sábado, 13 de octubre de 2007

El Mare Nostrum valenciano

El litoral de la Comunitat Valenciana registró una gran actividad comercial y portuaria, lo que explica la creación de enclaves notables como los de Saguntum, Ilici, Dianium, Valentia o Sucro

Por José Miguel Vigara, Valencia para
levante-emv.com

«El control del litoral peninsular precedió al dominio de los territorios interiores», tal como señalan Asunción Fernández y Josep A. Gisbert en un amplio artículo dedicado a analizar la importancia de los puertos valencianos en la expansión romana, en el libro II de La Gran Historia de la Comunitat Valenciana. La proliferación de notables plazas portuarias a lo largo de la costa, y el posterior hallazgo de gran cantidad de restos de villae romanas marítimas, de fondeaderos e incluso de pecios, demuestran nítidamente la relevancia que adquirió el tráfico comercial en tiempos de los romanos.
Los puertos valencianos del Mare Nostrum cobraron importancia, en especial despué s de la Segunda Guerra Pú nica (219 a 201 a.C.), cuando Roma pasó a ejercer control sobre toda la costa mediterrá nea occidental.
Por desgracia se sabe poco de ellos, aunque indican los investigadores «muchos eran meros puntos de fondeo que se limitaban a aprovechar las características naturales de la costa, sin construcciones artificiales». Sin embargo, en algunos casos, como los de Saguntum y Portus Ilicitanus (Santa Pola), se han hallado almacenes, cisternas de agua y pequen as obras de protecció n, elementos que los ponen en relación con otros puertos importantes como los de Ostia y Puteoli, ambos en Italia. Su notoriedad en la época está vinculada a la concentració n de ciudades y villas cercanas por donde pasaban las mercancí as.
Durante la guerra civil romana (82 a.C. a 72 a.C.) que enfrentó a Sertorio con los gubernamentales -con Pompeyo al frente-, Dé nia le fue fiel al primero y se convirtió en la base naval de é ste en territorio valenciano. En cuanto a Saguntum, el puerto estaba situado a pocos kilómetros del nu cleo interior. Algunos expertos lo han situado en los Estanys d'Almenara, mientras que otros lo ubican en la playa del Grau Vell.
En Valentia se supone que los barcos entraban por la boca del Turia hasta las cercaní as de la ciudad. Se trataba por lo tanto de un puerto fluvial. Algunos autores sostienen tambié n que se comerciaba en un puerto natural de la Albufera.
El Portus Ilicitanus se hallaba en la actual Santa Pola, pero histó ricamente hizo las funciones de salida al mar de la colonia hispanorromana de Ilici. Algo parecido ocurrí a con el Portus Sucronensis (actual Cullera), que funcionaba como puerto de Alzira (la romana Sucro). Portus Ilicitanus fue un puerto provincial muy notable y uno de los ma s destacados del litoral valenciano de la Península Ibe rica, en buena medida como consecuencia de su vinculación a Ilici.
El mapa de distribución de fondeaderos detectados en el litoral valenciano es consecuente con el nivel de investigación zonal. De ahí, la densidad de hallazgos de la costa de Castelló. Se han documentado puntos de fondeo frente a las desembocaduras de los ríos y barrancos: l'Aiguaoliva, les Salines, la Barbiguera, el Sénia, en la costa de Vinaròs y Benicarló, al igual que en las playas de Alcalà de Xivert, Torreblanca, Cabanes, Orpesa, Benicàssim, Castelló, Borriana, Nules, Almassora y Moncofa.
Tambie n en la desembocadura del río Mijares, actualmente con su formación deltaica en retroceso. Diversos asentamientos costeros de época republicana, como el de Torre la Sal (Cabanes) o la Torre d'Onda (Borriana), villas romanas, como las de Nules y Almenara, o puntos con manantiales de agua dulce a menudo están en conexión con fondeaderos.
Al norte del portus de Valentia se han detectado zonas de probables fondeaderos en el Puig, la Pobla de Farnals, Alboraia o el Cabanyal-Malvarrosa. En este u ltimo, al sur del barranc del Carraixet, vía de penetración hacia Edeta, se han desarrollado prospecciones subacua ticas que manifiestan una notable actividad desde el siglo VI a.C.