miércoles, 4 de febrero de 2004

El Vocalismo del Latín tardío

Hemos ido mencionando temas colaterales en los artículos, y tarde o temprano tenía que caer uno sobre el sistema vocálico del latín tardío.

Como sabréis el latín clásico tenía un sistema de 10 vocales /a, a:, e, e:, i, i:, o, o:, u, u:/ . El rasgo de longitud [:] era relevante pero no así el de obertura: Es decir, una vocal podía ser más o menos abierta según el contexto o su longitud pero los hablantes no eran conscientes de eso y no era relevante para ellos.

La historia cronológica de como cambió el latín sería más o menos esta (¡ojo, que esto es sólo mi versión!)

(1) Parece ser que, por los hábitos de pronunciación, el acento latino se fue volviendo más enérgico en la sílaba acentuada tendiendo a alargar la sílaba tónica.

(2) Este énfasis articulatorio hacía que la vocal tónica fuera más clara y las otras se hicieran menos audibles. Concretamente en las otras sílabas el contraste era más difícil de notar. Esto arruinaría el sistema de oposición de longitud, ya que de hecho parece que el acento tendía a alargar a veces la sílaba tónica. Numerosas lenguas como el inglés, catalán o el vietnamita tienen un número mayor de contrastes vocálicos en sílaba tónica que en sílaba átona, con lo cual esto es completamente natural.

Este proceso se había iniciado ya en s. III. La primera referencia que he encontrado (tal vez haya alguna anterior) se debe al gramático Marius Plotius Sacerdos (s. III); habla de la abreviación de las vocales largas a final de sílaba calificándolo de "barbarismus nostri temporis". Él, por tanto, debió empezar en las sílabas átonas en consonancia con lo que sucede en el inglés, el catalán y el vietnamita.

(3) El siguiente paso fue algo fortuito. Por su propia articulación las vocales largas serían un poquitín más cerradas (con la lengua situada más arriba), y al desaparecer la distinción larga breve esto se hizo más exagerado. Fonéticamente podríamos suponer que el sistema pasó fonéticamente a ser algo como [i:, î, e:, ê, a:, â, ô, o:, û, u:] (^ vocal más abierta, : vocal más larga)

Esto provocó cierta confusión en los timbres vocálicos. Sólo el dialecto de Cerdeña, que más tarde se convertiría en el Sardo, conserva el sistema de timbres intactos:

/i, i:/ pasó a ser /i/
/e, e:/ pasó a ser /e/
/a, a:/ pasó a ser /a/
/o, o:/ pasó a ser /o/
/u, u:/ pasó a ser /u/

Pero en el resto de idiomas empezaron a darse confusiones hacia el s. IV. De esta aseveración no tengo referencias, sólo me guío por el sistema del rumano, que es diferente del del resto de lenguas, y por la fecha alrededor de la cual el proto-rumano quedó más aislado del resto del imperio.

A partir de entonces empieza a ser muy frecuente la confusión en los textos de /i/ y /e:/ en /e/ mientras que la /e/ breve pasaría a /ê/ e /i:/ larga quedaría como /i/.

Algo más tarde (tal vez en el s.V) también se confunden /u, o:/ que pasarían a ser /o/. En rumano lo que pasa es que /u, u:/ pasaron a ser /u/ y /o, o:/ se convirtieron en /o/. Pero en el resto del imperio (excepto Cerdeña y probablemente los balcanes) sucedieron estos cambios:

/i:/ pasó a ser /i/
/i, e:/ pasó a ser /e/
/e/ pasó a ser /ê/
/a, a:/ pasó a ser /a/
/o/ pasó a ser /ô/
/u, o:/ pasó a ser /o/
/u/ pasó a ser /u/

Este es ya el sistema que encontramos en Italiano o en Catalán.

(5) Otras lenguas sufrieron además cambios posteriores. El francés /e/ pasó a ser oi... Pero mejor no discuto el francés, que es de los casos más terroríficos.

En castellano suceden cosas más previsibles:
/ê/ tónica pasó a ser /ye/ = [ie]
/ô/ tónica pasó a ser /we/ = [ue].
Y el resto de pares abiertas/largas en sílaba átona se confunden.

Algunas lenguas periféricas como el gallego portugués conservarían diptongos, por ejemplo lat. /au/ pasó a ser /ô/ en la mayoría de lenguas, pero el gallego-portugués exhibe el arcaísmo [ou]: lat. /aurum/ que pasó a ser gall. /ouro/.

Por

Claudius Salix Davianus

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