lunes, 10 de noviembre de 2003

Lecturas latinas (2): Virgilio

Virgilio ( Andes, 70 aC- Brindisi, 19 aC) es el poeta nacional y genial intérprete del alma romana. De sus rasgos biográficos parece que se sabe bastante poco, únicamente algunos aspectos derivados de su obra, donde se presenta a sí mismo como un campesino fiel a sus orígenes, más bien tímido, modesto y de espíritu sensible.

Su obra, de enorme erudición (historica, mitológica, filosófica y científica), es también el resultado de una elevada inspiración y de una profunda sensibilidad poética. De las Bucólicas, obra de juventud y primer peldaño del conjunto de su producción, se ha dicho que han sido la piedra angular del género en el ámbito de la literatura occidental; consta de un total de 883 versos. Las Geórgicas, obra de madurez, fue al parecer escrita a instancias de Mecenas, de conformidad con el pensamiento y la voluntad de Augusto de promover la restauración social a través de la recuperación de los valores de la agricultura; consta de un total de 2188 versos y constituye también un modelo dentro del género didáctico. Pero su obra más emblemática es sin duda la Eneida, epopeya nacional que recoge y exalta el sentimiento de romanitas que la instauración del imperio y la paz de Augusto hicieron resurgir con fuerza; la componen 9896 versos.

El impacto de la obra de Virgilio lo convirtió rápidamente en un clásico y en un referente para todo el mundo romano. "Tityrus et fruges Aeniaque arma legentur / Roma triumphati dum caput orbis erit "- Títiro y las mieses y las armas de Eneas serán leídas / mientras Roma sea la capital del orbe sobre el que ha triunfado. La cita es de Ovidio, uno de sus contemporáneos, (Amores I 15, 25-26)

Este sentimiento patriótico del destino universal de Roma, la Roma caput mundi, se hace especialmente patente en la última parte del libro VI de la Eneida que corresponde al descenso de Eneas al Averno, donde Anquises le muestra las futuras glorias de Roma (magistral pirueta a través de la cual convierte el presente glorioso en predicción mítica).

Un fragmento emblemático de este pasaje es el siguiente:

Excudent alii spirantia mollius aera,

credo equidem, uiuos ducent de marmore uoltus,

orabunt causas melius, caelique meatus

describent radio et surgentia sidera dicent:

tu regere imperio populos, Romane, memento,

hae tibi erunt artes, pacique imponere morem

parcere subiectis et debellare superbos.

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Otros, lo reconozco, serán tal vez más hábiles en arrancar vida al bronce,

sabrán extraer del mármol rostros vivientes,

defenderán mejor las causas, describirán con el compás

los movimientos del universo y predecirán la salida de los astros:

tu romano recuerda (estas serán tus artes)

que has de gobernar a los pueblos con tu imperio y coronar la paz con la ley,

perdonar a los que se sometan y abatir a los soberbios.

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Seguramente estas palabras tan hermosas expliquen Roma mejor que todos los tratados voluminosos que se puedan escribir sobre el tema.

Valete

Lucius Minicius Laietanus