lunes, 1 de septiembre de 2003

Influencias y originalidad del arte griego

Es un tópico afirmar que todas las formas artísticas de Roma llegaron desde Grecia y tener al arte romano por “poco original”. Esto es en gran medida una exageración. En mi opinión, la originalidad griega está sobrevalorada y la romana, menospreciada.

El arte griego no surgió de la nada, sino que es el resultado directo del arte de los pueblos que fueron vecinos y antecesores de los pueblos griegos. Es normal: Una civilización no es algo estanco que se desarrolle por sí solo, salvo excepciones. Tampoco recibe un "paquete" con toda la cultura de las civilizaciones posteriores y se pone a desarrollar obras propias sin más: Se trata de procesos largos.

Es posible opinar y discrepar sobre las sensibilidades y las inspiraciones. Pero las técnicas son algo que podemos seguir con más seguridad. Así que vamos a ver un momento cómo los griegos no sólo incorporaron el arte de otras culturas sino que se basaron casi exclusivamente en él. Como no podía ser de otra manera.

No voy a tratar de la música, porque aquí no tengo mis fuentes. Pero sí tengo unos cuantos ejemplos de pintura (la escultura siguió un proceso similar).

Sabemos que los griegos apreciaban mucho la pintura, y nos han llegado los nombres de sus grandes pintores, que no tenían nada que envidiar en popularidad a los escultores. Al igual que los escultores, los pintores de más renombre rivalizaban en introducir novedades, nuevos efectos y estilos que eran inmediatamente discutidos, criticados y alabados (o no) por la crítica especializada y la población que acudía a ver sus obras. Es una pena que la mayor parte de todo este tesoro artístico se haya perdido para siempre.

Sin embargo, se han conservado grandes cantidades de piezas de cerámica de la misma época. Éstas eran piezas realizadas por esclavos para el uso diario, y a buen seguro que no podían competir con lo que pintase un Apeles. No era esa su función. Pero sí es verdad que los artesanos estaban muy pendientes de lo que se cocía en las altas esferas de la pintura: Tenían un público exigente que obviamente apreciaba sus obras como objeto decorativo de moda y se pueden seguir las innovaciones técnicas de la pintura por las cerámicas de cada época.



Primero vemos un ejemplo de la cerámica del periodo post-micénico. Las tribus aqueas entran –suponemos- a sangre y fuego y el arte sufre un gran declive. Vemos que las figuras son hieráticas y esquemáticas, casi figurativas: Con unas línea se indica un brazo, una pierna… El torso es un triángulo. Este es un tipo de arte muy típico de los pueblos primitivos, casi más cercano a la función mágica que a la meramente representativa. No se pinta al muerto en su plataforma con todos sus brazos y sus piernas porque se vea siempre así, sino porque de no ser así no estaría "entero" y el vaso no "valdría" en su función.

En estos dibujos hay algo vagamente familiar. Poner varios cuerpos de plañideras uno junto al otro da sensación de equilibrio, de geometría. Pero hay algo más…



Aquí tenemos un ejemplo cualquiera del arte egipcio, y vemos algunos rasgos en común con la cerámica aquea: Los egipcios pintaban a la gente para que ésta tuviera una función práctica dentro de la tumba (el difunto, sus sirvientes en el otro mundo…), no sólo estética. Y había una forma "correcta" de pintar a la gente que todos reconocemos de un vistazo como "egipcia", con el cuerpo un poco contorsionado.

En realidad no es que los egipcios caminaran torciendo el cuerpo porque sí, sino que se trataba de mostrar la mayor cantidad de cuerpo posible (como en la cerámica aquea, si no lo pintas "no está ahí" mágicamente) y a la vez de pintar cada parte del cuerpo de la forma en la que nos la imaginamos más "natural". Así, la cara está vista desde el lado, pero los ojos están vistos de frente. El torso está visto de frente pero los brazos están pintados desde el lado y las piernas también. Y los pies están los dos vistos desde fuera (no hay hilera de dedos).

En el ánfora aquea la gente está pintada así, y no es casualidad. Los artesanos aqueos aprendieron de los cretenses y micénicos, que se habían dedicado a copiar el estilo egipcio. Y no lo habían copiado por tener los mismos motivos funerarios: Los cretenses y micénicos decoraban sobre todo palacios y residencias: eran pinturas para ser vistas, no "mágicas". Pero los egipcios eran los más civilizados y refinados, y su pintura era famosa. ¿Cómo no iban a pintar como ellos?

Este es un ejemplo micénico, con repintado del s. XIX



También los griegos fueron, más tarde, incorporando poco a poco
elementos del arte egipcio.

La evolución del arte no es lineal, ni se puede decir "esto es decorativo y esto otro mágico". Pero lo que quiero indicar es una progresión en las formas.

Los artistas griegos se vieron con un bagaje técnico que era sobre todo egipcio, pero desde un primer momento se vieron insatisfechos con el mismo. Ellos no tenían un especial amor por las figuras tiesas y hieráticas, y sus representaciones intentan tener siempre más vida. Las estatuas se parecen mucho a las egipcias, pero fueron descubriendo trucos. Adelantando ligeramente un pie o añadiendo una sonrisa –aún un poco antinatural- daban apariencia de vitalidad y eso le gustaba a la gente.



En la pintura intentaban introducir movimiento, posturas cada vez más naturales. Pero siempre con la técnica egipcia. Fijaos por ejemplo en los ojos y los cuerpos de Aquiles y Ayax. A lo mejor un pintor de tumbas egipcio no habría aprobado el tema, pero la forma de pintar cada parte del cuerpo sigue las reglas egipcias. Por otro lado, los propios egipcios ya habían evolucionado en ese sentido en los breves momentos de su historia en los que fue posible (como durante la herejía de Akenaton)



Sólo entonces llegó la primera innovación técnica de los griegos: El escorzo. Se trata de pintar cada parte del cuerpo según se ve en una postura dada. No es algo que venga dado de entrada: Hay que descubrir cómo es cada uno, uno a uno. En el Renacimiento aún estaban con ello, y cualquier cómic de superhéroes que para nosotros no representa gran cosa artísticamente habría asombrado a un griego con la multitud de escorzos que contienen.

Aquí vemos uno de los primeros escorzos que se descubrieron: El pie de frente. El artesano lo habría visto en alguna pintura y obviamente estaba orgulloso de poder dar aún más movimiento y vida a su obra con esta nueva técnica. Y, sin embargo, ¡cuánto tiene aún de egipcio visto por nuestros ojos!



Y aún en su época más tardía, podemos adivinar reminiscencias de las antiguas reglas en las obras más perfectas técnicamente. Mirad si no el discóbolo de Mirón. Hoy sabemos que su postura no es para nada la de un atleta que vaya a lanzar un disco (en las primeras olimpiadas todos intentaban imitarlo y en seguida descubrieron que era mucho más fácil llegar más lejos con otras posturas menos forzadas). Mirón intentó conseguir una postura bella y armoniosa y, ¿coincidencia? Lo que hizo fue mostrarnos cada parte del cuerpo vista desde un ángulo distinto, como si así viéramos cada una en su estado natural.



Así que podemos concluir que los griegos no tenían empacho en copiar artísticamente a sus vecinos y antecesores. De hecho, estuvieron copiándolos mucho tiempo paso a paso hasta que llegaron a tener innovaciones propias. Y aún así usando las mismas técnicas imprimieron a sus obras un espíritu totalmente distinto desde el primer momento.

Los romanos hicieron exactamente lo mismo: Sus estatuas y pinturas empleaban técnicas griegas, pero no se parecen en los valores que representan ni en los fines. De hecho, los romanos no tardaron nada –relativamente- en asimilar todo el bagaje helenístico. Es lo que tiene conquistar el país y llevarte a los artistas directamente a tu ciudad

Pero el arte es mucho más que técnica, por supuesto.

En el arte no existen realmente "avances" tan claros como en la ciencia o la ingeniería.

Las técnicas, es cierto, pueden avanzar dando más medios o distintas formas de usarlos. Los pintores tienen más y mejores colores, que se pueden aplicar con más facilidad. Y nuevas reglas de perspectiva y teoría de color. Los músicos tienen más instrumentos de los que elegir, nuevas formas de tocarlos o nuevos avances en la teoría musical (como las revoluciones de Pitágoras y Bach o el jazz). Pero las técnicas son sólo posibilidades que se ofrecen: El artista puede usarlas o no según le convenga. Y no siempre es positivo contar con demasiadas posibilidades: La disciplina que da ceñirse a unas restricciones es lo que da la posibilidad de explotar al límite una posibilidad de la técnica. Aunque las restricciones involuntarias no parecen tan deseables...

Pero cada obra de arte tiene sus propias pretensiones, sigue sus propios valores y lo que vemos es que con frecuencia se ganan unos valores para perder otros. Por poner un ejemplo del arte griego, veamos los frisos de dos templos: el partenón, que es, digamos, clásico y el de pérgamo, que es más helenístico

Este friso del Partenón atribuido a Fidias representa a un centauro y a un lapita.



Este, del templo de Pérgamo, representa a Atenea y el gigante Alkyoneos



Vemos que se trata de dos gustos muy distintos. La obra de Fidias es, si se quiere, más rígida, más estática. Nada que ver con el movimiento del otro friso. También en el aspecto técnico andaban por delante en Pérgamo: Las estatuas de los frisos de pérgamo tienen dos, tres y hasta cuatro "alturas". Puede que Fidias tuviese sus motivos: El partenón era un lugar sagrado y unas figuras menos hieráticas o más "expresionistas" quizá habrían sido juzgadas poco dignas de una diosa ecuánime como Atenea. Cuando se construyó el altar de Zeus ya había otro espíritu religioso. A cambio la primera es una escena más serena, menos efectista. Y si se fija uno en las caras, el lapita parece expresar un dolor más verdadero, menos afectado que la cara –más bella pero más artificial- del gigante.

Mi impresión personal es que es como si el friso del partenón fuera una obra renacentista y el de pérgamo una obra barroca. ¿Cuál es mejor? No sabría decirlo, y no se trata de que una sea mejor que otra: A su modo, cada obra consigue lo que desea de forma admirable y la preferencia personal por una u otra dependerá de los propios valores del espectador. Equilibrios distintos entre "belleza" y "verdad", supongo.

Quede para otro día un esbozo del arte romano

Por Marcus Salix Saverius