miércoles, 23 de junio de 2004

Claudio el dios: estudio médico (y II)

Y para continuar, la muerte de Claudio:

Espero, queridos míos, que hayáis conseguido llegar hasta aqui sin dar de cabezazos contra el teclado.

A todo esto, pensaréis, de la intoxicación que se lo llevó de este mundo, no se menciona nada...

Hay que aclarar que no fueron setas venenosas. Fué una gran seta comestible, envenenada artificialmente, como dice Tácito, por la envenenadora "oficial" Locusta, que luego pasaría a trabajar para Nerón. El veneno fue extendido en la seta por el eunuco Haloto, que solía hacer de catador. Por tanto poco importa la clase de seta. Más bien sería interesante saber qué veneno ideó Locusta. Una envenenadora de primera, pues en el reinado de Nerón logró crear un veneno mortal de acción casi instantánea, que llevó a la tumba a Británico tras beber un vaso de vino.

SUETONIO (Claudio, 44) dice:
"Es opinión unánime que murió envenenado, pero existen versiones distintas sobre el lugar y la persona que le suministró el veneno. Aseguran algunos que fue el eunuco Haloto, catador de sus alimentos, cuando en compañía de los sacerdotes asistía a un banquete en el Capitolio; otros afirman que fue la propia Agripina, que en una comida celebrada en palacio le obsequió con una seta envenenada, género de manjar al que era muy aficionado. Circulan también versiones distintas sobre la forma como a continuación se desarrollaron los acontecimientos. Algunos afirman que Claudio perdió el habla tan pronto como hubo ingerido el veneno y que murió cerca del amanecer,después de haber pasado toda la noche atormentado por intensos dolores. Dicen otros que de buenas a primeras quedó aletargado; luego, viniéndole a la boca los alimentos, vomitó todo lo que había ingerido, en vista de lo cual le fue suministrada una segunda dosis, no se sabe si mezclada a una papilla, bajo el pretexto de que estando exhausto necesitaba tomar de nuevo alimentos, o si por medio de una jeringa, haciéndole creer que, empachado por el exceso de comida, se sentiría aliviado con una evacuación de esta índole".

Son muy curiosos también los presagios que Suetonio dice que anunciaban la muerte de Claudio.

TÁCITO (Anales, 12, 66, 67) dice:
"[Agripina] quería algo rebuscado, algo que perturbara la mente y aplazara la muerte. Entonces elige a una experta en tales artes llamada Locusta. [...] Con el saber de esta mujer se preparó el veneno y se encargó de servirlo a Haloto, uno de los eunucos, que era quien solía llevarle las comidas a la mesa y probarlas.
Hasta tal punto se supieron después todos los detalles, que los historiadores de aquellos tiempos cuentan que el veneno se echó en un sabroso plato de setas, y que los efectos del tóxico no se notaron en un primer momento, ya fuera por la estupidez de Claudio, ya porque estuviera borracho. A la vez daba la impresión de que una descomposición del vientre había venido en su ayuda. Aterrada por ello Agripina, y pues se temía lo peor, haciendo caso omiso a los reproches de los presentes, emplea la complicidad de Jenofonte, el médico, a quien se había ganado previamente. Se cree que éste, aparentando ayudarle en sus intentos de devolver, hundió hasta su garganta una pluma untada en un rápido veneno, no ignorando que los mayores crímenes empiezan con peligro y terminan en recompensa".


No os creáis que ha sido fácil, pero después de mirar los correspondientes ladrillos médicos sobre Toxicología, creo que la muerte de nuestro Claudio fue por una toma muy oportuna (para Nerón, sobre todo) de arsénico.

Desde tiempos muy remotos, el arsénico ha sido conocido.

Aristóteles (s.IV a.C) habla del sandarach, sandaraco u oropimente, que es el sulfuro de arsénico (trisulfurato), conocido ya por los griegos, que se encontraba en las minas de oro y plata.

La legislación de Atenas prohibía hablar de los venenos y por eso quizás, Hipócrates habla muy poco de ellos, para que los asesinos en ciernes no se aprovechasen de sus conocimientos.

Dioscórides, en su "Libro de los venenos", habla de la hierba sardónica (porque se encontraba en Cerdeña traída por los cartagineses desde el Norte de Africa), cuyo terrible efecto era el trastornar los sentidos y deformar los labios en un rictus que se ha conocido como "risa sardónica".

Teofrasto, en "Historia de las plantas" y Nicandro en "Alexifarmaca y "Theriaca", hablan extensamente de toda clase de venenos. Galeno, cuando estaba ya en Roma, ataca a los autores antiguos que fueron los primeros en hablar de venenos.

Los griegos conocían toda clase de venenos y no sólo los tradicionales; prueba de ello es que en el Juramento que tenían que hacer sus discípulos, Hipócrates señalaba: "No administraré a nadie una droga homicida o un pesario abortivo". Conocían los compuestos arsenicales.

Demócrito proponía pulverizar, tres veces, compuestos arsenicales en salmuera y azafrán. El arsénico sulfurado lo conocían bien, así como su propiedad de volatilizarse formando arsénico en laminillas de color dorado. Lo trataban con vinagre, dejaban desecar, luego lo mezclaban con sal de Capadocia, lo quemaban y pulverizaban hasta obtener una especie de alumbre como ellos lo llamaban, blanco y compacto (era el ácido arsenioso)

Y el arsénico, que ya lo conocían desde la antigüedad, fue sin embargo el veneno favorito para quitar de en medio a alguien que estorbase, tanto es así que fue llamado "polvos de sucesión", porque se administraba para heredar a algún pariente, o a algún esposo o esposa que estorbase. La ventaja sobre otros venenos es que no tenía sabor ni olor, y de ahí la facilidad de su administración sin que la víctima se apercibiese. Se mezclaba con facilidad con líquidos, bebidas, o con las comidas. Parecía azúcar. Fue llamado "el rey de los venenos". Y fue el arma letal preferida durante la Edad Media.

Los romanos ya conocieron sus efectos mortíferos, por haber muerto accidentalmente con mucha frecuencia los mineros que inhalaban el polvillo que flotaba en el aire al extraerlo de diversos yacimientos minerales.
La tristemente famosa Locusta fue la gran envenenadora romana, que creó una verdadera "academia" de envenenadores con numerosos discípulos, como Comidio, que aconsejaron a los distintos emperadores de quienes fueron favoritos y consejeros en el arte de suprimir a quienes les estorbasen. Se sabe que la madre de Calígula usó de sus consejos para envenenar a su propio hijo. Agripina se sirvió de ella, y lo mismo su hijo el emperador Nerón. Agripina le encargó la elaboración de un veneno para deshacerse de Claudio, y Nerón también recurrió a sus servicios para envenenar a su hermano Británico, pero impacientado éste porque el veneno no producía el rápido efecto que esperaba, Locusta preparó otro de más rápidos efectos, siendo
recompensada generosamente por el emperador romano.

Más tarde, Galba mandó dar muerte a la envenenadora (por si acaso, supongo...).

Mitrídates ensayaba sus fórmulas de venenos, tanto en condenados a muerte, como sobre él mismo. Hizo así notables descubrimientos y se convirtió en un experto en el dominio de substancias venenosas, tanto que no pudo quitarse la vida con ningún veneno cuando llegó el momento de su derrota (Al ser destruído su palacio en Crimea por Pompeyo el año 63 a.C., tuvo que recurrir a uno de sus esclavos para que le diese muerte con su espada). Al expoliar Pompeyo la Biblioteca del palacio, encontró el gran secreto de Mitrídates, la fórmula de la Triaca, que era una mezcla de venenos entre los que figuraba el arsénico.

Mitrídates había descubierto y perfeccionado el procedimiento de la inmunización artificial; es decir, de la seroterapia.
Plinio lo confirma cuando declara que "fue el primero en mezclar a los antídotos la sangre de los patos del Ponto porque viven de animales venenosos".
Cada mañana desde su juventud, asesorado por Crateuas, un experto en venenos que era su consejero, tomaba pequeñas cantidades de diversos venenos para inmunizarse y que no pudiesen envenenarle sus enemigos.
La fórmula de la Triaca había sido inventada por el famoso médico Andrómaco, dedicándosela al emperador Nerón. Andrómaco escribió la fórmula en verso para que no pudiese alterarse fácilmente.

El mitrídato, que recibió ese nombre por el Rey del Ponto, fue uno de los más famosos contravenenos utilizado en la antigüedad.
Su fórmula era, según los cronistas:
Costus: 1 parte
Acorus: 5 partes
Hipericón:
Goma
Sagapenum: 2 partes
Jugo de acacia
Iris de Iliria
Cardamomo
Anis: 3 partes
Nardo de las Galias
Raíz de Genciana: 4 partes
Hoja de rosa secas
Lágrimas de pavot
Persil: 4 partes
Casia
Lichen de polium: 6 partes
Pimienta larga
Styrax: 5 partes
Castoreum
Incienso
Jugo de hiopaisto: 6 partes
Mirra
Opopanax
Hojas de malobatbre: 6 partes
Flores de juncos redondos
Resina de Terebinto
Galbanum
Semilla de zanahoria de Creta
Nardo: 4 partes
Bálsamo
Thlaspi:5 partes
Raíz de Ponto: 6 partes
Azafrán
Gengibre: 8 partes
Canela
Se mezcla todo con miel después de triturarlo. Se toma de toda la mezcla una cantidad del tamaño de una nuez, dilúyase en vino y se hace beber como antídoto. (Bonito, verdad?? Y muy práctico. Estará bueno???)


El arsénico es alotrópico y anfótero. Una de sus formas alotrópicas es negra y amorfa, otra, amarilla y cristalina . Cuando se reduce por medio de hidrógeno, origina un gas sumamente tóxico, incoloro, inflamable y de olor aliáceo llamado arsina. Un trióxido de esta substancia fue aislado por primera vez por el alquimista árabe Geber.
Un derivado de este gas es la lewisita (clorovinildicloroarsina) utilizado en la guerra química.(Y bastante famoso por desgracia, además de actualísimo)
El arsénico es uno de los tóxicos que más trascendencia han tenido en la historia, siendo el veneno utilizado preferentemente en la Roma Republicana como arma política.
Se usó con fines homicidas desde muchos siglos atrás y aún hoy se lo emplea. Se lo usó bajo la forma de anhidrido arsenioso, polvo blanco e insípido, inodoro, que llamaron "polvo de sucesión", "rey de los venenos", etc.
Fue el componente esencial de la "acquetta di Peruggia", "acqua di Napoli", que produjo centenares de víctimas.
Se parece mucho al azúcar impalpable y a la harina.
Cuando se emplea con fines delictivos, es de difícil diagnóstico, puesto que simula una enfermedad gastrointestinal con episodios sucesivos.
También puede usarse con fines suicidas, o puede ser una intoxicación accidental, profesional, iatrogénica y endémica.

Actualmente se usa como plaguicida, y puede contaminar hortalizas y frutos. El tono verde de algunas de sus sales se aprovecha como colorante de ciertas pinturas y papeles, en cerámica y vidriería, y como medicamento en sus compuestos orgánicos trivalentes (sulfarsenol, amebarsone, cacodilatos, etc.) o en sus formas inorgánicas (arsenito de sodio y de potasio: licores de Fowler y Pearson del Codex). En odontología se usa para destruir la pulpa dentaria.
El arsénico es un mineral que se presenta en forma orgánica (melarsoprol) o inorgánica (trióxido o arsénico blanco, pentóxido).
Las formas inorgánicas forman parte de algunos rodenticidas, y son habitualmente más tóxicas que las inorgánicas. Existe también una forma gaseosa, denominada arsina o arsenamida o hidrógeno arseniado, que es extremadamente tóxica.

Más del 80% de la dosis de arsénico ingerida por el tubo digestivo se absorbe. La dosis letal oscila entre 120 y 200 mg; en niños, dosis de 2 mg/kg pueden ser letales.
El arsénico produce sus efectos tóxicos al unirse a los grupos sulfhidrilos tisulares y al interferir la fosforilación oxidativa.

La preponderancia del arsénico en el envenenamiento criminal se debe a sus propiedades:

1- La elevada toxicidad de los compuestos arsenicales.
2- Su facilidad de adquisición.
3-La ausencia de propiedades organolépticas que facilitan su administración: los compuestos arsenicales, mezclados en pequeñas proporciones (y es muy pequeña la cantidad necesaria para producir efectos tóxicos) a las bebidas y a los alimentos no les comunican ningun sabor especial, por lo que no se hacen sospechosos para las personas a las que les son administrados.
4- La analogía de su aspecto con sustancias de uso culinario (azúcar, harina)
5- La similitud de sus efectos con los debidos a afecciones espontáneas gastrointestinales, que sobre todo en épocas epidémicas, haría que pasaran inadvertidos sus efectos clínicos como debidos a intoxicación.
6- Como bien sabían los envenenadores, era extremadamente difícil descubrir la intoxicación en el cadáver, pues las lesiones que produce son inespecíficas y muy similares, si no iguales, a las de los procesos patológicos espontáneos con los que se puede confundir clínicamente( Aqui conviene recordar que los romanos no eran muy dados a hacer autopsias, y que, de haberlas hecho, no habrían tenido medios técnicos para caracterizar el arsénico).

La intoxicación aguda por arsénico suele ser por ingestión del tóxico, y con menor frecuencia, por inhalación de polvo o vapores de anhídrido arsenioso( descartemos esto en el caso de Don Claudio).
Reproduce un ataque de cólera, del que se diferencia tan solo por algunos detalles: el sabor desagradable que se percibe(no al tomarlo, sino al cabo de algun tiempo), y por la precocidad de los vómitos, que siempre preceden a la diarrea.

La sintomatología puede aparecer en minutos o bien horas después de la ingestión (en general, de media a una hora), siendo los síntomas gastrointestinales los más frecuentes inicialmente (forma de gastroenteritis coleriforme), con posterior deterioro hemodinámico.
Las manifestaciones clínicas más comunes son: gastrointestinales (quemazón bucofaríngea, aliento con olor a ajo, disfagia, naúseas, vómitos, dolor abdominal y diarreas que pueden ser coleriformes y/o hemáticas), cardiovasculares (cianosis, insuficiencia respiratoria, hipotensión, depresión miocárdica y arritmias), del sistema nervioso central (delirio, coma y convulsiones), renal (oliguria y necrosis tubular aguda) y hematológicas (hemólisis y eosinofilia). La inhalación del gas arsina produce tos y disnea, y posteriormente, hemólisis.

La víctima nota, en primer lugar, un sabor acre y una sensación de quemadura, con sed ardiente, constricción de faringe y esófago y naúseas.
Después, vienen los vómitos, que se caracterizan por ser continuos e intensos, en chorro, de aspecto blanquecino "como agua de arroz" y de olor aliláceo (a ajo), que luego pueden hacerse biliosos y sanguinolentos. Se acompaña de irritación intensa con dolores en la faringe y epigastrio y sensación de quemadura local.
Luego diarrea, que al principio es fecaloide y después coleriforme, con deposiciones muy frecuentes, de aspecto riciformes, por la presencia de grumos de mucus coagulado, muy característicos. A estas diarreas riciformes le siguen deposiciones sanguinolentas. La pérdida de líquidos y sales produce sed intensa y calambres musculares, luego hipotensión arterial marcada, shock, con piel cianótica sudorosa y
fría, depresión respiratoria, convulsiones por anoxia y finalmente coma. La muerte generalmente es causada por el shock.

Si no ocurre la muerte dentro de las primeras 24 horas, pueden aparecer ictericia (por lesión del hepatocito), oligoanuria y otras manifestaciones de compromiso multiparenquimatoso.
Con dosis subletales hay náuseas, vómitos, diarreas, calambres musculares y polineuritis. A veces hay ambliopía y amaurosis por neuritis óptica. Puede observarse también encefalopatía con cefaleas, confusión mental, convulsiones, coma y muerte que puede sobrevenir en semanas.
La intoxicación con arsénico puede asimismo ser causa de hepatosis graves con ictericia y hemorragias, glomerulonefritis y miocarditis. En la piel se observan ocasionalmente exantemas escarlatiniformes o morbiliformes.

Si el paciente sobrevive las primeras 24 horas del cuadro gastrointestinal y hemodinámico, existe un periodo de mejoría relativa. A partir de las 24 horas de la ingestión, presenta mayor riesgo de fracaso renal por necrosis tubular aguda, insuficiencia hepática por necrosis, afectación neurológica del sistema nervioso
central y periférico y afectación cardiovascular. Valores de arsénico en sangre > 300 microgr/dl y en orina niveles > 150 mcrg/L. son mortales (Eso lo sabemos ahora, pero los profesionales de la época lo intuyeron)

Se plantea el diagnóstico diferencial con otros cuadros de la clínica general, como enteritis sobreaguda, hepatopatías agudas, meningoencefalopatías, etc. Los elementos semiológicos que sirven para orientarse son: el olor a ajo de los vómitos y el aliento; deposiciones coleriformes, en copos de arroz, el edema palpebral, el colapso intenso, los trastornos visuales, etc. En todos los casos, la investigación de arsénico en orina, heces o vómitos aclarará la situación (Eso ahora, claro, en la época en que murió Claudio, ni caso, ni idea, ni medios, ni interés; además, ya sabían de que se había muerto)

Os recuerdo que para hacer esto, he ido descartando otros venenos (incluidas las setas), eh?. Lo que más coincide es el arsénico, y me encantaría echar mano a los restos de Don Claudio para hacer el pertinente análisis que confirmase el diagnóstico

Por Ennia Durmia, con la colaboración de Galaicus y Marianus