martes, 17 de febrero de 2004

Shakespeare y el Amor en la Antigüedad

Empezamos nuestro artículo con un fragmento de "Julio Cesar", de Shakespeare. Se trata de uno de sus mejores monólogos. En el entierro de Cesar, todo el mundo lo abuchea y aclama a sus asesinos... Con este público, Marco Antonio toma la palabra...


William Shakespeare
Julius Caesar
Act 3, Scene 2,

Mark Antony:

Friends, Romans, countrymen, lend me your ears;
I come to bury Caesar, not to praise him;
The evil that men do lives after them,
The good is oft interréd with their bones,
So let it be with Caesar…. The noble Brutus
Hath told you Caesar was ambitious:
If it were so, it was a grievous fault,
And grievously hath Caesar answered it….
Here, under leave of Brutus and the rest,
(For Brutus is an honourable man;
So are they all; all honourable men)
Come I to speak in Caesar's funeral….
He was my friend, faithful and just to me:
But Brutus says he was ambitious;
And Brutus is an honourable man….
He hath brought many captives home to Rome,
Whose ransoms did the general coffers fill:
Did this in Caesar seem ambitious?
When that the poor have cried, Caesar hath wept:
Ambition should be made of sterner stuff:
Yet Brutus says he was ambitious;
And Brutus is an honourable man.
You all did see that on the Lupercal
I thrice presented him a kingly crown,
Which he did thrice refuse: was this ambition?
Yet Brutus says he was ambitious;
And, sure, he is an honourable man.
I speak not to disprove what Brutus spoke,
But here I am to speak what I do know.
You all did love him once, not without cause:
What cause withholds you then to mourn for him?
O judgement! thou art fled to brutish beasts,
And men have lost their reason…. Bear with me;
My heart is in the coffin there with Caesar,
And I must pause till it come back to me.


¿Tras leer esto, quién puede negar que Shakespeare se inspiró de forma genial en la Antigüedad?
Hay quien afirma que, en realidad, todas las tramas de Shakespeare existen ya en el teatro griego y romano. ¿Será realmente cierto que no hay nada nuevo bajo el sol?

Nuestra respuesta (que no es la que sería de esperar de unos latinófilos empedernido) es que Shakespeare sí contiene innovaciones con las que los romanos y griegos no contaban.

Para empezar, porque entre el uno y los otros pasó mucho tiempo y sucedieron muchas cosas :-)... Por ejemplo, la Edad Media :-D

Si, en la Edad Media hubo innovaciones ideológicas y argumentales. Por ejemplo, en torno al amor.

Antes de la Edad Media, el amor era un tópico argumental y social conocido. Los hombres ya se fijaban en las mujeres (y viceversa) y todos en general ya hacían bastantes tonterías llevados por los efluvios hormonales, como siempre ha sido de rigor.

Sin embargo, el amor como tal no era visto como una fuerza mística positiva. Era algo destructivo, una especie de locura que forzaba a la gente a ir contra del honor y la piedad, y que causaba tragedias. Los enamorados que protagonizaban las grandes tragedias eran compadecidos, o comprendidos, pero no admirados.

Fue en la cultura trovadoresca languedociana (dígase impostando la voz) donde surgió el curioso concepto de que el amor ennoblece (o es sólo accesible a las almas nobles) y hace mejores a las personas.

Lanzarote y Ginebra (y, como ellos, Tristán e Iseo) tenían una historia de amor que, como las de antaño, lo mostraba como una fuerza que destruía todas las convenciones sociales (y, de paso, a los enamorados).

Sin embargo, a los romanos no se les ocurría admirar a Dido, a Paris y Helena o a Edipo por sus amores destructivos. A cambio los caballeros y damas sí consideraban a Lanzarote y Ginebra como modelos a seguir.

Esto se nota bastante en los argumentos de Shakespeare. Por ejemplo, "Romeo y Julieta", de haber sido escrito por un romano (¿quizá cierto informador de paso por Palmira?) habría tenido como moraleja que los dos enamorados hicieron muy mal, que lo que tenían que haber hecho es seguir con las luchas entre Capuletos y Montescos como estaba mandado, y que por descontado que hacer el memo de esa manera no les hizo mejores personas que sus enconados familiares. O, si acaso este hipotético romano hubiera querido presentar a los amantes en una situación positiva, al menos habría transformado todo en una comedia de enredo con final feliz.

En la Antigüedad tenemos a Dido y Eneas, que son amantes, y amantes de verdad. Amor verdadero :-). Eneas tiene que abandonarla, pero no porque su amor esté mal, sino porque tiene que cumplir su destino: fundar la raza que engendrará a los romanos. Hay un conflicto, como en "Romeo y Julieta", y su amor es imposible. Pero es un amor destructivo, contrario a la voluntad de los Dioses. Eneas “hace lo correcto”, como buen héroe, y abandona a Dido. El amor entre los dos será la causa, no la respuesta, a mil desgracias.

Hay más ejemplos: la fidelidad de Penélope, el romance ente Eneas y Lavinia (¡un final feliz!)... Pero ningún amor que “tenga la razón” frente a las convenciones sociales o los dioses

Ese trasfondo ideológico está también en todas las obras más "ligeras" del Bardo, de las que muchas al fin y al cabo no son más que "yo me emparejo y desemparejo y vosotros también y al final se casa todo en mundo, menos el malo, por malo" (Much ado about nothing, por ejemplo). Pero en eso Shakespeare sólo seguía a Plauto.

¡Aunque que nadie piense que en la Antigüedad no se hacía caso al público más interesado en los romances! Las novelas de amor tipo Corín Tellado, "novelas griegas" para los romanos, eran muy abundantes en la época del imperio. Su mercado principal eran las hijas de la burguesía provincial y del amplio sector del funcionariado. Títulos como "Dafnis y Cloé" de Longo pasaron la criba de los siglos y alcanzaron el Renacimiento, donde fueron bien consideradas. Al igual que "Aventuras de Chaireas y Kallirroé" o "Las Efesíacas".

Eran verdaderos dramones románticos en los que una pareja de enamorados se veía separada por las circunstancias y pasaba multitud de aventuras, excesivas quizá, hasta volver a juntarse y amarse para siempre. Muchas son novelas que ocuparían hoy 300 páginas. Verdaderos culebrones de amor apasionado que no se diferencian en casi nada de lo que podemos encontrar en las librerías del supermercado.

No hay que olvidar tampoco que los romanos tenían sus novelas, como “El Satiricón” de Petronio o “El Asno de Oro” de Apuleyo donde se narra una serie de peripecias -alejadas algunas del amor- y se narran también historias amorosas siguiendo la Teoría del Abismo. Es decir, introduciendo una historia dentro de otra historia (como el cuento de Eros y Psique, muy recomendable por cierto).

Lo que importa realmente en las novelas rosa de la antigüedad no es tanto el amor, que funciona de hilo conductor, como las peripecias, los viajes, las descripciones de nuevas tierras y costumbres, que es lo que atraía al lector. Lejos de las novelas de Arlequín o de Corín Tellado.

La imposibilidad del amor viene dada por el rapto de uno de los protagonistas, generalmente el chico, pero eso va a gusto del autor. Es un género nuevo, que nace casi por la necesidad de contar los nuevos descubrimientos geográficos de un modo más divertido que las Corografías, (de las que por cierto, la del hispano Pomponio Mela es excelente).

También hay más cargas ideológicas en Shakespeare que nosotros ya no poseemos pero que para los romanos no sólo existían sino que eran ya casi obsoletas. Como por ejemplo, el respeto por la sacralidad de la monarquía de "Macbeth", historia que un griego o un romano habrían entendido muy bien (aunque se habrían sorprendido: sus fantasmas teatrales no hablaban). Obras de teatro sobre reyes era lo que sobraba en la Antigüedad, con sacralidad de la monarquía y todo (los romanos eran expertos en sacralizaciones).

Shakespeare también tuvo temáticas de la Antigüedad como simbolizar conceptos humanos por medio de sus obras. "Otelo" son los celos, "Timón de Atenas" la misantropía... Sus mejores obras están realizadas en torno a un concepto que se expone, normalmente alrededor de un personaje. Los héroes de las tragedias antiguas simbolizaban al héroe de la tragedia que acababa aceptando su destino, pero también un arquetipo dado. Héctor es la virtud, Aquiles la fuerza y el valor, Odiseo/Ulises la inteligencia y el ingenio, Eneas la disciplina y la obediencia... :-).

En fin, que si, que gente como Schopenhauer (tan alegre, optimista y luminoso el) se emocionaba mucho con que después de los griegos y romanos no se había inventado nada en el arte, pero eso sencillamente no es verdad.

Como una última curiosidad sobre Shakespeare y sus obras, decir que entre algunos de sus versos hay los yamados "yambos", esos versos de ritmo contínuo y adormecedor que tienen algún tipo de conexión con los misterios eleusinos, donde se cantaba de esa manera para entrar en un trance adormecedor... La más conocida de sus frases yámbicas, es la de "Now is the winter of our discontempt" (Richard III), con la que nos despedimos.

Now is the winter of our discontent
Made glorious summer by this sun of York;
And all the clouds that lour'd upon our house
In the deep bosom of the ocean buried.
Now are our brows bound with victorious wreaths;
Our bruised arms hung up for monuments;
Our stern alarums chang'd to merry meetings,
Our dreadful marches to delightful measures.
Grim-visag'd war hath smooth'd his wrinkled front;
And now, instead of mounting barbed steeds,
To fright the souls of fearful adversaries,
He capers nimbly in a lady's chamber,
To the lascivious pleasing of a lute.



Por M.S.Saverius

Con la colaboración de Gn.S.Astur, Sceptius y Fabius Salix Lucentinus.

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