miércoles, 28 de julio de 2004

Aretaeus de Capadocia

Poco se sabe de la vida de este médico «helenístico-romano», discutiéndose incluso las fechas en que transcurrió la misma, aunque la mayoría de los autores -y a ellos hay que sumarse- admiten que lo esencial de su existencia abarca el último cuarto del siglo I d.C. y la primera mitad del segundo, con lo que ésta se haría coincidir en buena medida con el gobierno del emperador Trajano.
El que a su nombre se acompañe el apelativo «de Capadocia», y sabida la costumbre de la época de usar, casi a modo de apellido, el lugar del que se era originario para identificarse, permite suponer queAreteo había nacido en la Anatolia Central, en algún lugar de la región que todavía hoy lleva ese nombre.
Por otro lado, algunas anotaciones dispersas en sus escritos parecen dar entidad al hecho de que residió en Egipto durante algún tiempo, instalándose en Roma después, cuando ya era un médico de cierto prestigio, y residiendo en esta ciudad, probablemente, hasta el momento de su muerte.
La obra de Areteo bien puede incluirse en ese período de transición de la medicina helenístico-romana que algunos autores designan como «pregalénico», y está recogida en su mayor parte en dos tratados, dedicados, respectivamente, a la descripción de numerosas enfermedades agudas y crónicas, a los que hay que sumar otros dos en los que aborda el tratamiento de las mismas.

Sus escritos médicos gozaron de no poco prestigio en su época y posteriormente, siendo especialmente resaltables las muchas influencias que ejercieron sobre los más destacados representantes de la medicina bizantina altomedieval. No obstante, en pleno Renacimiento, el autor anatolio no había sido olvidado, y en 1554, el impresor de Enrique II de Francia editaba en París el texto original griego de la obra médica de Areteo.
Casi con seguridad, puede decirse que lo más brillante de la labor del capadocio son sus espléndidas descripciones de los «cuadros clínicos» de las enfermedades entonces conocidas y tratadas con mayor frecuencia. Podría afirmarse, incluso, que es un excelente relator de síntomas, capaz de agruparlos, en determinadas ocasiones, en conjuntos coherentes que podrían denominarse «síndromes», a los que otorga capacidades morbosas específicas y diferenciadas. En realidad, es él quien inaugura esta tendencia médica, que pervivirá durante varios siglos, hasta que comiencen a ser consideradas las nociones de especificidad nosológica y etiológica.
Areteo, pese a sus equivocaciones (recordemos que es un médico del siglo I-II), aporta un sentido práctico, de interés eminentemente patológico, que desborda los condicionantes de teorías preconcebidas y doctrinas arbitrarias.
Y, en relación con lo dicho, no debe extrañar que supere en algunas cuestiones la obra del mismísimo Hipócrates. Este es el caso de sus capítulos dedicados a la epilepsia (la «enfermedad sagrada») o las completas descripciones del cuadro tetánico con sus contracturas características. Asimismo, observó la capacidad de contracción y dilatación pupilar, y resultan sorprendentes sus consideraciones sobre el ictus apoplético, en las que ya advierte que las lesiones anatómicas cerebrales se sitúan en el lado opuesto a aquél en el que se presenta la parálisis o la afectación neurológica, lo que es debido al entrecruzamiento inicial de los tractos nerviosos.

Fue el máximo clínico y nosógrafo de su época y parece ser que tuvo relación con Dioscórides.

Qué se entiende por síndrome: lo definen los diccionarios como la totalidad de los síntomas que concurren en una enfermedad, formando parte de su definición clínica, es decir de las manifestaciones de la enfermedad. La palabra existe en la lengua griega, pero con otro significado: sundromh (syndromé), de sun (syn), que significa "con", más dromein (droméin), que significa "correr" (compárese con aeródromo, velódromo, hipódromo); podría interpretarse que significa "reunión tumultuosa", "acción de reunirse tumultuosamente", es decir una reunión a la que acuden todos corriendo.
El único uso clínico que se detecta en griego es la expresión de Aristóteles sundromh aimatoV eiVtopon (syndromé áimatos eis tópon) = aflujo de sangre a un lugar.
El latín formó el calco de esta palabra: con-cursus, con el mismo significado de "correr juntos". La forma hispana, pues, de síndrome es concurso.Esta palabra se introdujo en el léxico médico en la segunda mitad del siglo XIX.
Es muy afín de síntoma, de la que es muy difícil distinguirla, y con la que está en competencia directa.
El primer médico que la usa es Areteo de Capadocia, en el siglo II de nuestra era.
Es una palabra formada por el prefijo sun (syn) = con, como en síndrome, más ptwma (ptóma) = caída, de manera que síntomas son las cosas que "caen" juntas, y síndromes las que "corren" juntas. Gran sutileza en la que se pierden hasta los más agudos. El síntoma da aquella manifestación que acompaña a la enfermedad. Su calco latino sería co-incidencia (tiene de más el prefijo in). En rigor "síntoma" es un término individual, mientras que "síndrome" es su colectivo. Lo que desorienta es que ambos, con el prefijo sun(syn) tienen apariencia de colectivos; pero en síntoma tiene valor de coincidencia con la enfermedad, y en síndrome tiene el valor de coincidencia de los síntomas entre sí. Realmente sutil. La palabra síntoma se viene usando desde el siglo XVIII. Tampoco tiene demasiada solera.

Escribió un Tratado de Medicina Clinica con descripciones magistrales de la diabetes, la lepra, el tetanos, la tuberculosis pulmonar, ladifteria y las parálisis. Areteo también dedica detallados estudios a los problemas cardiovasculares, destacando sus prolijos comentarios sobre los que él llama "síncopes cardíacos" y sobre los efectos anatomopatológicos observados en los casos de ruptura de la vena cava inferior.
Son también esenciales en la obra de este médico sus anotaciones sobre la cefalea, los vértigos, las afecciones hepáticas y la litiasis nefrovesical.
A modo de ejemplos:
-Descripciones/aportaciones endocrinológicas
En el siglo II D.C., Areteo de Capadocia, en los tiempos de Domiciano yAdriano, describe la diabetes de manera asombrosa a través de sintomas urinarios ("los enfermos no dejan nunca de orinar") que podría traducir la poliuria con la frecuencia urinaria producto de una vejiga hipotónica que no vacia satisfactoriamente.
En griego (ionico) la palabra diabetes significa sifón; llama a esta enfermedad "diabetes", del griego "discurrir a través de", suponiendoque "la carne del cuerpo se eliminaba por la orina" (Literalmente, y a la luz de los conocimientos actuales, no iba muy desencaminado, ya que este padecimiento, si no es controlado, produce alteraciones del metabolismo de proteínas y grasas al no poder utilizar los carbohidratos como fuente para producir energía). Pero, quizás, más importantes son sus consideraciones sobre la enfermedad, de la que identifica tres de sus síntomas más constantes y característicos: la sed (polidipsia), la emisión abundante de orina(poliuria) y el adelgazamiento, pasándole sólo relativamente inadvertido el incremento del apetito y de la ingestión de alimentos (polifagia); sin olvidar constatar, además, la presencia de azúcar en la orina de muchos de estos enfermos.Y aún cuando algunos textos de historia de la medicina hablan de varios médicos en Grecia que probaban la orina del diabético o bien observaban como ésta atraía a las moscas, Areteo puede ser considerado como el primero de los "clásicos de la diabetes", pues además de usar el término apropiadamente, sus manifestaciones en torno a la enfermedad son de una gran extensión y en ellas se advierte una buena lógica.
El siguiente pasaje bien puede sintetizar su concepto:
"La enfermedad llamada diabetes es muy rara y para muchos sorprendente. En esta afección, que como la hidropesía está generada por una causa fría y húmeda, las carnes y las partes sólidas del cuerpo se funden, transformándose en orina [...] la orina no pasa solamente a intervalos, sino que, como si todos los conductos estuviesen completamente relajados, es expulsada de continuo [...] una vez manifiesta, al enfermo no le queda mucho tiempo de vida [...]. Los enfermos padecen una sed intolerable, pero los líquidos que ingieren son siempre inferiores a la cantidad de orina que emiten; la razón es que dejan pasar una cantidad prodigiosa y no existe ningún medio para impedirles beber y orinar a continuación".
Está claro que fue Areteo quien señaló la fatal evolución y desenlace de la enfermedad; interpretó así los síntomas de la enfermedad: a estos enfermos se les deshace su cuerpo poco a poco y como los productos de deshecho tienen que eliminarse disueltos en agua, necesitan orinar mucho. Esta agua perdida tenía que ser repuesta bebiendo mucho. Como la grasa se funde poco a poco, se pierde peso, y como los músculos también van deshaciéndose, el enfermo se queda sin fuerza. Continuando la descripción "Esta enfermedad es lenta por su naturaleza y emplea mucho tiempo en desarrollarse; pero una vez manifestada, al enfermo no le queda mucho tiempo de vida ... la muerte, que a veces es fulminante, pone fin a una vida plena dedolores y disgustos... y no existe ningún medio para impedirles beber y orinar a continuación".

- Datos/ aportaciones gastronterológicos
Areteo de Capadocia hacía referencia a sujetos desnutridos, con deposiciones abundantes y malolientes, que empeoraban cuando ingerían trigo, uno de los productos que fueron la base de la alimentación de la Humanidad (el puede que no lo supiera, pero esta es la primera descripción de la enfermedad celíaca o enteropatía inducida por el gluten)

- Aportaciones a la neumología
Pero, además de lo dicho, un comentario muy especial merecen sus consideraciones sobre algunos procesos patológicos del aparato respiratorio, esencialmente pleuropulmonares.
Areteo tiene un concepto bastante claro de la fisiología respiratoria, aunque, lógicamente, nada sabe de intercambios gaseosos. Quizás por ello, sus observaciones sobre determinadas enfermedades del tracto respiratorio adquieren tanta importancia.
En el caso de la neumonía, a la que diferencia claramente de las afecciones pleurales, menciona la ortopnea, el enrojecimiento de los párpados, la sequedad de la lengua, la alteración del pulso, la fiebre, etc.
En las pleuresías o «dolores del costado» (que decía Hipócrates) aprecia que el enfermo puede acostarse sobre el lado enfermo sin apenas molestias, mientras que le resulta insoportablemente doloroso hacerlo sobre el lado sano.
Tampoco olvida estudiar la tuberculosis pulmonar, la tisis, ofreciendo descripciones de la enfermedad que sólo son comparables a las hipocráticas, a las que supera al abordar el tema de las hemorragias pulmonares.
Por todo lo dicho y por lo que viene ahora sobre el asma, Areteo debe considerarse quizá el más importante precursor de la Antigüedad, junto con Hipócrates, de la Clínica.
Destaca especialmente en su descripción del asma (bronquial), a laque considera abiertamente una enfermedad y no un síntoma (como hacíaHipócrates). El médico de Capadocia es el primero en hacer un relato patográfico de la dolencia, intrínsecamente preñado de diagnósticodiferencial con respecto a otras afecciones del aparato respiratorio que cursan con disnea y tos. Sus anotaciones son mucho más claras, precisas y concisas que las hipocráticas, y en ellas ya se reflejan la aparición brusca de la dificultad respiratoria, la intensa sensación de angustia que acomete al enfermo durante la misma, y la frecuente resolución espontánea de la crisis, acompañada de tos, aunque también se anota la posibilidad de asfixia del paciente si el ataque no remite.
Naturalmente, sus consideraciones sobre el origen de la enfermedad son incorrectas, pero, en cualquier caso, desde Areteo de Capadocia, puede decirse, en lo que a su cuadro sintomático se refiere, que una nueva dolencia se ha sumado a la colección de los procesos patológicos respiratorios suficientemente particularizados.

-Aportaciones a la neurología
La primera descripción inequívoca de una migraña es la efectuada por Areteo de Capadocia, quien usó la palabra "heterocránea" en el siglo I, y si bien él no hace ninguna mención que pueda orientar a una migraña con aura, usa la palabra griega "scotoma" para los disturbios visuales.
También clasifica el dolor de cabeza en cefalalgia, cefalea y migraña (Las clasificaciones modernas del dolor de cabeza derivan de estas raíces).
Quizás fue el primer autor en mencionar específicamente el uso de la trefina para curar la epilepsia. (Otros datos acerca de procedimientos neuroquirúrgicos que precedieron y siguieron a Galeno, pueden ser obtenidos de las recopilaciones de Oribasio (325-403), que sin duda alguna representa los principios hipocráticos y galénicos).
Areteo de Capadocia y Sorano de Efeso reconocieron y describieron la amnesia postepiléptica y el status epiléptico, y que este último era una situación muy peligrosa.
Areteo describió el aura epiléptica, e hizo una descripción muy gráfica de una crisis del lóbulo temporal con aura olfatoria. Estas descripciones, que se reconocerían como la primera evidencia de localización cerebral, permanecieron sin embargo ocultas a lo largo de los siglos, hasta que Jackson finalmente correlacionó todos estos y otros muchos factores y dio una clara concepción de los diferentes tipos de epilepsia focal.

-Aportaciones a la Psiquiatría/medicina psicosomática
Incluye un capítulo de melancolía en "De las causas y síntomas de las enfermedades crónicas".
Así la describe:"...una caída del espíritu como única fantasía, sin fiebre: ...se trastorna el entendimiento... en los melancólicos que se ven llenos de tristeza y desesperación... pero no todos los afectados por la melancolía se ven afectados en la misma forma, sino que unos temen ser envenenados, otros huyen al desierto por misantropía, o se vuelven supersticiosos o les entra el odio por la vida".
Decía que "los melancólicos son inquietos, tristes, desanimados, insomnes, son presas del terror si la afección hace progresos. Se ponen flacos por su agitación, y llegan a perder el sueño vivificante" (Y esto lo escribía, en una descripción que no difiere de la actual, en el primer siglo de nuestra era). Según Jackson, probablemente este autor fuera el primero en sugerir la íntima relación existente entre la melancolía y la manía, diciendo que "me parece que la melancolía es el comienzo y una parte de la manía". Es decir, está hablando del transtorno bipolar, en términos actuales.

"Se cuenta la historia de que una determinada persona, con una enfermedad incurable, se enamoro de una joven y mientras que los medicos no podian hacer nada para mejorarlo, el amor lo curo. Pero, en mi opinión, lo que ocurría era que él ya estaba enamorado y que se encontraba afligido y sin ánimos porque no tenía exito con la joven, pareciendo melancólico a la gente común. No sabía que era por el amor, pero cuando comunicó su amor a la chica, cesó su pesadumbre y desapareció su pasión y su tristeza; despertando con alegría de su bajo espíritu, recuperando su entendimiento, habiendo sido el amor su médico".
Es llamativa además, la descripción que hace de un estado de aflicción profunda para diferenciarlo de la melancolía, en tanto se vuelve a encontrar, al igual que en Hipócrates, el importante lugar del tiempo de estabilidad de los síntomas como rasgo principal para definir la enfermedad.
Figura como el primero en señalar que la manía y la melancolía formaban parte de un único trastorno:
"algunos pacientes, después de estar melancólicos, tienen cambios a manía...por eso esta manía es, probablemente, una variedad del estado melancólico... La manía se expresa como furor, excitación y gran alegría... Otros tipos de manía tienen manifestaciones delirantes de tipo expansivo: el paciente tiene delirio, estudia astronomía, filosofía... se siente poderoso e inspirado".
Según Roccatagliata, que se refiere a Areteo como "el clínico de la manía", él identificó una ciclotimia bipolar, una forma monopolar consistente sólo en fases maníacas, y una psicosis paranoide que consideró como manía esquizofrénica.
Estas descripciones antiguas de melancolía y manía son demasiado amplias, y abarcaban más de lo que actualmente entendemos por ellas.
Estos dos términos, manía y melancolía, junto con frenitis, que rigurosamente corresponde a un delirium agudo orgánico, comprendían todas las enfermedades mentales en la Antigüedad. Y, seguramente, en aquellos tiempos, se incluían, en lo que actualmente se considera manía y melancolía, grandes grupos de otros trastornos mentales.
Pero, a pesar de que Areteo seguramente incluyó síndromes que actualmente podrían ser clasificados como esquizofrenia, sus claras descripciones del espectro de la condición maníaca son impresionantes aún en la actualidad.

- Aportaciones a la Dermatología
Alrededor del año 150 D.C. escribió de la elefantiasis, refiriéndose a la facies leonina de la lepra lepromatosa (le llama leontiasis por el aspecto que adopta el rostro y las destrucciones óseas). La llama también satiriasis por el apetito sexual exacerbado que se observa en estos pacientes.
Como podeís ver, el mérito de este turco-romano de hace dos mil años es enorme; actualmente, hay muchos médicos incapaces de hilar tan fino sin la ayuda de medios complementarios de diagnóstico, y él se basaba en la observación y en la deducción, en sus sentidos y en su enorme inteligencia.
Me quito el sombrero ante este hombre, y los demás deberíais hacer lo mismo; sin duda, lo merece.
Por eso, considero que merece ocupar un lugar privilegiado en la santísima trinidad médica, junto con Celsus y Galenus (ya os contaré otro día todas las bienintencionadas meteduras de pata de estos dos..., pero se ve que unos cardan la lana y otros llevan la fama), y muchos más que apenas se mencionan, pero que fueron unos genios del arte de curar.
Y todo esto, a base de usar únicamente sus sentidos: no había medios ni métodos complementarios de diágnostico; los tratamientos eran intuitivos o empíricos, improvisados algunas veces, las condiciones no eran las óptimas para acertar...

Por Ennia Durmia

7 comentarios:

Madeleine dijo...

Excelente! esta informacion la había buscado por todas partes, ni siquiera en mi enciclopedia especializada habia tanta informacion, muy bien redactado

Madeleine dijo...

Disculpa, me gustaria citar alguno de los libros que mencionas, ¿podria publicar la bibliografia que utilizó? ¡Muchas gracias de antemano!

M. CVR. COMPLVTENSIS dijo...

Muchas gracias por tus elogios. Desgraciadamente Ennia Durmia Gemina ya no es un miembro activo de este blog y no podemos garantizar su disponibilidad para publicar la binliografia.

De todas maneras intentaremos contactar con ella.

Un saludo

COMPLVTENSIS
Editor

marshall dijo...

La verdad concuerdo con Madeleine, hay muy poca informacion de este personaje, y lo que escribiste aqui esta muy completo, gracias por el aporte.
buy propecia.

Miguel Zafra dijo...

Miguel Zafra
Excelente resumen.
Otra bibliografia reciente:
Karamanou M, Androutsos G. Areteus of Cappadocia and the first clinical description of asthma. Am J Respir Critical Care Medicine 2011, vol 184: 1420-1421.
E. García-Albea Ristol. Areteo de Capadocia (siglo II d. C.) y las primeras descripciones neurológicas. REV NEUROL 2009; 48 (6): 322-327.

Miguel Zafra dijo...

Miguel Zafra
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Otra bibliografia reciente:
Karamanou M, Androutsos G. Areteus of Cappadocia and the first clinical description of asthma. Am J Respir Critical Care Medicine 2011, vol 184: 1420-1421.
E. García-Albea Ristol. Areteo de Capadocia (siglo II d. C.) y las primeras descripciones neurológicas. REV NEUROL 2009; 48 (6): 322-327.

Miguel Zafra dijo...

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Excelente resumen.
Otra bibliografia reciente:
Karamanou M, Androutsos G. Areteus of Cappadocia and the first clinical description of asthma. Am J Respir Critical Care Medicine 2011, vol 184: 1420-1421.
E. García-Albea Ristol. Areteo de Capadocia (siglo II d. C.) y las primeras descripciones neurológicas. REV NEUROL 2009; 48 (6): 322-327.