no fue en el 70 d.C. sino en hacia el 135 d.C. (anteriormente solo había habido deportaciones de rebeldes).

Pero no es todo. Tampoco ésta última fue la decisiva. La guerra de 132-135 fue bastante más brutal y cruel que la de 66-70 y sus efectos fueron también más decisivos para la historia del pueblo judío. Después de la guerra del 66-70 los romanos permitieron la existencia de un nuevo consejo judío que sustituyó al Sanedrín y poseyó cierto autogobierno. Todo lo contrario después de la revuelta de 132-135. El pacífico y culto Adriano no tuvo piedad con un pueblo que no podía comprender en absoluto y lo exilió de Judea, que pasó a llamarse Syria Palestina.

Sin embargo, esta medida fue temporal y el exilio no fue tan grande como se piensa, muchos judíos permanecieron en Judea porque la prohibición de quedarse no se aplicó con rigidez y se reinstauró un autogobierno limitado dirigido por un etnarca hereditario ("nasi") que administraba la ley a través de tribunales judíos.

Estos etnarcas (cuya autoridad era reconocida por todos los judíos del imperio) amasaron tanta fortuna que llegaron a tener una corte de estilo real, aunque siempre por debajo del gobernador romano de la provincia, excepto en la época de la anarquía del III, que fueron prácticamente independientes y aplicaban penas de muerte sin consulta al emperador.

En el siglo IV a estos etnarcas se les llama patriarcas y cada vez tienen menos poder debido a la oposición cristiana antijudía, hasta que en el 429 se suspenderá el patriarcado y sus fondos pasan al tesoro imperial. Los judíos se quedan sin cabeza.

Fue por tanto con la llegada del cristianismo cuando Palestina empezó a tener cada vez menos autogobierno y su gente fue presionada por la comunidad cristiana emergente en Palestina. Por eso los judíos sobrevivientes, que aún eran mayoría en dos de las tres provincias bizantinas del territorio, se rebelaron a favor de los persas cuando invadieron Palestina en 613, llegando a ser independientes durante un trienio (614-617) en el que se volvió a instaurar el culto sacrificial en todo el país. La posterior reacción bizantina de Heraclio acabó con un exilio masivo que se puede considerar el definitivo.

Conclusión

En fin, que para los “hillelistas” la "guerra" era contra los saduceos, los fariseos y los escribas; y no contra los romanos . Al menos, si debemos dar el menor crédito a los evangelios sinópticos.

Sí claro en efecto, la propia cita de Eleázar así lo confirma: "La enemistad de un plebeyo [judío] hacia un sabio [judío] es incluso más intensa que la de los paganos hacia los israelitas", pero como este establishment judío se apoya en los propios gobernantes romanos no es de extrañar que los romanos acabaran siendo igualmente odiados por los guerrilleros celotes mesiánico-militares ( no significó 'líder religioso' sino más bien 'caudillo [militar]').

es solo la forma inglesa de la palabra, latín , griego ambos basadas en la forma aramea , pero la forma hebrea (tal como consigné) es . Aclarado el tema de si se debe escribir o pasemos al significado.

Evidentemente 'ungido' significa simplemente 'el que ha sido untado con aceite o cualquier otro pringue'

Con tiempos del rey David como TODOS los cargos importantes políticos, militares o religiosos "se ungían" seguir traduciendo el término por "ungido" (= untado) me parece inadecuado por eso proponía mejor traducirlo por 'caudillo' aunque dada la peculiaridad del término tal vez lo mejor es traducirlo simplemente por 'Mesías' (lo de 'ungido' no añade información y es bastante lioso).

Es verdad que, como se ha dicho muchas veces los Evangelios contienen datos en uno y otro sentido. Pero como la verdad es una creí interesante examinar los hechos políticos para decidir qué es más probable...

Como acabo de explicar el resultado desfavorable de la rebelión judía podría explicar el pacifismo de los evangelios. Creo haber sido bastante honesto en este artículo y nunca he negado que en los evangelios no haya ideas ajenas al pensamiento de ciertos Mesías militares. Pero personalmente creo que estos hechos fueron añadidos con posterioridad bajo la influencia de Pablo y el triunfo de las ideas más espirituales (obviamente las políticas había fracasado y ya no eran viables)

Por Claudius Salix Davianus

Con la colaboración de Gnaeus Salix Galaicus y Gnaeus Salix Astur

lunes, 22 de septiembre de 2003

La Muerte de Vespasiano: Relato corto

Noticia publicada en un periódico de Chicago el 16 de septiembre 2001.

¿Hallazgo arqueológico o material confidencial? (D. Harrisburg)

El 18 de noviembre de 1946, mientras una patrulla militar del ejército de los Estados Unidos vigilaba labores de desescombro, un grupo de operarios encontró una bomba sin estallar en el sótano de una vivienda semiderruida situada dentro del casco antiguo de Mainz (Alemania).

El lugar se acordonó en cuestión de minutos, y dos horas después, la bomba había dejado de representar un riesgo para la población. El equipo que se ocupó de la desactivación, además de retirar la bomba, dejó al descubierto un segundo sótano, unos 15 metros por debajo del primero.

Al efectuar una inspección cuidadosa del lugar, el artificiero P. S. encontró un cofre de plomo, herméticamente cerrado, que entregó al teniente al mando del equipo. Dicho cofre, con inscripciones en lengua latina en uno de sus lados, fue trasladado a Berlín, donde se procedió a su apertura. En su interior se encontraron objetos datados en el siglo I D.C., además de doce tablillas de cera con un relato aparentemente en latín.

Se clasificaron los objetos, y se remitieron las tablillas al Departamento de Lenguas Clásicas de la Universidad de Columbia. No se supo nada de dichas tablillas hasta que, en 1998, durante unas reformas efectuadas en el Smithsonian Museum, se encontraron junto con su transcripción al inglés. Habían vuelto a un cofre, ahora de acero inoxidable, y a un sótano, esta vez fuera de Alemania. Por lo que se ha podido averiguar, siguen en el mismo lugar. La transcripción que sigue se obtuvo por medios pocos ortodoxos (fotocopias no autorizadas), y corresponde a esa traducción efectuada en 1947.

"En este momento, cuando se acerca el fin de mis días, quiero dejar algo de mi memoria entre los vivos, empezando por el relato de algunos hechos que he presenciado, y cuyo origen se remonta a hace más de 60 veranos, cuando el mundo era regido por Tiberius Iulius Caesar Augustus, siendo el año de los cónsules Marcus Junius Silanus Torquatus y Lucius Norbanus Balbus. Hace un par de años no estaba aqui, sino en Italia, cerca de Pompeya. Ahora solo queda de ella el recuerdo; fue una ciudad espectacular, una ciudad en la que me encontré por una serie de circunstancias ajenas a mi voluntad, pero que han determinado que escriba estos hechos. Ni siquiera sé si podré acabar.

Lo único que sé cierto, en este momento, es lo que ocurrió aquel día de junio, desde el momento en el que amaneció, cuando abrí los ojos para empezar la dolorosa rutina diaria. En aquella asfixiante habitación, el hombre, ya anciano, se revolvía inquieto tras una noche de intensos espasmos. Los vómitos, iniciados hacía meses, parecían no tener fin, desde la mañana a la noche, un día y otro; la cabeza parecía a punto de estallarle; sus piernas apenas conseguían obedecer su deseo de llevarlo, entre horribles dolores, hasta la ventana, apartándolo de aquel lecho maloliente y sucio. Incapaz de emitir más allá de un susurro, el hombre miró a su alrededor, y alli, a los pies de su cama, vió a su acompañante más habitual desde hacía unas semanas: era yo, la que no se había apartado de su lado desde el principio de la primavera; esa mujer carente de cualquier atractivo mundano, que parecía, a una edad próxima al fin de su vida, una sombra.

Cuando me vió, en el curso de un acceso febril, hacía tiempo, lo estaba lavando, a la vez que unos esclavos retiraban los ropajes manchados, y un par de médicos bostezaban tras la agotadora jornada, y sacudían la cabeza, no tanto para despertarse, como para dar a entender su incapacidad de hacer nada distinto a lo que ya habían hecho. Al mirarlo con detenimiento, pude ver que observaba con gran atención una gran palangana, repleta de los alimentos que habían entrado y salido de su cuerpo en las últimas horas. No pudo resistir la curiosidad de preguntarme quien o qué era, qué hacía alli, porqué estaba en su habitación, porqué parecía agotada. Ni siquiera era capaz de recordar que me había conocido hacía muchos años, ni de que él mismo me pidió que me ocupase de todo apenas unas semanas atrás. Pero esto ocurrió en abril, en medio de la primavera, y ya había llegado el verano.

Cómo podía ser que esas fiebres, que lo sorprendieron en Roma, que lo habían preocupado tanto al principio, pero que ya eran parte de su existencia, después de dos meses aún no lo hubiesen matado? Cómo, qué clase de prodigio lo mantenía lejos de su último viaje? Acaso no había pasado días enteros trabajando, en medio de tremendos accesos de vómitos, casi bañado en sus propias deposiciones? No era sangre lo último que había salido de su cuerpo aquella noche, mientras un terrible espasmo lo hacía encogerse? Y ese dolor, esa muerte que intuía en sus entrañas, cuándo acabaría de una vez? Estaba presintiendo el final de su sufrimiento cuando me llamó la atención un olor; algo parecía quemarse. Girando la cabeza hacia la ventana, percibí, a lo lejos, unas volutas de humo ascender hacia el cielo. Parecía un incendio. Pero aquel olor no se parecía al de ninguno de los incendios que había presenciado, ni aquí, ni en Roma, ni en ninguna otra tierra. Y yo había conocido lugares lejanos, salvajes y extraños en un principio, y ya parte de mi ser, de mis experiencias, de mis recuerdos. Recordaba las gélidas noches en Germania, con esas lluvias eternas cuando no nevaba, las nieblas de Moguntiacum, con su humedad permanente, y su cálida primavera, los ardores del sol en Creta y en la propia Roma, y ahora, aquel calor. Un calor que no parecía despegarse de los cuerpos, un calor mezclado con escalofríos continuos en su caso. Tenía sed, tenía hambre, pero era peor cada momento, nada parecía querer quedarse en su interior. Otro retortijón le hizo llevarse las manos al vientre, y al apretarlo, ví que notó algo de lo que no se había percatado antes: duro, redondeado, grande, y que crecía dentro de su cuerpo. Se mostró sorprendido por un momento, y enseguida pareció preguntarse qué era aquello.

Un ruido lo distrajo momentáneamente de sus pensamientos, parecía un trueno lejano. Parecía imposible, la mañana era soleada, no se veían nubes.Yo también lo había oido, y me acerqué hasta la ventana. Tampoco ví nubes ni tormentas, pero si las columnas de humo que ascendían desde el otro lado de la bahía, desde aquel monte inmenso que a veces temblaba.

No era un buen augurio; durante aquella larga y agotadora noche había visto una luz surcar el cielo, una estela enorme, con una bola de fuego iniciando el recorrido. Y ahora, esto; el monte inquieto, el empeoramiento del emperador, las otras señales que había presenciado: perros aullando de repente, gallinas que dejaban de poner huevos, aguas que se estancaban en los manantiales sin ningun motivo.

Miré a Vespasiano, y lo que ví fue un cuerpo agotado, que ensayaba sus últimos pasos en este mundo, una mirada sorprendida de repente en unos ojos que ya lo habían visto todo.

No podía comunicarle mis presentimientos a alguien que estaba más allá de toda esperanza, eso lo sabía yo: muchas noches, mientras el emperador se encontraba en un estado a medio camino del sueño y el inframundo, al colocar una sábana limpia sobre su agotado cuerpo, cuando en medio de sus delirios febriles se llevaba las manos al vientre, había podido notar que algo iba terriblemente mal; aquella masa dura no paraba de crecer, y cada día era mayor. No había modo de detenerla, ni de sacarla de aquel cuerpo cansado y a punto de rendirse. La sangre que recogía cada vez con más abundancia, en los vómitos y en las heces, no presagiaba nada bueno. Acaso nadie se daba cuenta de esto? Por qué ninguno de sus experimentados médicos decía nada sobre el asunto?

Las señales eran precisas, el momento de seguir el camino se acercaba: esos ojos desesperados, ese rictus de dolor, esa lenta agonía, toda la crueldad final. Supe que era necesario hacer algo, y hacerlo pronto. Recordé una pócima que recibí en cierta ocasión, en los confines del Imperio.Una pócima que estaba guardada entre mis pertenencias desde hacía tanto tiempo que ya ni lo quería recordar con exactitud, ni las circunstancias dolorosas en que la obtuve.Era algo que reservaba para hacer más corto mi propio final. Acaso puede alguien contemplar el sufrimiento de una persona y no hacer nada? Se puede, en un momento de rendición del propio miedo, hacer el último acto de compasión, el más temido, el menos deseado? Cómo podía ser yo, justamente yo, quien tuviera en las manos la vida de Vespasiano? Aunque aquello no era vida; era solo sufrimiento, desesperación, dolor.

Salí de allí, me dirigí a mi casa, y busqué en aquel viejo arcón de madera, deteriorado por años de viajes, intemperie, golpes, traqueteos, y que contenía tantos recuerdos de mi vida. Entre ropas, pergaminos, alguna joya, vasijas y recipientes, encontré lo que buscaba: un frasco que llevaba conmigo desde hacía 20 años, el salvoconducto a la muerte dulce y rápida que para mi deseaba. No me atrevía a abrirlo, pero si sabía que lo usaría pronto.

Cuando regresé, Vespasiano estaba acostado, y un par de esclavos limpiaban los restos de su último episodio diarreico. No le dije nada a nadie, pero pedí una copa con algo de hidromiel; en ella vacié el contenido de mi frasco, tan blanco como aquel día lejano. Revolví la pócima en el interior del recipiente, y casi llorando, me acerqué a él. No dijo nada, pero levantó la cabeza y se quedó esperando. Qué podía hacer, sino dárselo? Puse la copa cerca de sus labios, y empezó a beber, lentamente al principio, con avidez a continuación. Sorprendentemente, esta vez no vomitó. No tuvo tiempo.

Pidió a los esclavos que lo acercasen hasta la ventana, y mientras lo llevaban, hizo uno de sus cínicos comentarios: "Ya me falta menos para convertirme en un dios". De repente, sonrió, aliviados sus horribles dolores, separado de este mundo, casi flotando en un mar que nadie podía ver. En aquel momento, se hizo la luz en su memoria, y asombrado, dijo mi nombre. Entonces pareció sentir una sacudida, apartó a los esclavos y, sin ayuda, se acercó hasta la ventana. Miraba algo, un algo ausente para todos, y cuya vista parecía confortarlo. Pasaron unos momentos, un breve espacio de tiempo que se hizo eterno, y se quedó quieto, muy quieto; sólo sus manos se movieron para agarrar el cortinaje. Cuando los esclavos se acercaron, les pidió que no lo sujetaran, porque un emperador debe morir de pie. Así, poco a poco, su rostro se fue relajando, su rictus de dolor se desvaneció, pareció quedarse dormido, despacio, muy despacio, hasta que sus piernas no pudieron seguir sujetando su cuerpo, hasta que sus dedos dejaron de aferrarse a las cortinas, a aquella larga vida que ya había dejado atrás. No pude seguir allí, me negaba a verlo sin vida, a presenciar su desaparición en una pira funeraria. Sabía que mis recuerdos no habían muerto, pero mi dolor se fue con él.

No recuerdo cómo salí de allí, en medio de una niebla espesa, que me envolvía y helaba el corazón. Pero no era posible, era el principio del verano, ya había visto el cielo claro. Supe que esa niebla, ese frío, me estaban viniendo del interior.

Nunca sabré cuánto tiempo tardé en recorrer la distancia hasta mi casa, no sé que hice el resto de aquel día, y no me importa no saberlo. Sólo recuerdo que me encontré ante el arcón, que había quedado abierto, y al ver su contenido, ví también lo que había sido mi vida hasta entonces, desde aquel remoto día, hacía 60 años, en que llegué a Roma desde una pequeña población de Germania."


Por Ennia Durmia Gemina

viernes, 19 de septiembre de 2003

Las Sociedades Matrilineales en la Antigüedad

En mi anterior artículo, “La Mujer Etrusca”, he defendido tesis un poco arriesgadas.

A pesar de buscar explicaciones relacionadas con el modo de vida de los pueblos o con los preceptos religiosos que dichos pueblos tienen tampoco he encontrado nada que explique el "posible papel destacado de la mujer etrusca en la sociedad", ni en las condiciones de vida ni mucho menos en lo que sabemos que fue la religión etrusca. He exagerado un poco.

Pero persisten algunas evidencias menores como el que poseyeran su propio praenomen. Tal vez podríamos ver trazas de un antiguo sistema matrilocal. En mi opinión la existencia en el propio latín de una palabra diferente para "tío paterno"/"tío materno": patruus / avunculus (como sucede en todas las sociedades matrilocales) podría tener algo que ver. Naturalmente estoy aceptando la premisa de que la conservación en latín de esta peculiaridad se debe a la evidente influencia etrusca en la primitiva Roma.

Muchos historiadores defienden la teoría de un Mediterráneo y Europa con un extendido sistema matriarcal antes de la llegada de los indoeuropeos. Aunque yo no soy tan exagerado como Robert Graves, que veía diosas madres y poliandria en cada rincón, también creo que el sistema matriarcal estaba bastante difundido por varios pueblos mediterráneos y europeos en épocas antiguas, aunque no en todos.

Es evidente que los etruscos, no indoeuropeos, tuvieron un pasado matriarcal, aunque en época histórica estaba casi desaparecido y se mantenía en fósiles sociales como la famosa libertad de costumbres de las etruscas. “Fósiles” similares a la costumbre cántabra de que las hermanas buscaran mujer para el hermano, que comenta Estrabón. O a esa otra costumbre de la "covada", el que el marido simula los dolores del parto para demostrar que también es hijo/a suyo... un sistema de legitimación simpático, creo.

He reexaminado el tema y he encontrado pruebas nuevas sobre romanos, griegos, germanos y lidios que apuntan en la dirección contraria ... Pero no desesperéis, que es que os haya engañado. Sólo que la historia es algo más compleja :-) ... ¡El tema vale la pena, en serio!

Como dije hay dos buenos motivos para que se dé la matrilinealidad (dícese del orden social en el que los hijos heredan bienes, nombre y linaje de la madre y no del padre).
Estas eran:
a) Necesidad de ausencias prolongadas de los hombres del pueblo (por motivos de guerras, comercio, etc.)
b) Presencia de vecinos también matrilineales (de hecho los pueblos en continua guerra con pueblos matrilineales se ven obligados en muchos casos a adoptar este sistema si quieren defenderse de manea eficiente).

El vocabulario reconstruido indoeuropeo muestra claramente que aquí las mujeres abandonaban su propio hogar para integrarse en la familia del marido (cosa que descarta la matrilinealidad, creo). Por lo que sabemos y lo que intuimos del antiguo vocabulario indoeuropeo reconstruido los indoeuropeos debían ser ganaderos criadores de caballos (*ekwos), cerdos (*porkos), vacas (*gWous) y perros (*kwon), que deambulaban como un pueblo de ganaderos con sus familias. Por lo que sabemos de otros criadores de ganado como los masai, existen buenas razones también para que este tipo de pueblos sean fuertemente patrilineales y mantengan guerras de expansión.

Lo siento pero en la vida hay tantas cosas que aprender que a uno no le queda tiempo sufienciente masai, shilluk, dinka y nuer para poder reconstruir mucho del vocabulario primitivo. Con mis limitados conocimientos solo he llegado por el momento a los numerales del 1 al 10, un par de verbos y los pronombres ... O sea lo más fácilmente reconstructible de cualquier grupo :-).

Aceptemos por tanto como dije que estos indoeuropeos eran patrilineales.

Vamos ahora a por las pruebas de la matrilinealidad en distintos pueblos descendientes de los indoeuropeos:

Germanos

Incluso en las culturas matrilineales los hombres no se resignan a dejar de ejercer su "virilidad", así que si no pueden educar a sus propios hijos (que en general irán a parar a la familia de la madre) pues educarán a los hijos de sus hermanas. A esto algunos pedantes le han llamado AVUNCULOCALIDAD (residencia junto al avunculus = hermano de la madre).

Al fin y al cabo el intercambio de hermanas es una buena forma de hacer alianzas entre hombres, así que... ¿Cómo iban estos a renunciar al fruto de prestar a su hermana a otro hombre? Naturalmente, deciden cuidar a los hijos de sus hermanas.

Pues bien, puestos en situación escuchemos lo que nos dice Tácito: "los hijos de una hermana tienen la misma con respecto a su tío que a su padre ... algunos incluso consideran al primero como el vínculo más fuerte"
Sabiendo lo que es la avunculocalidad no hay problema en darse cuenta de que de la cita de Tácito lo fácil es deducir que los germanos eran matrilineales avunculocales. ¡No os creáis que esto es bastante frecuente en las culturas del mundo!

Griegos

Estrabón escribió que los antiguos cretenses reverenciaban preferentemente deidades femeninas, otorgaban a la mujer una papel destacado en la vida pública y practicaban la matrilocalidad . Claro que estos minoicos no eran griegos... Pero es parecido a lo que pasaba con los espartanos. Plutarco es quien nos dice que en Esparta el matrimonio era matrilocal (los esposos iban a vivir junto a la madre de ella) y que "las mujeres gobernaban a los hombres".

Se trata de algo típico en las sociedades matrilocales: Todas suelen ser bastante militarizadas... Tengo una hipótesis al respecto. ¿Quién podría aguantar en una casa gobernada por su mujer y las parientes femeninas de estas? ;-) ¡Dan ganas de irse a la guerra! ¿Verdad? :-)

Por último Homero nos dice de los micénicos (o eolio-jónicos): "los hijos varones se marchaban a aldeas extranjeras para servir y casarse con las mujeres que poseían allí la tierra" (¡Recordemos que en las sociedades matrilineales son las mujeres quienes heredan!).

Lidios:

Herodoto nos dice que los lidios "tienen la singular costumbre que los diferencia de todas las demás naciones del mundo: que llevan el nombre de sus madres, no el de sus padres" (está claro... Se trata de matrilinealidad :-)

Romanos:

Este caso es dudoso. Ya apunté que resulta extraño que en Latín existan palabra diferentes para tío paterno / tío materno (avunculus / patruus) y para tía paterna / tía materna (amita / matertera). En mi opinión existen palabras diferentes cuando interesa recalcar la diferencia entre algo o cuando no es lo mismo hablar de una cosa que de otra (por algo tenemos una palabra "nieve" cuando los esquimales tienen unas 20 :-). Así que el sistema romano seguramente no era casual ... Visto lo visto con los germánicos, los griegos, los lidios, etc. no va a extrañar que yo diga ahora que los romanos pudieron ser matrilineales copiando las costumbres de los etruscos.

¿Pero puedo ofrecer alguna evidencia más que la mera especulación? Creo que sí .

¿De dónde sale el término ? Pues claramente es el diminutivo de ,'antepasado',así que el tío materno se asociaba con la idea de los antepasados... ¿No sería porque éste era quien se encargaba de la educación de los hijos?

Esto no sería sorprendente. Sabemos que la avunculocalidad es frecuente en muchas sociedades que están a un paso de lograr o de haber logrado formar un estado (todavía quedan sociedades así en el mundo actual) así que no voy a afirmar ni a negar nada sobre los romanos antiguos, pero las evidencias están ahí para que cada cual saque sus conclusiones :-)

¿Cómo concilio yo aquí la paradoja? ¿Cómo es que digo que los indoeuropeos eran originalmente patrilineales y que los pueblos históricos eran matrilinales? Es sencillo.

Casi todo estos rasgos culturales no son inmutables sino que dependen de las condiciones de vida. Cuando los indoeuropeos iban de un lado para otro eran más eficientes como cultura ganadera patrilineal. Pero en los albores del paso de un feudalismo antiguo como el prerromano a un verdadero estado se empieza a requerir que los pueblos étnicamente idénticos dejen de practicar una guerra interna y organicen expediciones largas contra otros pueblos lejanos sin que entre sus aldeas o pueblos haya problemas (permitiendo que las mujeres cuiden bien de los bienes por sí solas) Es decir en este caso lo que conviene es un sistema matrilineal

Los cambios son tan lentos que inconscientemente las necesidades acaban convirtiendo las sociedades patrilineales en matrilineales sin que cada generación sea muy consciente del cambio. Así pues GERMANOS, MINOICOS, GRIEGOS, LIDIOS (y probablemente ROMANOS) mantuvieron estados feudales con organización matrilineal durante la mitad de la edad de Hierro europea. Atrás habían quedado los días del pastoreo (que se hizo menos rentable por el aumento de la densidad de población), porque si se quería producir alimentos suficientes había que acudir a una agricultura intensificable que produce más alimentos aunque hace perder libertad a los individuos y les obliga a trabajar más
.
Con la formación de los estados y el control estatal del ejercito el sistema matrilineal deja de tener el sentido que tenía cuando los proto-estados eran de menor tamaño e incluían sólo unos pocos asentamientos. A partir de cierto punto se forman importantes ciudades con un poder centralizado y expertos militares y sacerdotes, así que los hombres no dependen tanto de las mujeres y estas retroceden en sus derechos y quedan marginadas. Sorprendentemente algunas sociedades como los LIDIOS y tal vez los ETRUSCOS en una época algo anterior mantuvieron durante más tiempo el sistema matrilineal (saben los dioses por qué)...

Espero que os haya parecido tan interesante el tema como me lo ha parecido a mí. Seguiremos investigando a ver qué encontramos ¿No?

Cl. Sl. Davianus

viernes, 12 de septiembre de 2003

La mujer Etrusca

Es bien sabido, que en Grecia, Roma y Carthago la mujer desempeñaba un papel secundario; sin embargo esto no parece haber sido la situación general, tenemos pruebas de que entre los Etruscos la mujer tenía un papel social más destacado y de ordinario no estaba tan apantallada por su marido. Naturalmente esto no fue muy bien entendido por observadores externos:

Por ejemplo Teopompo de Quíos s. IV a.C. (citado por Ateneo en el libro 43 de sus "Historiae") refiere lo siguiente: "Entre los tirrenos es costumbre arraigada que las mujeres sean propiedad común. Estas prestan mucha atención al cuidado de su cuerpo y hacen ejercicio desnudas [porque demonios desapareció esta costumbre? ... maldita romanización ;-) ]. No comen con sus maridos, sino con quien se encuentren por azar en ese momento y beben a la salud de quien quieren. Pues son grandes bebedoras y muy bellas. Los tirrenos crían todos los niños que vienen al mundo sin saber de qué padre procede cada uno. También estos [niños] viven igual que quienes los crían ... Cuando están en una reunión de amigos o en familia y han dejado de beber y quieren acostarse, los criados, con las luces todavía encendidas, les llevan unas veces hetairas, otras muchachos muy bellos, otras incluso mujeres ..."

Otros autores como Posidonio, también dan una imagen sesgada, criticando el sibaritismo y el desenfrenado estilo de vida de los etruscos, así como la costumbre de estar echado con las mujeres bajo una misma "manta" durante las comidas. También parece que las criadas andaban desnudas [otra gran pérdida para la civilización :-)], al menos hasta que llegaban a la madurez. Relatos como estos nada halagüeños, crearon el prejuicio que griegos y romanos tenían sobre los etruscos.

En mi opinión estas opiniones de los griegos son sin duda exageradas, para empezar si miramos las pinturas sepulcrales de las tumbas etruscas en efecto vemos mujeres comiendo junto a los hombres, la verdad es que podría tratarse perfectamente de un matrimonio (cosa algo incompresible para un griego ya que ellos comían aparte de sus mujeres!). En cuanto al reproche de un amor excesivamente libre [eso de elegir pareja al azar ...] no parece muy sostenible, ya que las innumerables inscripciones sepulcrales, muchas de ellas verdaderos árboles genealógicos, parecen obsesionadas con el linaje y la procedencia familiar. La estructura interna de las tumbas etruscas también incide en la obsesión por la organización familiar, con una diferencia importante con respecto a Roma y Grecia: la mujer yace junto a su marido en pie de igualdad, y tiene un asiento propio en el vestíbulo de la tumba, que venía a ser una reproducción de la casa.

Tal vez podríamos concluir que la mujer etrusca - a diferencia de la romana- participaba en las recepciones y en las conversaciones oficiales del señor de la casa. Por lo menos en su propia casa parece que las mujeres etruscas mandaban tanto como su marido. Más pruebas el respeto etrusco por la mujer: Al igual que todo varón etrusco la mujer poseía un praenomen propio (Clelia, Ati, Larthia, ...) y no era simplemente como entre los romanos una "claudia", una "fabia" o una "sabina". Además como escribe el gran novelista de ficción Tito Livio: a la mujer etrusca le gustaba salir de casa y no la sonrojaban las miradas de los hombres [para algo tenían esa obsesión por hacer ejercicio y cuidar su imagen no?] a diferencia de la mojigatería que exhiben los romanos republicanos. Incluso según Livio participaba activamente en política [particular del que personalmente dudo, visto el desinterés congénito de la mayoría de mujeres hacia la política :-) ]

Galaicus comenta que la supuesta liberalidad de la mujer etrusca, que realmente fue mayor que la griega o romana republicana, ha sido en parte exagerada.

Los textos sobre ellas son escritos por escritores griegos, que hoy consideraríamos pro talibanes por sus costumbres antifemeninas, o son referencias de la época austera y machista de la república romana. Se extienden al hablar de su comportamiento, porque para su mentalidad les parece asombroso.

Ciertamente las etruscas tenían gran libertad y poder dentro de su hogar o familia, e incluso asistían a los banquetes con invitados que daba su marido, lo que para un griego era sinónimo de cortesana (hetaira) y para un romano de la república motivo de llamarlas pelanduscas viciosas, pero políticamente estaban tan limitadas como las romanas o griegas. Además, esta liberalidad dentro de la familia u hogar etrusco, sería ampliamente superada por las romanas de los siglos I y II d.c., para soponcio de los historiadores conservadores nostálgicos de la república.

Por Claudius Salix Davianus

Con la colaboración de Gnaeus Salix Galaicus