sábado, 23 de agosto de 2003

Medicina Militar Romana (I)

El Imperio Romano tenía uno de los ejércitos mejor entrenados y triunfales del Mundo Antiguo. En el tiempo de Augusto (27 A.C.-14 D.C.), había, generalmente, 28 legiones, cada una formada por 6000 soldados. Las legiones se estacionaban en grandes campamentos. Cada legión contaba con asistentes médicos. A estos se le llamó "medici".

El Imperio Romano dependía grandemente de sus soldados, que no solo eran necesarios para conquistar nuevas tierras y defender el territorio, sino que también se ocupaban de mantener el orden, construir calzadas, acueductos y poblaciones. Por lo tanto, era vital mantener a las tropas tan en forma y saludables como fuera posible, y que tanto los heridos como los enfermos recibieran cuidados en razón a la escasez de buenos reclutas.
Por lo tanto:
- El Imperio Romano dependía de la disponibilidad de tropas sanas.
- Cada campo militar tenía un equipo médico.
- Los romanos construyeron sofisticados hospitales para el tratamiento de los soldados.

La importancia del apoyo médico en las campañas militares está documentada en toda la historia de la civilización. Los sumerios, entre el 4000 y el 2000 A.C., pudieron haber sido uno de los primeros ejércitos del mundo que proporcionaron asistencia médica planificada a los combatientes. Tal vez, los sumerios fueron los primeros en reconocer la necesidad de contar con cirujanos allí donde estaba la acción. Hay textos que documentan las quejas de los soldados sobre que los médicos se quedaban en la retaguardia para evitar ser heridos o capturados.
Sin embargo, fue el Imperio Romano quien introdujo la palabra "médico" en nuestro lenguaje. El oficial médico de las unidades de combate romanas era conocido como "medicus", y el equivalente de los médicos militares actuales sería "medicus ordinarius" (M.O.).
Este M.O. era escogido entre los soldados y entrenado por el Ejército.
Sobre el año 90 A.C., el general romano Gaius Marius transformó de verdad el ejército en el cuerpo disciplinado, profesional y altamente entrenado que se recuerda incluso hoy. El progreso de la Medicina Romana no empezó hasta que se puso en marcha la nueva organización militar. Antes de esto, los romanos creían profundamente que las prácticas trascendentales, como las supersticiones, los rituales y los conjuros librarían al país de enfermedades. Esto se basaba en la idea del origen divino de las enfermedades, o sea, la furia de los dioses. En el terreno práctico, el ejército profesional tenía menos interés en implorar a los dioses, y bastante más en mantener a los efectivos en condiciones adecuadas para el combate. De este modo, los médicos del ejército sentían lo mismo, y trabajaban sobre la base del ensayo-error, transmitiendo lo que aprendían de unos a otros y a las siguientes generaciones.


En particular, los 15 años de guerrra civil que siguieron al asesinato de Julio César condujeron a importantes innovaciones médicas. La guerra se produjo entre los mejores ejércitos del mundo, y cosechó lesiones de tal entidad, que el recientemente elegido emperador Augusto creó un cuerpo médico militar profesional.
Antes de esto, los médicos tenían un status realmente bajo. Augusto, dándose cuenta de que eran claves en el Imperio, y sobre todo, en el Ejército, concedió a todos los médicos que se alistaron en su nuevo Ejército títulos de dignidad, tierras, y pagas especiales al jubilarse. Durante los 500 años siguientes, impulsados por las motivaciones y por la oportunidad de conseguir avances médicos proporcionada por las muchas batallas, y apoyados en tales poderes, este grupo avanzó el estudio y la práctica de la medicina hasta niveles no vistos otra vez hasta finales del siglo XIX.
Pese a no ser, directamente, un tratamiento de heridas o enfermedades, una de las innovaciones más importantes fue la de una enseñanza reglamentada de la medicina. Al principio del siglo I, a todos los médicos del ejército se les exigía asistir a la nueva Escuela de Medicina Militar, y en el siglo III, todos los médicos, tanto militares como civiles, debían pasar por la Escuela de Medicina.
En el curso de las guerras, los médicos suelen avanzar mucho en sus conocimientos.
Es sorprendente pensar lo muy parecida que era la antigua medicina romana a la que se practicaba a finales del siglo XIX. Al igual que la práctica médica actual, la romana se desempeñaba sobre la base de diferentes especialidades, tales como medicina interna, oftalmología, y urología.
Las actividades quirúrgicas sólo las realizaban los correspondientes especialistas. Los cirujanos usaban prácticamente los mismos instrumentos que hace 100 años. El material de un médico de la Antigua Roma incluiría forceps, escalpelos, catéteres, e incluso, extractores de flechas. De forma similar, los cirujanos de la Antigua Roma empleaban un amplio espectro de analgésicos y sedantes para ayudar en la cirugía, incluyendo extractos de amapolas de opio (morfina), y semillas de henbane (escopolamina). Existe una pequeña duda sobre que los muchos remedios populares usados a lo largo del Imperio Romano fueran probados en la batalla por los médicos romanos sobre soldados heridos y debilitados, cribando y encontrando tratamientos y métodos con los efectos más útiles. En cualquier caso, la burocracia de Roma aseguraba que los tratamientos se recogían y enseñaban en la Escuela de Medicina.

Aunque los romanos no entendían realmente la relación de los gérmenes con las enfermedades, empleaban muchas de las técnicas antisépticas, técnicas que no fueron reinventadas hasta mucho después. Por ejemplo, hervían el instrumental antes de usarlo, y no reempleaban el mismo instrumento en un paciente sin antes re-hervirlo; lavaban las heridas con acetum, que en realidad es un antiséptico mejor que el ácido carbólico de J.Lister (En 1860, Lister, basándose en los trabajos de L.Pasteur relativos a la teoría de las enfermedades, redescubrió los antisépticos). En la Antigua Roma era de sobra conocido que las arterias y las venas transportaban sangre. Todos los cirujanos sabían cómo usar los torniquetes, los clampajes arteriales y las ligaduras para parar la pérdida de sangre. También amputaban para prevenir gangrenas mortales.

Con los años, los médicos romanos de guerra también aprendieron como prevenir muchas de las epidemias del campo de batalla. Lograron esto emplazando los campamentos APARTADOS de los pantanos infestados de insectos. También instalaron sumideros y alcantarillas para transportar las aguas residuales a buena distancia de las tropas. De manera similar, diseñaron sofisticados hospitales permanentes, con salas especializadas para diferentes tareas, y con aislamiento de algunos pacientes para reducir la propagación de enfermedades. Calefacción central y buena ventilación también ayudaban a los pacientes.
En el caso del ejército romano, está claro que eran los médicos de tiempo de guerra los que llegaron a la mayoría de las innovaciones, porque estuvieron organizados, repartidos por todo el Imperio, se aplicaron para captar y difundir cualquier información o técnica nueva que funcionase bien, y estuvieron altamente motivados para intentar disminuir la gran cantidad de bajas sufridas por las tropas en el curso de tantas batallas.



# posted by durmia