miércoles, 7 de enero de 2004

Animales “sagrados”: Las vacas en la India y los caballos en Roma

¿Habéis pensado alguna vez por qué las vacas son tan sagradas en la India?

No siempre fue así. Si uno investiga un poco, descubre que los textos védicos antiguos describen los sacrificios de vacas minuciosamente. La ingestión de carne de vaca tuvo gran importancia hacia el 700 a.C. y antes de esa fecha. Los arios de la India (arya) eran pueblos para los que el ganado era importante; por tanto, la posesión de vacas como recurso era una fuente de riqueza.

¿Cómo, pues, cambió todo? Harris en "Vacas, Cerdos, Guerras y Brujas" y en "Bueno para comer" explica muy bien lo que pasó, así que voy a limitarme a explicar su teoría muy rápidamente. ¡Lo que me interesa es intentar demostrar que lo mismo que pasó en la India con las vacas estuvo a punto de pasar en Roma con los caballos!


Las vacas en la India

Hacia el 600 a.C. la India padecía problemas de superpoblación. Amplias zonas fueron deforestadas para aumentar las tierras de cultivo y los pastos. Para un campesino pobre de aquella época -como para uno de hoy en día- una vaca viva era una fuente de riqueza (en la actualidad esta genera un 33% de la renta de los campesinos más pobres). La vaca da fuerza de trabajo, da leche y da el preciado estiércol, el combustible más eficiente del que dispone la India. Eso es mucho más valioso, sobre todo a largo plazo, que la carne.

De hecho una vaca convierte en carne solo el 20% de las calorías vegetales que consume, por lo que criar gran número de vacas para la matanza como se hace en EEUU y Europa no deja de ser un lujo que la India no puede permitirse.

Pues bien, volvamos al 600 a.C., época en que las pequeñas repúblicas democráticas del N. de la India (que por cierto fueron algo anteriores a Atenas y otras polis griegas... ¡Por lo que las primeras democracias testimoniadas no son las griegas sino las Indias!) empezaron a tener serios problemas económicos. Puede decirse que era una época de agitación social en que ricos brahmanes y ksatriyas (casta guerrera) expropiaban o compraban un tanto arbitrariamente sus vacas a los campesinos pobres, provocando grandes penurias económicas. De hecho los campesinos nunca consumieron mucha carne de vaca porque eran bastante conscientes del valor mucho mayor de una vaca viva que en forma de carne.

Esa situación era terreno abonado para religiones revolucionarias como el budismo y el jainismo que se oponen al sacrificio ritual de animales (probablemente hubo otras cuantas religiones así pero solo han sobrevivido esas dos). De hecho el budismo se propagó como la pólvora entre los campesinos pobres, no tanto por sus grandes ideales sino por su protección a sus vacas.

El hinduismo estuvo a punto de desaparecer, y de hecho desapareció en su forma védica. En un proceso que duró siglos los brahmanes fueron renunciando a sacrificar animales, aunque periódicamente hubo brahmanes que escribieron textos defendiendo su derecho a comer carne de vaca. Al final se llegó al punto de que los propios brahmanes se conviertieron en los defensores más acérrimos de las vacas.

Que la prohibición no era ancestral lo indica el hecho de que un edicto de Chandragupta II (Chandragupta I era el tipo con el que Alejandro Magno negoció el intercambio de elefantes), del 465 d.C., equipara el "asesinato" de una vaca con el asesinato de un sacerdote brahmán.


Los caballos en Roma

Bien, pasemos a Roma. El uso militar de os caballos como montura empezó hacia el 900 a.C. (hasta entonces se empleaban tan sólo para tirar de carros de guerra). Es curioso que en las recetas de alta cocina romana, destacada por su exotismo, esté ausente el caballo mientras que el asno -el pariente más pequeño y militarmente prescindible- era un manjar exquisito. ¡Un asno podía ser incluso más caro que un esclavo! ¿Por qué esta exclusión? ¿Pudo ser un conato de “sacralización” del caballo como bien vital y escaso?

Porque los caballos eran escasos en Roma. La caballería romana nunca tuvo la importancia proporcional que la de ejércitos coetáneos o anteriores. Y no hablemos de los posteriores, tras el invento del estribo. Y también eran valiosos. En Roma el caballo había logrado grandes cosas; sin la caballería César no habría podido hacer que sus legiones pusieran un pie en Britannia.

Había un motivo para esta escasez. Las regiones mediterráneas, con su alta densidad de población y su escasez de amplias praderas, presentaban una clara desventaja para la cría del caballo de guerra comparadas por ejemplo con las estepas donde vivían los hunos.

El historiador Marcelino nos dice de los hunos: "Los hunos tropiezan a cada paso. Sus pies no están hechos para andar: Viven, velan, comen, beben y celebran consejo a lomo de caballos". La presencia de elementos iranios entre los germanos orientales o godos es clarísima. Por ejemplo, ya en el 235 d.C. sabemos que el emperador Maximino -que había hecho fortuna en el ejército romano- era de padre godo y madre alana (< *aryana-).

Incluso los godos probablemente tomaron su pericia con los caballos de los pueblos iranios de Ucrania y de pueblos algo más allá de Ucrania. Por lo que sabemos los paganos escandinavos, a diferencia de los romanos, comían gustosamente carne de caballo. Este hecho enervaría siglos más tarde a los "padres de la iglesia", siempre tan preocupados en los aspectos prácticos de la guerra: Hacia el 732 d.C. el papa Gregorio III estaba preocupado por el ímpetu de las conquistas musulmanas, que en gran parte fueron tan rápidas debido al mimo que dieron a sus caballos y a usar una variedad de caballo pequeña, veloz y resistente: La célebre "raza árabe". De ese mismo año conservamos una carta de Gregorio III a San Bonifacio, apóstol de los germanos:

"Mencionaste, entre otras cosas, que unos cuantos [de los germanos] comen caballo salvaje y todavía más caballo domesticado. Bajo ninguna circunstancia has de permitir, santo hermano, que esto se haga. Antes bien, imponles un castigo adecuado con todos los medios que, con la ayuda de Cristo, tengas para impedirlo. Pues esa costumbre es impura y detestable."

Por el tonito de la misiva se deduce que la idea de que alguien comiera caballo le escandalizara profundamente. ¿Alguna coincidencia que precisamente el 732 d.C. sea el año de la batalla de Tours, que marca el máximo avance de la caballería musulmana? Defender el caballo era defender la fe, como en la India defender la vaca fue defender la supervivencia del hinduismo.


Cl. Salix Davianus