lunes, 23 de febrero de 2004

Crítica a los romanófilos empedernidos

Ved qué piensan ciertos individuos de los romanófilos empedernidos:

"Definitivamente he desarrollado un prejuicio contra los admiradores/veneradores de Roma. Me refiero a esos que gustan de exaltar las "virtudes romanas", el "genio romano", el "noble espíritu romano", las "invencibles legiones de César", etc. etc. etc.

¿Por qué? Pues porque como buenos fanáticos (porque algo sí que lo son), no aceptan fácilmente las hipótesis que ponen en cuestión esa Roma idealizada, ni a los romanos ni a lo romano.

En el caso de la "caída" de Roma, me parece observar una correlación entre esa admiración/veneración y la preferencia por hipótesis psicológicas en vez de materiales, especialmente las que se refieren a la presión externa.

¿Por qué? Muy sencillo: Según la visión de esta gente, Roma, la gran Roma, la divina Roma, no puede sucumbir por cuestiones insignificantes como la inflación, la baja productividad agrícola o la presión de unos vulgares bárbaros.

De hecho, Roma no puede caer, lo que cae es "pseudoRoma", o sea, la Roma ya "degenerada". Por eso se prefieren factores de tipo degenerativo, y mucho mejor si los causantes de esa degeneración no vienen de dentro sino de fuera, como la "barbarización" o el cristianismo. No hay que explicar el mecanismo mediante el cual eso transforma Roma en pseudoRoma, porque para ellos es evidente, y para nosotros circular, es decir, no cae Roma sino pseudoRoma, ya que esos factores transforman Roma en pseudoRoma, ¿Y cómo lo sé? Pues porque NO PUEDE CAER ROMA sino pseudoRoma.

Esto es como la existencia de Dios para los creyentes: Asumo que Dios existe y me busco algo para apoyar su existencia. El cómo lo apoya no se examina con rigor lógico o empírico sino que está en la misma proposición que quiero probar, a saber, que Dios existe.

Por tanto, con esta gente es inútil hablar de economía o presión externa, porque tendrían que asumir que la Roma que cayó en el siglo V era como la que había en el siglo I o II (igual en cuanto a "grandeza" o "espíritu"). Y lo peor es que, a la que te descuides, te verás atrapado en su propio terreno, es decir, discutiendo sobre si el "genio romano" había decaído o no.

Es lo penoso de hablar con historiadores "humanistas", que no les interesa explicar los fenómenos sino exaltar aquello que admiran (Roma republicana y altoimperial) y denostar lo que desprecian (Roma bajoimperial, la barbarizada y degenerada). Y esto no va sólo contra los de la lista sino en general, incluyendo los observadores y cronistas de la época.

En definitiva que, en general, si Fulano admira X, difícilmente admitirá que X pueda ser vencida por Y, donde Y es algo menos admirado. Necesariamente ese X se habrá transformado en un X' bastante menos admirable. Por tanto, la confianza que me suscitan esos Fulanos a la hora de analizar algo es inversamente proporcional a los sentimientos de admiración/desprecio que muestren. (podrá haber excepciones, claro, pero el prejuicio ya ha calado en mí :-))"


Es una crítica coherente, y como nosotros ciertamente podemos ser acusados de la más empedernida romanofilia, responderemos qué opinamos al respecto.

Creemos que tenemos derecho a nuestras pasiones fanáticas ¿No nos pueden gustar el aura de lo romano, sus innegables virtudes? ¿Hacemos mal a alguien? Maldita sociedad políticamente correcta :-)

Roma cayó, creo que todos los fanáticos lo aceptan, a regañadientes, pero se acepta :-) Por otra parte, que la Roma del fin del imperio no era la augústea, y eso también lo acepta todo el mundo, fanático o no. ¿Pero quién se atreve a decir que eran iguales la Roma del I y del V en materia de "espíritu"?

Si es que vamos a tener que aceptar que los "vulgares" Vándalos eran unos simpáticos inmigrantes en busca de papeles.

Y que un cierto sentimiento en las elites intelectuales de que lo pasado fue mejor, mostrado de forma abundante en la literatura del momento, no era una clara señal de decadencia social.

Que estos fenómenos y otros tienen motivos económicos es algo que por supuesto no negamos, los tienen. Pero también inciden los psicológicos (que a su vez los tienen económicos, etc.), en una sociedad que estaba cambiando su forma de pensar y encarar el mundo de manera radical desde hacía siglos. Al buscar motivos el "espíritu" del que hablé y las cuestiones materiales no están reñidas, pueden complementarse.

Y sea este cambio de mentalidad consecuencia de factores económicos, sociales o producto del deseo divino, lo cierto es que producía una crisis moral de valores.

Para nosotros, fanáticos como nos definimos, la Roma bajoimperial tiene su morbillo. El siglo IV es fascinante y no es considero "degenerado", excepto en el aspecto económico, de plena crisis, y sus consecuencias en la sociedad, muy críticas a la larga. Pero culturalmente es muy rico y en política realmente experimental y base de todas las ideas imperiales hasta principios del siglo XX.

Por Cl. Salix Davianus
Con la colaboración de Galaicus y Saverius


P.D.: Y un poco de ad hominem: Según tenemos entendido, esto salió de un Medievalista, y... ¿No serán sucios remordimientos de ver en qué estado quedo Europa sumida cuando sus amigos entraron? ¿No serán pensamientos de alguien que se dedica a estudiar el pasado más oscuro producido por la caída de Roma en la que se ha visto sumido el hombre desde la invención de la escritura? ¿No serán ficciones psicológicas alentadas por un deseo irreprimible de disculpar cualquier atraso en la evolución racional del hombre europeo, retraso que duró cerca de un milenio? :-P